Antipática

blog terapéutico para no dedicarse a las drogas (en exceso).

Archivo para Octubre 10th, 2006

Gaseosa de ácido (Parte 1): Jefferson Airplane

con 12 comentarios

Jefferson Airplane (1965-1970)

Los Jefferson Airplane fueron un montaje de un tipo llamado Marty Balin, bailarín, repartidor de periódicos y chico para todo que tenía un club en San Francisco llamado The Matrix (ay, Keanu). El bueno de Marty sabía tocar un poco la acústica, pero vio a los Beatles y alucinó y quiso montar un grupo de rock. Así que se dedicó a correr la voz por San Francisco de que tenía el mejor grupo de rock de la bahía, cuando realmente sólo lo formaban él y su guitarra roñosa. Un par de meses después, todos los mejores músicos de la zona querían tocar con él. Así fichó a Jorma Kaukonen y a Jack Cassady, que eran el mejor guitarrista y el mejor bajista disponibles en el momento. También lió para el invento a una chica llamada Signe Anderson, que cantaba blues, y a un tipo que vio un día en el club que se llamaba Paul Kantner y que tenía una guitarra de doce cuerdas como la de Roger McGuinn de los Byrds. Balin fichaba más por las pintas que por otra cosa (su primer batería, Alex Spence, no había visto una batería antes en su vida, pero sus excentridades animaron a Balin a enrolarlo), pero el caso es que funcionó. Empezaron repartiendo pegatinas y chapas en las que se podía leer “Jefferson Airplane Loves You” antes de que hubieran ensayado una sóla vez y ni dios les conociera. El caso es que la gente les empezó a seguir la broma. Luego siguieron tocando en The Matrix hasta que vino RCA y les fichó cuando ya eran una leyenda en los círculos underground del San Francisco de 1965, cuando Owsley repartía LSD gratis por la calle.

Se metieron en el estudio aún muy influenciados por el folk rock de los Byrds y de Dylan, pero impregnados ya de la cultura underground naciente en San Francisco, una especie de hijo bastardo de la movida beat de Kerouac & Co. de la decada anterior. Ya sabéis, si nunca habéis hecho el amor bajo los efectos del LSD, aún estáis a tiempo, ya que según Balin era la repanocha (“Running Around The World”). Donovan les dedicó una canción antes de que su LP saliera a la venta, pero el disco no lo necesitaba, porque era una colección de excelentes canciones dominadas por el toque romántico de Balin. La música aún era convencional, pero la facha de los tipos, disfrazados de aviadores en la portada, debió echar atrás a más de un “square” de la época (y de ahora). Menuda panda de desarrapados.

El disco tuvo el suficiente éxito como para que no les echaran a patadas de RCA y la Voz de Su Amo, pero tuvieron un par de cambios. Alex Spence les dejó por los Moby Grape, otra gran banda de San Francisco, y Anderson se quedó embarazada y dejó el mundo de la música para cuidar al bebé. Entonces, Balin fichó al batería Dryden y cambió a Signe por otra voz femenina, la de Grace Slick. Grace Slick era una ex-modelo que se había liado con un “hipster” de Frisco que le metió en “el rollo”. Grace cantó en el grupo de su marido, The Great Society, un tiempo y ahí es donde la conoció Balin, que no dudó en incorporarla al grupo. Con el tiempo, Grace se convirtió en una de las mujeres con más carácter de la historia del rock y en una de las voces más potentes y carismáticas que jamás se oyó en este asunto del Operación Triunfo. No tenía mucha voz, pero no hay más que oirla para percibir que tiene “algo”.

Grace se trajó de la Great Society dos temas compuestos por su cuñado Darby Slick, que marcarían un antes y un después en la carrera de la Jefferson: esos temas eran “Somebody To Love” y “White Rabbitt”, dos canciones a las que la Jefferson llevó hasta el Top 20 en todo USA. Salieron en la portada de la revista “Life” y en todos los programas de TV de la época, como Bisbal y su vuelta de 360 º. De pronto, todos los satélites espías de la CIA apuntaron a San Francisco. ¿Quien coño eran estos tipos que vivían todos juntos en una mansión victoriana del barrio yonki de Haight Ashbury? ¿Por qué la cantante estaba liada públicamente con el batería, si aún estaba casada con otro tipo? ¿Qué puñetas quería decir

