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Black Heart
Calexico.
edujarto
Curiosidad
En estos tiempos tumultuosos me ha venido a la cabeza la canción ‘Fight the power’ de Public Enemy y buscando un poco por ahí he llegado a una traducción al castellano de la letra de la misma.
La traducción tiene bemoles, ahí os la dejo:
Estribillo
Como el ritmo diseñó despedir
Qué cuenta es que las rimas
Diseñó llenar su mente
Ahora que el youve realizó que se enorgullece llegado
Conseguimos bombear la materia para hacernos resistentes
Del corazón
Su un comienzo, una obra de arte
Para revolucionar haga los nothins de un cambio extraños
Gente, gente somos iguales
Ningunos no eran iguales
Causa no sabemos el juego
Qué necesitamos es conocimiento, nosotros bisela consigue descuidado
¿Usted dice cuál es éste?
Mi querido deja para conseguir abajo al negocio
Aptitud mental de la defensiva del uno mismo
acometidas del vago (del yo) la demostración
Usted consiguió ir para lo que usted sabe
Haga que todos ve, para luchar las energías que sean
Lemme le oye decir…
Luche la energía
Estribillo
Elvis era un héroe a la mayoría
Pero él nunca significó que mierda a mí que usted ve
Racista ascendente recto que era el lechón
Simple y llano
La madre coge el wayne él y de Juan
Causa Im negro e Im orgulloso
Im listo y hyped más Im amped
La mayoría de mis héroes no aparecen en ningunas estampillas
Muestree una mirada detrás usted mirada y hallazgo
Nada pero rednecks por 400 años si usted comprueba
No se preocupe sea feliz
Era un atasco del número uno
La maldición si la digo usted puede darme una palmada derecho aquí
(consígala) deja para conseguir este partido comenzado a la derecha
Derecho encendido, cmon
Qué conseguimos decir
Accione a la gente ninguna retrasa
Para hacer que todos ve
Para luchar las energías que sean
(luche la energía)
La chica que salió de la tarta.
La Fila de la Desolación (Parte 3): Buffalo Springfield
BUFFALO SPRINGFIELD (1966-1968)
Buffalo Springfield es otro de esos grupos de música más conocidos por la mitología que los rodea que por su trabajo. Al hablar de los Yardbirds se nombra ineludiblemente a Led Zeppelin o a Eric Clapton; cuando se menciona a John’s Children (grupo cutre y de serie B donde los haya, lástima que no podamos hablar de ellos), todo el mundo saca a colación a Marc Bolan y T.Rex; quién se acuerda de las Spice Girls cuando nos podemos quedar con la inefable Victoria Beckham (un saludo, Victoria, recuérdame que te devuelva el abrigo). Con Buffalo Springfield pasa otro tanto; no podríamos hablar del grupo sin mencionar que por él pasaron unos titanes del rock llamados Stephen Stills y Neil Young e incluso Richie Furay o Jim Messina son conocidos por otros menesteres (aunque a una escala menos mastodóntica).
Pero Buffalo Springfield no es sólo un nombre divertido y dos tíos que arrasarían en el mundo de la música en la siguiente decada y que aún hoy son reverenciados y llenan estadios de fútbol (americano) y salas de baile variadas; Buffalo Springfield es sinónimo de buena música, buenos discos y hostias como panes; es decir, todos aquellos ingredientes que hacen de esta tarea algo divertido. Vamos pues a la tarea.
