Antipática

blog terapéutico para no dedicarse a las drogas (en exceso).

Archivo para Mayo 8th, 2007

Camino del Valhalla (Parte 2): Led Zeppelin

con 18 comentarios

¿Cómo es posible que un guitarrista ladrón y feo y un cantante amanerado con unos falsetes desagradables y unos gruñidos orgásmicos vergonzosos hicieran de Led Zeppelin una banda de referencia y un hito en esto del guitarreo? Pues porque no era para tanto y además tenían una de las secciones rítmicas más tremendas de la historia, John Paul Jones y John Bonham, una selección de material de lo más acertada y un poco de pirotecnia en directo precursora de los grandes montajes escénicos de grupos jevilongos como Iron Maiden o esos otros de greñas (¿Judas Beer?).

Jimmy Page era un tipo bastante conocido en el mundo musical. Ya siendo prepúber y antes de conocer el otro uso de su pene, aparte de las obligatorias micciones, el tío ponía su guitarra en grabaciones de otros. El amigo virtuoso hasta salió en la TV como con trece años declarando al pedófilo del entrevistador que, aunque le gustaba la guitarra, no entraba en sus planes convertirse en músico profesional y que quería estudiar (digamos que ciencias físicas o derecho civil romano) y ser un hombre de provecho para la sociedad británica post-victoriana.

Nada más lejos de la realidad. El tal Page se dedicó a tocar el instrumento y a faltar repetidas veces a clase. Lo podemos oir, por ejemplo, en “I Can’t Explain” de los Who (haciéndose coleguilla de Pete Townshend en el proceso, con el que compartiría incluso novietas en pleno Swingin’ London sesentero). Su nombre sonó para sustituir a Eric Clapton cuando éste dejó The Yardbirds en 1965, tras el single “For Your Love”. Jimmy les dijo a los yardbirds que no, que todavía quería ser físico nuclear o amigo de los animales, pero les recomendó al por entonces desconocido Jeff Beck (cosa que no estuvo nada mal). Jimmy Page siguió de aquí a allá, hasta que suspendió la de gracia en Mecánica Cuántica avanzada y decidió unirse por fín a los Yardbirds, en un experimento de doble guitarra solista con Beck que duró un single (pero qué single, “Happenings Ten Years Time Ago”). Luego Beck intentó asesinar al cantante con su Les Paul y Page pasó a ser el único guitarrista, aunque aún le dio tiempo a colaborar con Beck en otro tema, “Beck’s Bolero”, en el que Keith Moon tocaba la batería y John Paul Jones el bajo. Las piezas iban encajando ya desde 1966, pero la historia en general es un follón.

Page grabó un disco con los Yardbirds con alguna cosa decente y bastantes ideas que luego reaparecerían en los Zep. El grupo se fue al carajo en 1968. De pronto, Page se encontró con algunos conciertos contratados y sin banda para llevarlos a cabo, después de la espantada general. Así que Page, que si algo conocía era a los músicos de UK, fichó a un tal Robert Plant como cantante, a otro tal John Bonham como batería y al ya mencionado Jones como bajista, haciendo la gira como The New Yardbirds.

La cosa, tal como nos enseñan los acontecimientos posteriores, no acabó ahí. Se conoce que se lo pasaron pipa haciendo la gira, ya que decidieron seguir tocando y grabando a la vuelta.

Ahí empezaron los latrocinios de Page. Led Zeppelin era un nombre propuesto por Keith Moon para un proyecto de supergrupo que incluía al lunático Moon, a Entwistle de los Who como bajista, a Beck y a Page. Así que Page se lo agenció para el grupo. Y con ese nombre entraron a grabar su primer LP, homónimo por más señas.

El LP es una de las primeras cosas que se me quedaron marcadas en mi tierna infancia (unos catorce años). Desde el explosivo comienzo de “Good Times, Bad Times” hasta “How Many More Times” es uno de esos discos que te llegan y que llevan la palabra ROCK escrita en alguna parte del vinilo, con el SONIDO. Empecemos por lo menos bueno: “Dazed And COnfused” era un robo de una canción del mismo nombre de The Yardbirds, que a su vez era otro robo de una canción que Page le oyó a un tipo durante una de las últimas giras de éstos por los estados. “You Shook Me” había sido versioneada por el Jeff Beck Group poco antes en su LP “Truth”, siendo los arreglos diferentes en forma pero no en fondo. El instrumental “Black Mountain Side” era una versión de Page del trabajo llevado a cabo en el grupo de folk-Rock británico Pentangle. Apropiaciones ajenas aparte, el álbum era un triunfo artístico, con ninguna canción de más, destacando la ya mencionada “Dazed And Confused” (mi favorita) y la tremenda “Babe I’m Gonna Leave You” (que ya había tocado Quicksilver Messenger Service dos años antes y Joan Baez), así como la (no tan) original “Communication Breakdown”. Los tipos, junto a Black Sabbath, habían inventado el jevi metal/hard rock/ROCK A SECAS de la noche a la mañana.

El disco fue un éxito y los Zeppelin siguieron robando, también en su segundo álbum, Led Zeppelin II, con el “Whole Lotta Love” de Willie Dixon. Aquí se vislumbró algo de su decadencia posterior, con los grititos irritantes de Plant en la parte instrumental. El resto del disco no estaba mal, pero estaba unos cuantos escalones por debajo del debut, era tirando a flojo (sé que me gano la enemistad eterna de los ledzeppelineros que campan por el mundo con esto) y ya empezaban a abusar del riff pesado que tanto daño haría al género (y a los propios Zeppelin) años más tarde; y de las baladas realmente chungas. cómo olvidarse de ellas.

Para su tercero, ya en 1970 (titulado de manera muy original como Led Zeppelin III, se ve que Moon no estaba a mano para soplarles la respuesta) tuvieron algo más de inspiración y dieron un giro a mejor, con una música más oscura y apasionada, destacando la potente y jevilonga “Inmigrant Song”, que ni Plant podía destrozar, el blues sentido de “Since I’ve Been Loving You” y una cara B tirando a acústica, con aciertos como “Bron-Y-Aur Stomp”.

Después de este, lanzaron su siguiente disco en 1971 (sí, se titulaba Led Zeppelin IV) se confirmaron como los más jevis y más rockeros del mundo mundial, abusando de la parafernalia glam, de las explosiones en escena y de los montajes. El disco estaba bien, a la altura del tercero y sólo un poco por debajo de su glorioso debut, con temas duros como “Black Dog” o “ROck And Roll” y con la celebérrima “Stairway To Heaven”, que contenía lo mejor (atención al solo de Page) y lo peor (atención a Plant en la fase acústica) de los Zeppelin y que quedó como su canción definitiva, aquella que ha de sonar en todos los conciertos y que la gente espera cuando Page sale con su guitarra de doble mástil. Pero el primer disco es mejor (ganas de matar aumentando…).

Lo siguiente de Led Zeppelin no me interesa demasiado ni está camino del Valhalla, me suena a cansados de si mismos y a autoparodia (muñeco vudú atravesado!), pero esta gente tenía la música en sus dedos y en sus laringes y siguieron ofreciendo pequeños destellos de brillantez, siguiendo la línea marcada por su cuarto disco. Pero yo siempre recordaré el blues-rock pesado de esos primeros meses mágicos, en torno a su primer disco.

Comfortably Numb

Escrito por antipatica

Mayo 8, 2007 a 6:16 pm

Escrito en Música, Paja mental

Nos dan tanta pena

sin comentarios

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El roto lo rompe.

La chica que salió de la tarta.

Escrito por antipatica

Mayo 8, 2007 a 7:42 am