Consumismo

24 Dic

Artículo de opinión aparecido en Expansión (versión impresa) el 21/12/2006 y escrito por Manuel del Pozo.

Consumismo

No se preocupe, estimado lector. No pretendo amargarle las navidades, ni tampoco lanzar una diatriba contra la fiebre consumista que a todos nos invade en estas fechas. Ha sido un año muy duro y nos hemos ganado el derecho a disfrutar de unos días de desenfreno y lujuria compradora. En enero tendremos que volver a la cruda realidad, pero no podemos consentir que nadie nos agrie los placeres en estas fechas.

Siempre hay algún compañero de trabajo amargado o un vecino reaccionario que nos da la monserga con las perversiones del consumismo. Nos dice que es el peor de los males. Que degrada al ser humano. Que solo sirve para buscar una felicidad ficticia. Que más que consumir, nos consumimos a nosotros mismos. Que hemos perdido todos los valores en aras de un consumismo destructivo. Que tenemos tan poca personalidad que fácilmente caemos rendidos ante los cantos de sirena del marketing y de la publicidad.

Esta gran legión de nuevos reaccionarios encuentra en la navidad su campo de batalla ideal. Este es su momento de gloria. Ahora encuentran argumentos para menospreciar al resto de la humanidad. Se colocan por encima del bien y del mal, y se consideran ajenos a este mundo mercantilista y, según ellos, deshumanizado. El problema es que en lugar de irse a su mundo maravilloso se quedan aquí para intentar amargarnos la alegría que tenemos cuando llegan estos días de esparcimiento.

Tengo que reconocer que me encanta la navidad. Todos estamos de mejor humor y somos más agradables. Los expertos en mercadotecnia dicen que las luces y bolas de colores de calles y tiendas animan nuestro espíritu y nos hacen entrar en una especie de éxtasis místico que nos lleva de forma impulsiva a comprar y a consumir más. Es cierto que en la época navideña no nos duele la conciencia cuando, por ejemplo, nos atiborramos a marisco, cosa que sí ocurre durante el resto del año.

En enero ya veremos si somos capaces de subir la cuesta, pero ahora nos vamos a permitir este pequeño desahogo. Razones que no nos van a faltar para justificar el apetito comprado, ya que si reducimos el consumo, destruimos la base del sistema capitalista, y todo ello redundaría en una caida de la producción y en un aumento del desempleo.

Una situación terrible que no nos podemos permitir. Por mucho que insistan esos nuevos ayatolás, que se dedican a criticar el tipo de sociedad que tenemos, pero que sin embargo, no renuncian a las bondades que a todos nos ofrece el capitalismo.

Ellos se autocalifican de intelectuale; defienden a los okupas, pero lo hacen desde sus casas de la moraleja; dicen que hay que socorrer a los más desfavorecidos, pero siempre piden que sean los otros los que ayuden; atacan sin piedad a Bill Gates y luego se dedican a piratear los inventos del dueño de Microsoft; defienden el modelo de Cuba -que califican de solidario- y llegan incluso a justificar algunas acciones terroristas de los antiglobalización.

No se han enterado todavía que los regímenes democráticos y capitalistas son los únicos que han creado riqueza, y que han conseguido garantizar la libertad y la seguridad de los ciudadanos.

Hagamos oidos sordos a los aguafiestas y disfrutemos al máximo. Feliz navidad para todos.

Decidme que pensais de esto.

Transcrito para vosotros por La aguafiestas de turno a.k.a. La chica que salió de la tarta.

7 comentarios para “Consumismo”

  1. edujarto diciembre 24, 2006 a 12:49 pm #

    Pues al principio pensé que era un texto cuya intención era resaltar lo malo del consumismo haciendo una defensa trampa de él. Pero en una segunda lectura, me parece que era muy optimista. Ahora me parece que se cree lo que dice.

    Sea él u otro quien argumente que el consumismo desaforado es beneficioso para el mantenimiento de la economía y la creación de riqueza no parece que haya mirado mucho más allá del home-cinema que disfruta en casa. En la economía doméstica, un consumismo desaforado lleva a un mayor endeudamiento de la gente mientras que en la economía mundial lleva a un despilfarro de recursos insostenible a largo plazo y a injusticias con otra gente que observa cómo todo gira en intentar mantener el nivel de vida del primer mundo.
    Sí tiene razón en que quienes criticamos este modelo luego caemos también en él. Es muy tentador. Pero la típica frase de “hombre no me jodas las fiestas con eso que dices, que sé que tienes razón pero ahora estoy muy a gusto”, es un poco triste si no va acompañado de pensar un poco en qué es lo que de verdad necesitas y en intentar controlar el hábito de consumir. No estoy a favor de ir jodiendo la comida a las personas que disfrutan de una cena copiosa en nochebuena, pero tampoco de dejar el tema y no plantear lo que yo considere problemas de cómo vive la gente que me rodea y cómo vivo yo. Y tampoco creo que haya que ser un ejemplo para la sociedad para tener derecho a cuestionar cómo funciona.
    También comete otro error el autor (en mi opinión). Y es pensar que quien critica el sistema capitalista actual aboga necesariamente por su destrucción completa. No, oiga, se puede criticar el modo de vida actual y no pensar en el comunismo. Sí es verdad que vivimos mejor que hace 100 años, pero no por ello debemos conformarnos con lo que tenemos ni significa dar por bueno todo lo que hagamos.