Neil Young era un canadiense algo tarado (de hecho, lo sigue siendo) que un día se encontró por ahí con un tío un poco más cuerdo (no hay datos sobre su estado actual) llamado Stephen Stills. No llegó a mayores la cosa, pero he aquí que Stephen Stills, que estaba montando una banda de rock para subirse al carro de los Byrds, que eran leyenda en Los Ángeles, se acordó de aquel tío feo que tocaba la guitarra y decidió ofrecerle un puesto en la banda. Young y otro compañero suyo en los Minah Birds, Bruce Palmer, bajaron a California desde la fría Canadá para reencontrarse con su colega, pero estuvieron buscándolo durante una semana y no lo encontraron, la ciudad es enorme y por aquel entonces no había cobertura de Amena en el continente. Hartos de vagar por Los Ángeles y pasar hambre, cogieron el coche y decidieron marcharse por San Francisco, con la esperanza de unirse a alguna banda de las que allí se estaban formando y de las que se estaba empezando a hablar (estamos en 1966). Salieron de la ciudad y pronto se quedaron parados en uno de los monumentales atascos que han dado paso al famoso smog. Mientras pasaban el tiempo, vieron a Stills atascado en un coche, sólo que en dirección contraria. Cruzaron la mediana bajo un concierto de bocinazos y así nació Buffalo Springfield. No digáis que las autopistas no sirven para nada.
Stills, que al parecer ya no contaba con que Young bajará del Canadá, había fichado a otro guitarra, Richie Furay, pero cuando llegó Young, decidió quedarse con los dos. Palmer tocaba el bajo y un tío simpático llamado Dewey Martin la batería. Ensayaron un par de días y rápidamente empezaron a dar conciertos. Chris Hillman, que era el bajista de los Byrds y que después sería co-fundador de los Flying Burrito Hermanos (de los que hablaremos en otra ocasión), les vió y se quedó tan impresionado que les ofreció ser su manager. Chris Hillman tenía buen ojo; el grupo contaba con tres compositores y cantantes excepcionales (Stills, Furay y Young) y sonaban potentes y modernos, fusionando sus raices folk con la nueva manera de hacer rock californiana.
Los Buffalo no aceptaron, pero bajo el patrocinio de Hillman (y también de Crosby) acabaron fichando por Atlantic Records, otros subyugados por la mezcla entre folk-rock, country y pop que mostraba el grupo.
Pronto vinieron los choques. En Buffalo Springfield aquel que componía la canción la cantaba, apoyado en la armonía por los otros dos. Atlantic consideró que la voz de Young era “rara” (razón no les faltaba, pero éso no quiere decir que fuera “mala”, desde luego) y Furay tuvo que cantar las canciones de Young en un primer momento. Además, Bruce Palmer empezó a tener problemas con la droja en el colacao; primero fue detenido por posesión de marihuana, pero pronto llegaron otras cosas más serias y empezó a perderse sesiones de grabación y a meterse en líos; por otra parte, Young y Stills estaban todo el día discutiendo acerca de ésto y de aquello, porque tenían los dos el ego del tamaño del coloso de Rodas. Y por otra parte, y éste es el gran misterio, nunca tuvieron demasiado éxito comercial; no al menos el que ellos (y su casa de discos) esperaban.
Sacaron su primer disco a finales de 1966, a la luz de su relativo éxito de ventas “For What It’s Worth”, canción de Stills conocidísima y que ha sido mancillada posteriormente en algún anuncio de televisión.
A pesar de los problemas, el disco (repartido equitativamente entre Young y Stills) es todavía hoy un gran conjunto de canciones, si bien se empieza a observar las diferencias entre los tres líderes del grupo. Stills manejaba muy bien las letras y la melodía, era un tipo sobrio y sus canciones eran buenas, aunque no brillantes; todo lo contrario que Young, que componía las notas más raras del vinilo. Son suyas las mejores canciones; consiguió cantar “Burned” y “Out Of My Mind” (cuyos títulos ya indicaban por donde iban los tiros) y permitió que Richie Furay se luciera como cantante en otras dos: “Flying On The Ground Is Wrong” y “Do I Have To Come Right And Say It”, ambas con una ligera influencia beatle.
A Palmer le pillaron con el carrito de los helados nada más sacar el disco (marihuana) y lo deportaron a Canadá. A partir de ahí, a veces tenían bajo (Jim Fielder, Messina… ) y otras veces salía su road manager de espaldas en la televisión, para dar la impresión de que eran cinco.