“One pill makes you larger, one pill makes you small
and the ones that your mother gives you don’t do anything at all”

en “White Rabbit”? ¿Era eso bueno o era malo? ¿Qué tiempo hará mañana? El caso es que los Jefferson se vieron aupados a un estrellato que ellos no buscaban. Por esas fechas editaron su segundo LP, titulado “Surrealistic Pillow”, con los dos hits y una evolución del estilo del primer LP, folk rock byrdsiano bañado en nubes de algodón de color rosa y extrañas canciones sobre conejos blancos y coches divertidos. Nada a lo que EE.UU. estuviera acostumbrado.
Ese año, 1967, fue el año del festival de Monterrey. En él se juntaron un par de nombres importantes: Otis Redding, los Who, Ravi Shankar, los Byrds, Los Buffalo Springfield, los Grateful Dead, los Quicksilver Messenger Service, Moby Grape, Jimi Hendrix cuando quemó a la guitarra…en fin, una serie de Don Nadies en esto del rock. Jefferson Airplane fue una de las atracciones y aquí les podemos ver cantando “High Flying Bird”, que no apareció en sus LPs:

Podemos ver ahí los ingredientes fundamentales del sonido Airplane: tres cantantes a cada cual más carismático; Balin, el arrebato, Slick, la fuerza, y Kantner, la serenidad, entrecruzándose los tres como hiedras en un balcón de la Florencia renacentista (atención a la química entre Grace y Balin); la guitarra ácida por excelencia de Don Jorma Kaukonen, con su jersey de Epi (o de Blas, no recuerdo bien), el bajo Yggdrasil de Cassady, el tronco mitólogico vikingo bajo el que toda la banda puede explorar las siete notas sin temor a perderse, un bajo fluido como un río, nada pesado…la batería de Dryden, cambiante como una sombra en una pared blanca…los Jefferson Airplane han sido uno de los grupos más vapuleados por los críticos “guays” de rock, pero yo no puedo más que amarlos por todo lo que me han dado, que ya estoy viejo para hacer casos de prejuicios de pseudo-críticos amantes de notoriedad.

En diciembre de 1967 el aeroplano volvió a aquel lugar de dónde jamás debió salir: el underground de la bahía, su mundo proto-hippy, la gente con las que les gustaba estar, y editaron su (para mí) mejor LP: “After Bathing At Baxter’s”. Esto ya no era material de Top 20, era psicodelia algo zappiana, y un álbum de intensidad incomparable, que sólo se puede oir a todo volumen. Contenía sensaciones pop-ácidas como “Watch Her Ride”, relatos de Love-Ins en el parque (“Saturday Afternoon”), instrumentales raga-flamenco-rock (“Spare Chaynge”), píldoras de James Joyce en 4 minutos (el “Rejoyce” de Grace), himnos de carácter optimista (“Young Girl Sunday Blues”). Cassady dejó las mejores líneas de bajo que he oído en mi vida en este disco, y Kaukonen algunas de las más tremendas guitarras psicodélicas. Atrás quedaban los tímidos escarceos románticos de Balin y las baladas, Kantner había tomado el mando del aeroplano y la música era más fuerte que nunca.

El “Crown Of Creation” de 1968 siguió por esta línea, y, aunque me parece algo más flojo que el Baxter’s, contiene algunos de los mejores temas del Airplane: “Lather”, la mejor canción escrita jamás por Slick, “If You Feel” de Balin, o el “Triad” donado por David Crosby de los Byrds. Siguieron evolucionando musicalmente (sobre todo su base instrumental formada por Cassady, Kaukonen y Dryden) y sus directos eran fascinantes y llenos de fuerza, de los mejores de la época. Constancia de ello dejaron en su directo “Bless It Pointed Little Head”.

Después se radicalizaron. Reagan (Ronald) había prohibido el consumo de LSD en 1967 y la policía rompió el sueño hippie con brutales redadas en los barrios underground de San Francisco. Era hora de dejar el idealismo pacifista y pasar a la acción. Los Airplane se politizaron y titularon a su LP de 1969 “Volunteers”, repleto de consignas y canciones con ínfulas de himno generacional. El disco sonaba potentísimo, aunque las canciones habían perdido algo de frescura. Kantner se volvió piradísimo y decidió que la única manera de arreglarlo todo era construir una nave espacial, meter a todos los hippies dentro y marchar al espacio exterior a colonizar un nuevo mundo.

