La Odisea del Garaje (epílogo): De nuevo en Ítaca

23 Nov

El garaje llegó y se fue? Llegó y se quedó? Llegó, vio y perdió (porque el garaje es para perdedores sociales)? Ni tan siquiera llegó? A lo mejor cualquiera sabe. El garaje era una amalgama de estilos musicales sin más conexión aparante que el minimalismo y el absoluto “underground” de los grupos que componen esta tu comunidad. Decir que Sky Saxon eran un “tirao” quizá sea decir mucho, con su casa en Malibú, sus cascadas artificiales y todo eso, pero no es menos cierto que toda esta gente se mantuvo siempre en un segundo plano en la industria, pese a esporádicos éxitos, apariciones televisivas y demás historias. Hablamos de grupos con más ilusión que talento, con más actitud que dotes musicales, más ganas de salir de la mediocridad que les iba a deparar la vida en un banco o en un Wallmart que destreza en los arreglos. Algunos sacaron la cabeza fuera y se hicieron moderadamente famosos y ricos, como los vistos en esta Odisea. Otros sacaron un single y se desvanecieron como el rocío. Otros jamás salieron del garaje de casa de sus padres y continuaron tocando “Gloria” y “Hey Joe” hasta que los echaron de casa. Si ha de haber un retrato robot de un grupo de garaje, ése sería el siguiente: banda de chicos blancos de clase media, de aquellos que viven en los barrios residenciales de las afueras, fuertemente influidos por los grupos de la Invasión Británica y más en concreto por los Who, los Yardbirds y los Rolling Stone, poca idea de tocar, ensayos regados de cerveza en el garaje del padre de alguno (de ahí el nombre del asunto). Evidentemente, hay una excepción para cada característica de este retrato: había grupos de mejicanos (Question Mark & The Misterians y su gran éxito “96 Tears”) que habían salido de los suburbios de Detroit, los Beatles, los Byrds e incluso grupos más “poperos” como los Hollies también animaron a coger la guitarra o el bombo a más de uno y hubo grupos de chicas y de quién no bebía cerveza (sino absenta).

El recopilatorio esencial “Nuggets” es un reflejo de esta heterogeneidad garajera. Lo mismo escuchas a un grupo proto-punk como los Sonics y dos canciones después te pasas a un pastiche de los Searchers y el merseybeat. Para escucharlo, hace falta tener cierta tolerancia musical: tolerancia con diferentes estilos, tolerancia con las malas producciones de la mayor parte de los discos, tolerancia con las escasas aptitudes de esta gente…pero si algo transmitían todos y los unía bajo un manto común, es el ENTUSIASMO que emanaba de sus canciones, las ganas de tocar que algunos dinosaurios (y no miro a ningún cocotero) han perdido por el camino y han suplido con experiencia. Toda esta gente se moría por tocar en una banda: para ligar, para no tener que hablar con los padres del asunto del pelo largo, para huir del aburrimiento del centro comercial todos los sábados por la tarde, para dar rienda suelta a una creatividad reprimida por un sistema educativo restringivo…los motivos eran mil, pero cada vez que escucho una de estas bandas, me dan ganas de coger una guitarra y ponerme a tocar. Es posible ser virtuoso y poner pasión en tu música, pero no es posible ser un manazas con los intrumentos y hacer que tu música sea tan adictiva como las pipas si no pones algo de ganas por tu parte. Y esta gente tenía muchas ganas.

El hecho de que sobrevivieran a su época dice mucho de ellos. Hay grupos que tuvieron un inmenso éxito de los que nadie se acuerda (The Osmonds?), pero el garaje aún vive. Vivió en el punk inglés, con los Sex Pistols y The Jam. Vivió con los diferentes renacimientos de su contracultura, en grupos revisionistas como The Fuzztones, Chesterfield Kings y otra pléyade de hijos legítimos, más un sinfín de hijos bastardos como The Stooges o MC5. Y sobre todo la excelente labor iniciada por la serie de discos Nuggets (canciones recopiladas por Lenny kaye, guitarrista del Patti Smith Group), y seguida por otras interminables series como Peebles, que han rescatado para nosotros a todos estos fuera de la ley y que han hecho nuestra vida un poco mejor.

Evidentemente, el barco de la Odisea no ha parado en todos los puertos. Atrás quedan favoritos personales del Señor Farmaceútico, como The Litter y su Lp Distortions (aunque el Emerge es otro hito), clásicos como los ya mencionados Question Mark & The Mysterians o The Kingsmen y su celebérrimo “Louie, Louie” grabado en una sóla toma. También me dejé los “one-hit wonders” que retrató Tom Hanks en su película, como Kenny And The Kasuals y su explosivo “Journey To Thyme”, We The People y sus diversas joyas desde los pantanos de Florida (“When I Arrive”, “Mirror Of your Mind”, “You Burn Me Up And Down”…), y otros que no salieron de su casa como The Dovers y su raga-punk “The Third Eye” o Aftermath, su versión de “Gloria” y su bajista que había sido golpeado en la cabeza por una mula. No había espacio para todos. Pero que quede claro desde aquí mi reconocimiento.

Introducirse en el garaje ahora está complicado. Los singles y LPs originales alcanzan sumas astronómicas en ebay (no todos los coleccionistas de garaje son unos muertos de hambre) y ninguna casa de discos importante edita sus CDs. La mayor parte de reediciones las lleva a cabo gente entusiasta como la de ace-records.co.uk y su línea Big Beat, o Repertoire. La mayoría son difíciles de encontrar en tiendas físicas. En la capital del Reino (que no del viejo Reyno) hay algunas cerca de Callao, pero generalmente manejan precios imposibles. Con lo que te gastas en un cederrón de garaje, te compras dos otres discos de Bob dylan o de Neil Young y todavía hay clases. Hay otras alternativas online, pero el neófito ha de saber que los precios son en general prohibitivos. Una buena forma de entrada al mundo (más teniendo en cuenta la cercanía de las fechas navideñas y su orgía de consumismo) es la caja de 4 CDs “Nuggets” editada por Rhino y con un montón de canciones y de información acerca del mundo (cada CD viene cargado hasta las cejas, os lo aseguro). La caja en tienda física está al nivel de las trufas (no las de chocolate), pero podéis pescarla por internet a un precio más razonable. Una vez que tengáis una referencia, como pueda ser “Nuggets” o alguna otra recopilación tipo “Peebles” o “Back From The Grave”, podéis explorar hacia donde queráis. Pero no os olvidéis del viejo Señor Farmaceútico y de sus viajes sin fin por el universo del GARAJE PUNK.

Mr. Pharmacist

3 comentarios para “La Odisea del Garaje (epílogo): De nuevo en Ítaca”

  1. La chica que salió de la tarta noviembre 23, 2006 a 3:03 pm #

    En homenaje al Sr. Farmaceutico se le ha abierto una pestaña exclusiva para concentrar la majestuosidad de esta odisea.

    Para más info, mirar las pestañas.

  2. edujarto noviembre 23, 2006 a 4:35 pm #

    pestaña necesaria y bien ganada. Muchas gracias y ánimo para continuar con otra serie Mr. Pharmacist.

  3. antipatica noviembre 23, 2006 a 4:45 pm #

    Queremos la continuación ácida yaaaaaa

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