Empezaron a grabar su segundo disco, a la luz de una serie de actuaciones por el país que les dieron cierto prestigio (cantaron en Monterey, pero seguían sin vender demasiados Lps). Por si eran pocos, Furay se sumó al ego-trip generalizado y ahora eran tres compositores tirando cada uno de su cuerda y tratando de transformar el grupo en SU banda. Para terminar de arreglarlo, Bruce Palmer volvió de Canadá y se reincorporó al grupo.
De todo este caos, surgió sin embargo su mejor disco, titulado imaginativamente “Buffalo Springfield Again”. Éste también fue repartido equitativamente entre los compositores del grupo; ahora eran tres y cada canción suya estaba controlada férreamente por su compositor. Así que cada una suena de una manera diferente. Young se dedicó a monumentales canciones folk con impeutosos arreglos de cuerda y voces cargadas de reverb (una línea de trabajo que siguió después en su primer disco en solitario) y parió así “Broken Arrow” (que iniciaba su romance con los indios de manera pública) y sobre todo “Expecting To Fly”, pero brillaba más con su remake del riff de Satisfaction, “Mr Soul”.
Stills, correcto, en el primer álbum, explotó con “Bluebird”, anticipo de su archifamosa “Suite Judy Blue Eyes”, y con su guiño a los Byrds, “Rock And Roll Woman”. Furay dejó aquí y allá algo de country, agradable pero sin demasiadas ambiciones (“A Child’s Claim To Fame”)
Para no perder la costumbre, tras acabar el disco volvieron a deportar a Palmer y decidieron reclutar a Jim Messina como bajista definitivo. Young también empezó a faltar a las sesiones de grabación y a conciertos, y además también a el lo pillaron con las manos en la masa. Stills se quedó prácticamente sólo, sin banda para tocar por ahí y con esporádicas sesiones de grabación, de las que salio su tercer álbum oficial, que realmente es un recopilatorio de todo el trabajo de los últimos meses puesto en vinilo por Furay y Messina. Tiene algún tema emblemático de Young antes de marcharse (“On The Way Home”), pero el disco está dominado por las canciones de Furay y Stills, con ritmos latinos bastante recurrentes en la obra posterior de Stills (Uno Mundo) y algo de country ligero que después usaría Furay en sus bandas posteriores (Poco…y no me refiero a no en demasía, sino al grupo llamado Poco).
Después el apoteosis. Furay y Messina fundaron Poco, pero Young acabó convertido en lo que es ahora y Stills mantuvo también una buena carrera. Ambos formarían parte de uno de los grupos con más éxito de los 70, Crosby, Stills, Nash & Young, donde siguieron pegándose y reconciliándose, en un armónico movimiento pendular de agradable periodicidad. Aún hoy, Young es algo digno de verse.
Mr pHarmacist
Un pequeño homenaje
De aquí salió.
La chica que salió de la tarta.
La Fila de la Desolación (Parte 2): The Beatles
Tras haberles dado un repaso (para bien) en Gaseosa de Ácido Eléctrico y Rodando piedras, llega la hora de las galletas, de los malos modos y de las tanganas interneteras; y lo siento por Edujarto, que es un buen blogger-man y un administrador de antipática comprensivo y trabajador. Pero es que la última etapa de los Beatles, la crepuscular, tiene claros y sombras, como un día de frente frío en Irlanda, y en un balance final, palidece con respecto a las otras dos épocas estudiadas. La culpa no es del cambio climático, pero si de su ex-marido; desentrañemos este misterio.
Dejamos a los Beatles en su cima a principios de 1967, con el sencillo “Strawberry Fields Forever/Penny Lane”, obra cumbre del pop psicodélico que vio como Engelbert Humperdinck le robaba el número uno de las listas con “Release Me”, en uno de esos momentos para la posteridad. Lennon nos dio la primera, Macca la segunda y ambos quedaron satisfechos con sus creaciones. Se quedaron tan contentos que se olvidaron de seguir haciendo música. El tan laureado y admirado Sgt. Pepper presenta bastantes problemas, siendo el mayor de ellos la autocomplaciencia. Curiosamente, es McCartney quién nos ofrece lo mejor, con el reprise de la canción que da título al LP o alguna otra gloria del power-pop como “Getting Better”. Supongo que Lennon andaba bastante pasado (aunque se marcó otra gloria, “Lucy In The Sky With Diamonds” y algo de “A Day In The Life”), George andaba por la India, al menos mentalmente y no tenía tiempo para cosas tan intrascendentes como la música rock. Ringo es Ringo. Así que Macca tuvo que “tirar del carro” él sólo. Esta bajada de forma no fue pasajera. Durante el otoño se embarcaron en un proyecto absurdo llamado “Magical Mistery Tour” donde volvieron a patinar musicalmente, con piezas flojas y sin gancho; sólo “I Am The Walrus” salvaba la papeleta. Tras terminar la incomprensible película, hicieron las maletas y se marcharon a Bangalore. Allí conocieron a un indio que iba de gurú y lo que hacía era meter mano a sus mujeres cuando ellos meditaban, así que todos menos George se fueron volviendo, pero el grupo ya estaba un poco disgregado, también en lo personal; cada uno estaba a su rollo.
Por ello, su siguiente disco, un doble llamado simplemente “The Beatles” pero conocido como “The White Album”, parecía un recopilatorio, con un disco en solitario de John Lennon, otro de Macca y un tercero de Harrison, mezclado con un single del viejo Ringo. Todos tocan en las canciones de los demás; pero donde antes colaboraban, ahora sólo consentían en tocar. Las canciones de Macca son reconocibles al instante; tras su buena forma de 1967, bajó un poco el pistón con “Obladi Oblada” (en fín), “Martha” o “Honey Pie”, prescindibles; mucho music-hall, pero poco salvable: la vociferante “Helter Skelter”, la derivativa “Back In The USSR” y una pequeña maravilla llamada “Blackbird”. Lennon tampoco lo hacía muy bien y sonaba torturado en “Julia” o “Yer Blues”; nos dejó sin embargo la inolvidable “Dear Prudence” o “Sexy Sadie”, pero nos castigó con “Revolution no. 9″, instigado por Yoko Ono. Harrison se mostró a la altura de sus dos compañeros en “While My Guitar Gently Weeps”, con un monstruo como Eric Clapton a la guitarra solista, pero el resto de su material era más blando y no aportaba nada.
La vuelta a lo básico (llamar al disco “The Beatles”, dejar la portada en blanco, canciones sin demasiada parafernalia) fue algo menos exitosa que la de sus contemporáneos (Rolling Stones con su “Beggar’s Banquet” o Bob Dylan), pero el disco todavía se escucha con interés y por momentos epata y asombra. George Martin, que es un listo, dijo de él que “hubiera sido un gran LP sencillo”.
Nos atorraron con “Hey Jude” y se pusieron manos a la obra con Let It Be, con película incluida. pero resultó ser un desastre. Cada miembro del grupo andaba metido en proyectos al margen de los Beatles y todos trataban de huir hacia un lado o hacia el otro, alejándose de la grabación. Algunas cosas estaban bien, pero el disco es decididamente el peor de los firmados por el grupo y ellos eran conscientes de ello; por eso retrasaron su salida todo un año. Macca consiguió venderlo por segunda vez con todos los violines de Phil Spector borrados del mapa, para compensar las copias no vendidas.
Con Lennon en la cama con Yoko Ono, Ringo criando a su prole y Harrison dedicado a sus menesteres y algo resentido por haber sido el beatle en la sombra durante tanto tiempo, sólo quedaba Macca para sacar el equipo adelante. Exhortó a sus compañeros durante algún tiempo, hasta que éstos se hartaron de sus llamadas y accedieron a grabar un último disco, “Abbey Road”, donde vuelven a parecer un grupo, tras dos años de parecer cuatro tíos haciendo cada uno lo que les parecía. Vuelve Lennon con la tremenda “Come Together” y la excepcional “I Want You (She’s So Heavy)” y Macca orquesta una suite para la cara B con momentos buenos y otros un poco más flojos; aparte de eso, el bueno de Paul nos castigó con “Maxwell’s Silver Hammer”, una de las peores canciones de la Historia. Harrison fue quien salió mejor parado y “Here Comes The Sun” y “Something” no sólo son las mejores canciones del disco, sino que son sus mejores canciones.
A partir de ahí, adiós a los Fab Four y a una era que ya no volverá (afortunadamente, no podría pasearme por ahí con una camisa con chorreras y pantalones de pata de elefante). Su última época presenta muchos altibajos, pero los tíos eran unos genios y se nota en ocasionales gotas de brillo; les hizo más daño su desinterés por la suerte del grupo, su desunión personal y su apatía hacia el trabajo de sus compañeros. Empezaron siendo cuatro amigos haciendo música y terminaron siendo cuatro músicos trabajando y fichando al salir. El Crepúsculo de los Dioses.
Just like a drummer
De esas canciones que se te pegan (al menos a mi). Aunque el video también hace bastante. Via alt1040.
edujarto. Se me olvidaba, la canción es de The Wave Pictures.
Como el sol cuando amanece
by pshab
Estas dos cosas las he visto en un breve espacio de tiempo.
La canción traducida:
queremos tu alma x5
(tu dinero, tu casa, tu teléfono, tu vida, tu dinero, tu casa, tu vida)
muestranos tus hábitos, tus datos, tus miedos
danos tu dirección, cuanto calzas, tu edad
tus dígitos, tus planes, tu número, tus ojos
tu horario, tu escritorio, tus detalles, tu vida
muestranos tus hijos, tus fotos, tu hogar
aquí, toma crédito, toma seguros, toma un préstamo
consigue un trabajo, toma una pensión, córtate el cabello, compra un traje
juega la lotería, juega fútbol, juega el campo, juega en gases
queremos tu alma x5
(tu dinero, tu casa, tu teléfono, tu vida, tu dinero, tu casa, tu vida)
aquí hay programas, asuntos, Britney (Spears), cola, pizza, TV, Rock y algunas perras
mira comerciales, más comerciales, mira a Jerry (Springfield), no a Oprah
compra una mejor vida desde la comodidad de tu sofá
ten popcorn, revistas, milkshake, blue jeans
ten sostenes rellenos, autos grandes, camisetas de fútbol, gorras de béisbol
ten talk shows en vivo, video juegos, cola lite, (Justin) Timberlake
ten Fingertips, colágeno, bars abiertos toda la noche,
ten plástico
queremos tu alma x5
(tu dinero, tu casa, tu teléfono, tu vida, tu dinero, tu casa, tu vida)
tu celular, tu billetera, tu tiempo, tus ideas
sin código de barras, sin fiesta, sin identificación, sin cervezas
tu tarjeta bancaria, tu licencia de conducir, tus pensamientos, tus miedos
sin chip de llamada, sin disco, sin foto, No aquí
tu sangre, tu sudor, tus pasiones, tus lamentos
tu oficina, tu tiempo libre, tu estilo, tu sexo
tus pastillas, tu jardín, tus tetas, tu culo
tus risas, tus huesos
Y el graffiti en Bristol:
“Ve a trabajar, manda a tus hijos a la escuela, sigue las modas, actúa normal, camina por la acera, mira la TV, no te hagas mayor, obedece las leyes. Repite después de mi: Soy libre.”
La chica que salió de la tarta.
Gaseosa de Ácido Eléctrico (Parte 9): Vanilla Fudge
Si Ejujarto y la Chica que Salió, cabezas visibles de la jungla de intelectos de ideas dispares pero objetivos divulgadores comunes que es Antipática (este tu blog), me pasaran por el peluquero de la censura y me obligaran a describir a este grupo con una sola palabra, usaría APOCALÍPTICO. Si me dejaran explayarme un poco más, diría que eran algo así como Bush Hijo puesto hasta las trancas de Southern Confort y con el botón rojo apuntando a Irán a tiro de piedra (para Curtis, que es un cinéfilo, le bastará con el bombardeador locamente nacionalista de “Teléfono Rojo: Volamos hacia…”). Eran demoledoramente psicodélicos y estaban pasados de vueltas; de hecho, fueron devorados por su propia creación, como hicieron los hijos de Crono (Zeus y demás ralea).
Así eran Vanilla Fudge, una especie de máquina juke-box bañada en ácido de color rosa. Surgieron sin embargo bastante lejos del movimiento psicodélico. Se formaron en la Costa Este de Estados Unidos a la sombra de los Rascals, hijos de italianos que hacían soul negro en bares de irlandeses. Los Rascals mezclaron material propio y ajeno, logrando un gran éxito con un montón de canciones de indiscutible calidad y simpatía. Los Vanilla Fudge trataron de hacer lo mismo, pero estaban tan (inserte aquí su adjetivo slang favorito referido al consumo excesivo de estupefacientes variados) que salía cualquier cosa, con un denominador común: aquello sonaba bien. Ficharon por Atlantic, que les propuso grabar su versión del “You Keep Me Hanging On” de las Supremes (Diana Ross y demás peña) en single. Los tíos cogieron el single original y en lugar de ponerlo a 45 rpm como Elvis manda, lo pusieron a 33 rpm (intencionadamente, claro) para cogerle un ritmo más pausado. Añadieron un poco de exotismo oriental por aquí y un poco de locura a lo Zappa por acá, y llevaron su versión al paroxismo y hasta los siete minutos también. Hubo que acortarla un poco, pero fue un éxito y abrió las puertas de la percepción y de la pasta gansa para los cuatro colegas.
Su primer y homónimo álbum, que sucedió al single, fue cortado por el mismo patrón. Cogieron canciones clásicas, éxitos imperecederos de los últimos tres o cuatro años (“Eleanor Rigby” y “Ticket To Ride” de los Beatles, “People Get Ready” de los Impressions, una de Sonny & Cher, “She’s Not There”, de los Zombies…) y las bajaron el ritmo, añadiéndoles unas introducciones imaginativas y un montón de cambios de tempo, parones dramáticos y maquillaje de LSD. En la base de la Pirámide estaban su bajista y su batería, Bogert y Appice, que eran unos tíos de sonido entre hard y heavy y que sabían de qué iba al rollo; de hecho, acabaron tocando con Jeff Beck en Bogert, Appice & Beck. Mark Stein tocaba los teclados y cantaba con un montón de vibrato, mientras abrasaba las canciones con acordes a destiempo, bien contrastados con los cimientos solventes de la sección rítmica previamente comentada. A la guitarra estaba un aldeano de nombre Martell, que metía breaks por aquí y por allá, aunque era el que menos pintaba de todo el invento (qué ironía).
Supusieron un golpe en el rock, una convulsión. Todo el mundo pensaba lo que hoy en internet expresaríamos por WTF?? Se dice que los mismos Beatles alucinaron en colores cuando oyeron el Ticket To Ride profanado por estos adoradores de Satán. Sea esto leyenda o no, la verdad es que era algo nuevo, muy rompedor y visualmente impactante, a años luz de los modositos grupos rivales.
Aquí radica todo el problema. De este tipo de situaciones radicales sólo se sale hacia delante, es decir, reinventándote para lo siguiente, si no tienes la suerte de haber creado algo atemporal (como Neil Young o los Rolling). La música de Vanilla Fudge tenía fecha de caducidad, tanta exuberancia pasaría factura…y se la pasó. Se acomodaron en su papel de versioneadores pasados de rosca de canciones aparentemente standard y fueron fagocitados por el propio Frankestein. Los siguientes disco fueron más de lo mismo (“Season Of The Witch”, “Where Is My Mind”, “The Look Of Love”…un no parar) e incluso, pagados de sí mismos, se permitieron el lujo de recopilar la historia de la música moderna en un solo tema de una cara. Demencial. Afortunadamente, el tiempo pasa criba y nos ha llegado su primer LP, legado inestimable de su contribución a la música Pop. Señoras y señores, siéntense en sus asientos, están a punto de asistir a una experiencia que cambiará sus vidas por completo: Vanilla Fudge.