Ahí empezó el aeroplano a perder piezas en pleno vuelo. Kaukonen y Cassady se fueron a patinar a Suecia y a centrarse en su proyecto paralelo, Hot Tuna, una banda de blues (con algún disco muy recomendable), Slick y Dryden cortaron relaciones amorosas y el batería desapareció del mapa. Balin también dejó el grupo, desinteresado por unas ideas que quizá ya no eran las suyas. Kantner y Slick se quedaron y grabaron el LP “Blows Against The Empire”, album hermoso de candor e inocencia hippy, que firmaron bajo el nombre de Jefferson Starship, acerca de la idea de la famosa nave. Trataron de seguir con el Airplane una temporada, pero pronto lo fagocitó todo el Starship y el aeroplano dejó de volar, dejando parte de la música más bella de la época. Y, claro, todos estamos un poco enamorados de la Grace de entonces…

Mr Pharmacist (escrito en Emacs 21)

Escrito por antipatica

Octubre 10, 2006 a 9:33 pm

Escrito en Música, Paja mental

Nombre de los días de la semana

con 7 comentarios

lunes – El origen de esta palabra se encuentra en el nombre que el mismo día recibía de los romanos. Ellos dedicaban esta jornada a nuestro único satélite natural y lo llamaron lunae dies, es decir, ‘el día de la luna’. Esta forma pasó al latín vulgar como lunis dies, por influencia de martis dies,martes’, iovis dies,jueves’ y veneris dies,viernes’. Debe observarse que la dedicación de este día a la Luna persiste en otras culturas no latinas: en alemán este día se llama Montag y en inglés, Monday, literalmente ‘día de la luna’.

martes - Los romanos, como los griegos, dedicaban a Marte, dios de la guerra, un día de la semana: era el dies Martis, día de Marte. De este dios o, mejor dicho, de sus características, derivan también marzo y marcial.

miércoles - Los romanos dedicaban el tercer día de la semana al culto del dios Mercurio; era el llamado Mercurii dies ‘día de Mercurio’, aunque posteriormente se eliminó la segunda parte de la expresión y quedó sólo en mercurii, de donde procede nuestra palabra. Era Mercurio dios de múltiples advocaciones: mensajero de los dioses (por eso se le representa con alas en los pies), dios del comercio, protector de mercaderes, viajeros, poetas, conductor de las almas al infierno y, si es que se puede llamar así, «patrono» de los ladrones, a cuya volatilidad tras la comisión de un delito atribuyen algunos lo de las alas en los pies. Los ladrones lo convirtieron en su dios porque, según la leyenda, el dios griego Hermes, correspondiente de Mercurio en la mitología helena, robó nada más nacer los rebaños de Apolo: ni más ni menos que cien terneras, doce vacas y un toro.

jueves - Entre los romanos el dies Iovis era el día dedicado al culto de Júpiter, Iuppiter/Iovis en latín (jovial), reflejo del Zeus griego, dios de los dioses, supremo hacedor del orden y de la justicia del mundo. Al evolucionar en nuestra lengua, se pierde la primera parte de la expresión y nos queda únicamente Iovis, ‘de Júpiter’. Este es el motivo de que la palabra evolucione desde el genitivo, no desde el acusativo, como es prácticamente norma en español. Para nombrar al jueves, los ingleses dicen Thursday (recuérdese que thunder es en inglés ‘trueno’) y los alemanes dicen Donnerstrag, también ‘día del trueno’, uno de los atributos más frecuentes y conocidos de Júpiter, al que muchas veces se le representa con un haz de rayos en la mano, lanzando tormentas de ira a los mortales.

viernes - Los romanos dedicaban un día de la semana al culto de Venus, diosa de la belleza y el amor: era el veneris dies. Posteriormente, como sucedió con otros días de la semana, desaparecería la segunda parte de la expresión, y de veneris saldría nuestro viernes, venéreo.

sábado – El origen de este semifestivo día se debe a las palabras hebreas shabbath, ‘descanso semanal’ y sabath, ‘descansar’, que llegaron a nuestro idioma a través de la palabra latina sabbatu. Debemos recordar que el sábado, el día sagrado de los judíos, sigue considerándose el séptimo día de la semana litúrgica, que comienza con el domingo, aquel en el que, según el Génesis, Dios descansó tras haber creado el mundo. Así aparece, por ejemplo, en los calendarios británicos, en los que el domingo consta como el primer día de la semana. Además, el portugués sigue llamado segunda feira no al martes, sino al lunes, lo cual confirma la idea de que el domingo era el primer día.

domingo - El paso del judaísmo al cristianismo oficial supuso, entre otras muchas reformas, el traslado, por orden del emperador Constantino en el año 321, del día sagrado hebreo al domingo, al que había que llamar de alguna manera especial, por lo que se tomaron las palabras latinas Dominicus dies para crear el ‘día del Señor’ (dominus). El carácter especial de este día puede observarse en otras culturas, como la británica o la alemana, en las cuales este día está dedicado al astro rey, el Sol, indiscutible protagonista de nuestro sistema solar, y así, dicen Sunday y Sontag, respectivamente.

Para saber más y mejor dale.

La chica que salió de la tarta.

Escrito por antipatica

Octubre 10, 2006 a 4:14 pm