Carta abierta al Ministro de Interior.

25 Dic

De Julio Castro.

Entonces también nos pegaban en las calles, entonces también nos hacían correr, y nos disparaban pelotas de goma, y botes de humo. Entonces también eran tiempos de escudos y cascos, de amenazas y miedos, y derechos mermados, y acuerdos tácitos o explícitos contra los ciudadanos y las ciudadanas, y a favor de tapar (que no enterrar) el fascismo que había imperado, a favor de aquellos mismos, que por las calles, sin uniformes, pero con gomina y a cara tapada, pegaban con palos cadenas, puños de hierro, bates de béisbol, ¿te acuerdas, Alfredo? Pero también con pistolas. Claro, también con pistolas.

Yo sí me acuerdo, porque tengo una memoria, no enciclopédica, pero sí precisa. Y analítica. Esto es lo que me pierde, porque podría vivir muy felizmente sin ello. Pero, ¿y tú, Alfredo? ¿Te acuerdas tú?.

Siempre he dicho que tú, lo que eras, es un magnífico docente, no tengo reparos en decir que fuiste uno de los mejores que tuve en la Facultad. Probablemente, porque más allá de enseñar, convencías: y así debía ser también en política, por eso en tu partido te llamaron rápidamente en aquel año ’82 en que ganó el PSOE. Algunos, jóvenes ingenuos, creímos que realmente, aunque no ganaba la opción política que nos representaba, algo cambiaba de raíz: yo lo creí aquél día que tomábamos unas cañas en “la mitocondria” (¿te acuerdas del bar con escritos de Kavafis y canciones de Llach y de Silvio en las paredes? luego lo “blanquearon”), porque te ibas de la docencia al Ministerio de Educación, con Javier Fernández Vallina y otros. ¡Qué tontería, si el cambio de raíz se había producido aquél 23F definitivamente, y había sellado los destinos de este país!

No obstante, recuerdo, y quisiera que recordases, el aula en que dábamos clase, la que todos llamábamos “la nevera”, por su ausencia de calefacción. Pero no que la recuerdes porque sí, sino porque había algo que le daba mucha calidez humana y mucho frío en el alma, y es que durante años, permaneció en aquellas pareces. Un escrito que decía “José Luis y Emilio, no os olvidamos”. Se trataba del particular homenaje de sus compañeros a José Luís Montañés Gil y Emilio Martínez,.estudiantes asesinados el 13 de diciembre de 1979 por la policía en Atocha, durante el gobierno de la UCD. Luego, también lo “blanquearon”.

En las calles gritábamos “¡UCD, UCD, LA PISTOLA SE TE VÉ!”. Y se les veían las pistolas, y los crucifijos, y los fajos de billetes sobresaliendo ensangrentados. Corríamos por la universitaria, por Moncloa, o yendo a La Moncloa (o intentando ir, como los del “aceite de colza”). Siempre nos pegaban los mismos.

No puedo dejar de recordarlo, tantos años después. Porque yo sigo corriendo, y viendo como agraden a los jóvenes. Esta es otra juventud ¿te has dado cuenta? Es más fácil pegarla, porque es menos violenta, aunque de vez en cuando surjan violentos fascistas provocadores entre los grupos, para que parezca que hay otra cosa. Pero ahora, tú, el que nos llamó a la rebeldía alguna vez, eres el que manda a los que pegan.

¿Cómo contaste en la cena del día 23 o en la del 24 de diciembre, lo que había pasado en la manifestación de jóvenes por una vivienda digna del sábado?

¡Ah, ya! “Había que hacerlo”.

Claro, esos argumentos de peso también los utilizaron los Martín Villa, los Fraga, y otros fascistoides herederos del “asesino en jefe”. No, no me sorprende mucho. ¿Me decepciona? Pues mira, he de decir sorprendido que tampoco. Pero ¿y a ti?

Yo, con mi cámara fui sacando una tras otra las cargas violentas, escuchando los alardes de violencia, grabando en mis oídos, dejando impresionada en mi retina, la barbarie de algunos de tus muchachos que, mientras otros, que también tienen hijos y también tienen hipotecas, intentaban minimizar los golpes a los manifestantes, aquellos descargaban su virulencia sobre chavales y chavalas.

Alfredo, he visto arrastrar a una muchacha por los pelos, sujetarla en un abrazo por detrás, y llevarla de malas maneras a la furgona, por el simple hecho de haberse parado a auxiliar a un compañero herido por los golpes crueles y sin motivo de los policías… he visto pegar y amenazar a muchachos y muchachas porque sí, he visto atacar a los manifestantes por la espalda, al comienzo de todo, cuando se retiraban de la sentada de la Carrera de San Jerónimo, cansados de que no les dejasen pasar. ¿Qué sentido le ves a todo esto?

Supongo, Alfredo, que como “hombre de Estado” que te sientes, permanecerás en tu puesto, porque “alguien tiene que hacerlo”. Y nadie se moverá en la Delegación del Gobierno, claro.

Muchos y muchas hemos creído y apoyado a ciegas el proceso de paz, y lo seguiremos apoyando: en esto sí. Pero hoy no puedo respaldar a quiénes repiten la historia: en esto no. No hay violencia justificada.

Piénsalo: si algunos recordamos a José Luis y a Emilio, corres el riesgo de pasar a la historia.

Y a este gobierno (que siempre será mejor que el anterior, porque peor que aquellos no creo que quede nada), decirle que corre el riesgo de que no se llegue siquiera a las elecciones municipales de 2007, porque tenemos una España corrompida desde los cimientos municipales, podrida en las instituciones, y una vez que esto sale a la luz no se puede ocultar. Todos los días hay más y más gente implicada, y llegará un momento en que haya que decir ¡Se acabó! Porque cada sustituto y sustituta que aparecen tienen manchadas las calzas de dinero negro.

Tal vez porque llevan muchos años “blanqueado” todo, ahora no son los mensajes de las paredes ni la memoria, ahora es el dinero.

¿Hasta dónde llega la trama? ¿Puede soportarlo este país? ¿Creéis que la gente va a quedarse en case viendo como los supuestos representantes políticos se descubren como presuntos mafiosos de la construcción y la corrupción generalizada? ¿Pensáis que nadie se da cuenta? ¿Quién espera un baño de sangre ciudadana? Esto, no es ya un proceso para llevar con pinzas y poco a poco, debe destaparse todo, y hasta las últimas consecuencias, porque se dispara en las calles, porque ya no hay sumisión, ni pronto habrá sometid@s.

Entretanto, yo deploro toda vuestra violencia contra estos muchachos y muchachas que son mis conciudadan@s.

El texto, encontrado por La chica que salió de la tarta, yo solo lo pongo por aquí.

 Yo también anduve por ahí, en la manifestación, que resultaba un poco improvisada. No estaba cortado el tráfico, no había autorización para ir al Congreso, ni para cortar la Gran Vía, como se pretendía. Salvo unos pocos, el resto íbamos muy pacíficos, y la reacción de la policía en el Congreso no la vi por estar bastante retrasado en la manifestación y por tener un autobús que me quitaba toda visión de lo que pasaba un poco más adelante. En general parecía un poco exagerado el despliegue, aunque mucho menos que en las primeras sentadas, donde había más antidisturbios que manifestantes. La pequeña carga que presencié en la Gran Vía cuando la gente quería pasar por un paso de peatones y hacerse los remolones una vez se abriese el semáforo para el tráfico también fue exagerada, propia de gente con la porra fácil, pero no pasó a mayores. Y no pasó a mayores más por la gente que no tenía ganas de liarse en una batalla con la policía que por ésta.

Aun así, para evitar esto, ¿no se debería convocar una manifestación autorizada con un cierto recorrido?. Estas manifestaciones, ¿no hace que la gente tenga miedo a salir a la calle apoyando el movimiento por una vivienda digna por temor a que haya palos?. ¿Buscan eso las autoridades haciendo actuar a la policía con tanta severidad?. ¿Actuarían así en una concentración en la sede del PP en Génova o del PSOE en Ferraz que cortase el tráfico?. ¿No corremos el riesgo de que en futuras movilizaciones haya algunos con intención de liarla como “venganza” a cómo actúa la policía?. ¿Estamos yendo por un camino acertado?.

 

edujarto.

 

3 comentarios para “Carta abierta al Ministro de Interior.”

  1. Obi-Wan Kenobí diciembre 25, 2006 a 4:29 pm #

    Yo no fui a la manifestación, pero me quedo con un dato que señalaron algunos medios al día siguiente. Al parecer, muchos transeúntes que estaban haciendo sus compras navideñas por el centro de la capital (personas ya bien entrados en los 50), abandonaron esta actividad para unirse espontáneamente a la manifestación. Quizá, si se organizase una manifestación de una forma seria, y sobre todo, concediéndole más publicidad, se podría conseguir una afluencia de manifestantes bastante decente.

    P.d: ¡!FELIZ NAVIDAD!

  2. Ruth diciembre 28, 2006 a 3:34 pm #

    ¿Realmente los antidisturbios de la manifestación de Madrid son competencia de Alfredo (Pérez Rubalcaba), o lo son más bien de la delegación del gobierno de la Comunidad de Madrid a cargo que Esperanza Aguirre?

  3. Elena No diciembre 28, 2006 a 4:57 pm #

    Creo que la delegación de gobierno depende del ministerio del interior. Y los policias nacionales dependen del gobierno nacional, es decir, en este caso de Rubalcaba.

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