Mr pHarmacist.
Rodando piedras (Parte 5): The Pretty Things
The Pretty Things empezaron su carrera siendo más Rolling Stones que los Rolling Stones y acabaron su época gloriosa adelantándose un año a la ópera-rock Tommy (lo que podíamos describir como ser más Who que los Who) ¿Cómo narices se convierte un grupo de puristas raíces blues en una banda avant-garde con gusto por los arreglos y tono progresivo? No tengo ni idea, pero su historia comienza aquí y ahora. Mr pHarmacist…where the action is!
…que podíamos castellanizar/españolizar como “Señor Farmaceútico ¡allí donde está la acción!”
…o también “Señor Farmaceútico, ¡hasta el infinito y más allá!”
…o “Con ustedes la rana Gustavo, el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo!
Si los Pretty Things eran más rollingstonianos que los Rolling Stones y sonaban a lo que Jagger y Richards & Co. habían sonado antes de grabar sus primeros singles, los Rolling Stones sufrieron una mutación musical que les convirtió en una especie de Dioses del Pentagrama horas antes de poner en vinilo su “Come On”. Porque los Pretty Things eran malos tocando. Pero malos con cojones, como el “Grupo Salvaje” de Peckinpah o Darth Vader. Técnicamente aquello era un desastre, pero musicalmente eran destructivamente atractivos. Exploraron la cara más amarga y oscura del blues negro, lejos de las veleidades soul de los Beatles o las ocasionales concesiones al pop y al R&B ligero de unos dulcificados Rolling Stones. Su primer single, “Rosalyn” fue escupido por los Pretty Things hasta el nº 41 de las listas, pero causaron sensación con sus cabellos (¡ahora con largura extra!), sus pintas de desarrapados o desharrapados y su sonido sucio y estridente, que tuvo una influencia enorme en grupos posteriores, tanto de garaje sesentero (ver Odisea del Garaje) como en olas sucesivas en la costa del ROCK (MC5 y los Stooges primero, el punk más guarro de los Sex Pistols después). Vivían todos juntos, a lo comuna proto-hippy, en una casa de Belgravia, el barrio rico de Londres (y éso es ser muy rico), y asustaban a las chavalas cuando volvían a sus casas tras una soirée inolvidable en el club de hípica.
En cierto modo, el rock democratizó durante unos breves meses las estratificadas clases de la Pérfida Albión, ya que el dinero llevó a todos estos bohemios y demás morralla social a estos barrios opulentos. Y los jeques árabes y demás magnates del óleo elemento se tuvieron que fastidiar, porque los Pretty Things tuvieron un segundo éxito con su segundo single, “Don’t Bring Me Down”, tan deliciosamente inepta como su primera canción, pero mucho más exitosa, llegando hasta el número 10. A partir de aquí, fama, dinero y éxitos a cascoporro, destacando, en mi humilde opinión y desde éste que ni siquiera es mi blog, “Midnight To Six Man”, que mostraba un mejor sonido en un tema arrebatador acerca del estilo de vida de los mod (duermo de día, la monto de noche). No fue la única referencia a la cultura mod del grupo, que gustaba de usar los famosos sombreros pork pie hat que gastaban los rude boys jamaicanos (es decir, del East End londinense). Otro aspecto de los mod que incorporaron al grupo fue el tema del reparto de leches, con su batería Viv Prince (una especie de Brian Jones a las baquetas) siendo vapuleado por un boxeador amateur danés.