  2. rocío diciembre 24, 2006 a 1:30 pm #

    Ya, a mí también me ha pasado. pensaba al comienzo del texto que era sarcasmo, y al mediar la lectura he descubierto que no.

    yo tampoco creo que el criticar una cosa tenga que implicar necesariamente su destrucción pero no podemos taparnos los ojos ante la evidencia.

    El autor dice que le gusta la navidad, ferpecto, (oh afortunado) pero esto que nosotros llamamos navidad desde mi punto de vista esta bastante alejado del espíritu real de la misma. y creo que el gastarte lo que no tienes en el muñeco que tirita cundo le lavas o en el besugo más grande del mercado (aunque a cenar seáis 5) es seguir una corriente impuesta por la sociedad de consumo con una excusa estupenda.

    un abrazo.

  3. Curtis diciembre 24, 2006 a 5:46 pm #

    El tipo es el típico cínico. Los hay a patadas y todos tienen la misma opinión, “a mí déjame en paz con tus monsergas, yo así estoy bien”. Poco se puede hacer contra esto. Esta idea está anclada en el fondo de la sociedad, de ahora y, sin querer hacer demagogia, diría de todos los tiempos. Lo mío es lo mío y es lo primero. “La familia es lo primero, Sandino”, que decía Corleone.
    Es terrible que, más allá de hacerte ver lo bueno que es tener cosas (que no es necesariamente malo), te arenguen como eslabón fundamental de un bien común. Aquí es donde estamos jodidos. El tipo no alienta sólo tu individualismo, te dice que formas parte de una comunidad. El sentimiento de pertenencia a algo es fundamental para creer en ello con más fuerza. Y fijáos, el sistema funciona, todo va bien. Gracias a que tú compras los demás también pueden comprar. Gracias a tí se crean puestos de trabajo, y esto lo consigues disfrutando, es decir, comprando. Tu placer genera bienestar. Esta perversión es uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad.
    La perversión llega más lejos. El supuesto mensaje de la navidad, los buenos sentimientos y demás, algo que, como buen ateo, aborrezco, ha sido transformado completamente. Seguimos disfrutando de unas fiestas con origen religioso, en las que se siguen vendiendo los antiguos valores pero pasados por la turmix del consumo. Tus regalos hacen feliz, las comilonas son sinónimo de alegría, familia y amistad, pero todas estas antiguas tradiciones se han convertido en un simple hecho espectacular. Son puro espectáculo, una decoración carente de contenido, una tradición vacía de ideología, la fachada de todo con el contenido de nada. Un papel para envolver una caja vacía. Por eso es peligroso que se venda el mensaje de pertenencia a algo superior, dotando de contenido algo que no lo tiene, salvo el hecho mismo de consumir.
    Y aquí debería escribir la parte de soluciones. Pero ando jodido de tiempo porque tengo que ir a la fnac a comprarme un iPod. Perdón por el sarcasmo.

  4. chema diciembre 24, 2006 a 7:13 pm #

    Un poco impresentable, queda claro. A mi lo que me preocupa es el uso del término reaccionario. Según la RAE:
    reaccionario, ria.
    (De reacción).
    1. adj. Que propende a restablecer lo abolido. U. t. c. s.
    2. adj. Opuesto a las innovaciones.
    3. adj. Perteneciente o relativo a la reacción (ǁ tendencia tradicionalista).

    Wikipedia:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Reaccionario

    Me parece difícil hablar de reaccionaria la crítica al liberalismo económico, quizá sería más aplicable a las nuevas tendencias ultraliberales.

    La innovación en este caso, ¿no puede ser en este caso dar pasos atrás en en el capitalismo de consumo?. No sería volver a un régimen comunisat que nunca ha estado vigente en España. Suenan voces alarmistas de nuevo desde la españa conservadora: Qué vienen los Stalinistas, qué se desmembra España, qué revisan la historia dictatorial (vale para Chile, Alemania, Italia pero no para nosotros. Peperus Habemus). ¡Qué redefinen los acuerdos con la Santa Iglesia Apostolica Romana! Que quieren cambiar comas de nuestra sacrosanta constitución… Qué miedo tenemos. Qué reaccionarios somos.

  5. La chica que salió de la tarta diciembre 26, 2006 a 12:57 am #

    …porque este es el siglo del homo economicus, de la cultura del dinero. La calidad de vida se conecta solo con el dinero y con la capacidad de consumo. Esa es una idiotez tan inmensa que cuando la humanidad despierte –y estoy seguro de que lo hará–, el verdadero lujo será no consumir nada. La gente va a descubrir que el consumismo es una estupidez letal. Estos días, la cara de un comprador ante los escaparates es tan estúpida…

    Esto es lo que dice Antonio Garrigues, Presidente de J&A Garrigues, el despacho de abogados y de auditoría más influyente de España en una entrevista a el Periodico.

    http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=366562&idseccio_PK=1009&h=

    Le doy la razón.

  6. alqaeda diciembre 31, 2006 a 5:52 pm #

    QUE CHINGUE A SU MADRE EL AUTOR DE ESTE ARTICULO, HABER SI EL LES VA A PAGAR LOS INTERESES A TODOS ESOS “FELICES DE LA NAVIDAD” QUE LES COBRARAN LOS BANCOS POR HABERSE ENDEUDADO.

    PINCHE CULERO, ADMIRADOR DE SATAN BUSH

  7. chema diciembre 31, 2006 a 6:23 pm #

    ¡¡¡Aquí huele a azufre!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: