La Odisea del Garaje (Parte 7): The Sonics

27 Oct

THE SONICS (1964 – 1967)

El proto-grunge. Como los Electric Prunes, ellos también venían de Seattle, pero, a diferencia de estos, jamás obtuvieron éxito alguno fuera de la zona del Pacífico norte. El grupo fue una idea de los hermanos Paripa (no es broma), bajista y guitarrista, pero pronto su cantante Gerry Roslie los eclipsó a todos. Influenciados sonoramente por otro grupo de la región, The Wailers (nada que ver con Jah), bautizaron a su grupo “The Sonics” por los Boeing que se producían en una fábrica cercana y no por el lamentable equipo de basquetbol. Seguramente los Sonics hacían bastante más ruido que cualquier Boeing. Siempre tocaban a todo volumen y el resultado era demencial. Los amplificadores siempre estaban a punto de estallar en los solos del guitarrista Larry Paripa y cualquier intento de tener una base rítmica era boicoteado por la caótica batería de Bob ‘Boom Boom’ Bennett (en su primera sesión de grabación, pudieron oir a uno de los técnicos diciendo “¡eso no suena a batería ni a nada!”, mientras el otro respondía “¡qué le voy a hacer si ese tío toca como toca!”). Estaban influenciados por el rock and roll clásico de Little Richard, pero ellos iban mucho más allá en el neandertalismo musical y en la más absoluta falta de escrúpulos con las pobres personas que se atrevían a ir a sus conciertos. Aquello era violencia sonora que martilleaba los oidos en piezas vomitadas por un Gerry Roslie a punto de morir en cada grito. Su single de debut fue “The Witch” en 1965, que tuvo bastante éxito por el Noroeste, y pronto sacaron su primer álbum, “Here Are The Sonics” (1965), uno de esos discos imprescindibles que tus vecinos no van a poder soportar, con clásicos instantáneos como “Psycho” o “Strychnine” (“some folks like water/some folks like wine/but I like the taste/of straight strychnine”), en la que Roslie se desgañita tanto que la melodía deja de tener sentido. El caso es que ellos tenían pinta de ser buenos chicos, ya sabéis, jóvenes de provincias…Sacaron otro álbum (“Boom”) en el que suavizaban (algo) su sonido y variaban el repertorio (aunque “He’s Waiting” y otras como “The Hustler” siguen la línea de terrorismo sónico que propugnaban estos tipos) y luego fueron dejándose caer hasta terminar desapareciendo. Semejante dosis de violencia, diez años antes del punk, les quemó demasiado deprisa. Buscaron volverse “serios” y editaron más discos interesantes, con muchas versiones de canciones clásicas del rock and roll y algunos curiosos intentos de psicodelia con tres años de retraso (su nefasta versión the “Any Way The WInd Blows” de Frank Zappa). Roslie les abandonó para trabajar en un Wimpy’s o algo peor y el invento se hundió. Bush todavía les está buscando por Afganistán.

Discografía recomendada:

Varios álbumes de recopilación incluyen o bien su primer y esencial lp (“Here Are The Sonics”) con temas extras, o bien sus dos primeros lps. Con eso es suficiente, nadie podría aguantar demasiado de semejante agresión sonora…Munster ha sacado una antología de su última época Roslie y su época post-Roslie, pero hay canciones lamentables y todo el tinglado mítico-valhállico se os caerá en pedazos.

EDIT: Busqué, busqué y no lo encontré…parece ser que no hay videos de los Sonics, así que recurriré a un pequeño subterfugio y os pongo a los Fuzztones haciendo una versión de “The Witch”, con la voz de Rudi Protrudi pasada por Operación Triunfo (Roslie le deja en evidencia, comparadlo con la original!).

El texto lo podeis encontrar en pdf pulsando aquí.

Mr. Pharmacist

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