Además de sus temas de éxito, sacaban buenas cosas y mostraban consistencia en el material llamémosle secundario; me vienen a la memoria “I Want Your Love” y la excelente “L.S.D”, que no trataba de drojas en el colacao (al menos directamente), sino de “Librae, Solidii, Denarii” o “Pounds, Shilling and Pence” o PASTA (dejo el tema de las monedas romanas para La Chica que Salió de la Tarta). Como decían en esta canción, “I say talk is easy, money’s never free”, un poco en la línea del clásico de Berry Gordy y la Motown, “Money” (accidentalmente, los Manfred Mann sacaron por la misma época otro tema sin relación alguna titulado de la misma manera y compartiendo raíces blues, pero sin el doble sentido). Otras para mí imprescindibles son la chulesca “Get The Picture”, “Keep Your Big Mouth Shut” (un equivalente elegante al STFU de la jungla de los foros de nerds anglosajones) y “You Don’t Believe Me”, aparte de algunas locuras plagadas de fuzz o no, todas perpetradas por Phil May y Dick Taylor, su cantante melenudo y su guitarrista barbudo respectivamente (Dick Taylor fue el guitarrista de los primeros Rolling Stones, por cierto).
De pronto, en 1966, dieron un cambio y se pasaron a un sonido más aparatoso, con trompetas, cuerdas y demás parafernalia, para su tercer LP. Hay quien dice que se vendieron al Gran Capital, otros que la orquesta tapaba las deficiencias de un material subitamente popero y de discutible calidad, y hay unos terceros que dicen que el Mágico Víctor pincha aún en la Madalena Lisérgica. Como diría Curtis en su vena más bucólica y pastoril, “hay gente pa’ tó”. Debacle y pecado capital, del que los Pretty Things fueron absueltos gracias a lo que ahora trataremos. Lejos de volver a sus raices, como hicieron los Rolling o Dylan o los Byrds o los Beatles, crearon la primera ópera rock, definida ésta como un conjunto de canciones de corte rock entrelazadas entre ellas musical y argumentalmente (bla, bla, bla…la definición es mía, todos tenemos una). Los Pretty Things llamaron a la suya “S. F. Sorrow” y se adelantaron un año a los Who (estamos ya en 1968), también en el aspecto de no entenderse absolutamente nada de lo que te están contando (narrativa moderna). En lo musical, la ópera cuenta con algunos momentos sublimes, entre el hard-rock y la psicodelia, siendo mi preferida la primera, titulada apropiadamente como “S.F Sorrow Is Born”. Más interesantes son el par de singles que precedieron a la aparición del S. F. Sorrow y que afortunadamente podemos disfrutar ahora como temas extras del CD (o de la correspondiente descarga del emule en algún formato de compresión de dudosa calidad…pero para escucharlo en la mierda del Ipod tampoco importa mucho). Las caras A de los singles fueron “Defecting Grey” y “Talkin’ About The Good Times”, pequeñas gemas de psicodelia británica primeriza a lo Pink Floyd de la época Barrett. A mí me gustan más las caras B, “Mr Evasion” y, sobre todo, “Walking Through My Dreams”, el punto culminante de esta época de los Things. A partir de ahí fueron desapareciendo del mapa, aguantando algo con el siguiente album, “Parachute”, pero sin vender nunca demasiado. La sombra de “Tommy” se hizo pronto muy larga y los Pretty Things bajaron a los infiernos de la mano del Barón Saturday. Todavía andan por ahí. Goodbye, Pork-Pie Hat.
Mr pHarmacist.
Un poco de blues
Siempre que ando por una ciudad nueva tengo la esperanza de descubrir sitios con conciertos más bien pequeños, en donde se esté a gusto, y por supuesto que el concierto sea bueno. Normalmente no es posible, pero esta semana pasada anduve en Nueva York y afortunadamente esta vez salió cara. El sitio que descubrimos por casualidad se
llama Terra Blues, y en él tocaba y cantaba Jr. Mack blues ante poco más de 5 personas bastante entregadas (entre las que nos encontrábamos). Aquí dejo una muestra de cómo toca. No es el mismo sitio, pero qué más da, no?.
edujarto



