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Viviendo en la Era Pop (Parte 4): The Small Faces

6 Ene

THE SMALL FACES (1965-1969)

Mientras que los Who eran una panda de cazurros a los que sus managers habían vestido a la moda, los Small Faces eran los MODS, eran los MODS, los MODS, los MODS por excelencia. Tan MODS eran que su primer contrato estipulaba una mini-asignación semanal para poder comer, coger el metro hasta el estudio de grabación y pagarse un colchón en el que dormir y les daba barra libre en las tiendas de moda de Carnaby Street (Chenoa y su cuenta abierta en Zara y en Women’s Secret….). Así eran ellos: les gustaba el soul, las tías, los trajes y las anfetaminas, pero pronto se cansarían de todo aquello (bueno…no de TODO). Para un mod, “Face” es una persona que sobresale sobre el resto, popular. Además, eran todos bastante enanos…¿hace falta decir más?

Los Small Faces eran cuatro tipos de los barrios obreros, que hablaban algo que tenía poca relación con el inglés por todos conocido. Les gustaban las vespas, Otis Redding y sólo pensaban en el fin de semana (algo similar al hedonismo cretense que termino con unas cuantas civilizaciones de la isla). Los Small Faces eran, sobre todo, Steve Marriott y su voz resacosa a la guitarra (había sido una especie de Shirley Temple a la inglesa en series de la BBC) y Ronnie Lane al bajo (conocido como “Plonk”por su falta de pericia para tocar el susodicho instrumento). Tenían un organista abrasivo (sonaba algo así como un portero automático)  un batería y con ellos fueron tocando por ahí hasta que Don Arden y Decca se fijaron en ellos. De la nada a la gloria, en unas semanas estaban vendiendo discos como churros con “Watcha Gonna Do About It”, con un riff sospechosamente parecido al “Everybody Needs Somebody” y todos los ingredientes del sonido de los primeros Small Faces: la voz de cazalla de Steve Marriot y el soul/R&B pasado por unos amplis de facturación británica cuya marca no puedo nombrar a todo volumen, todo esto interpretado por enérgumenos. Las cosas fueron bien también para singles como “Sha-La-La-Lee”, brutal intento de hacerles ídolos de masas que salió bien, y una de sus más brillantes canciones, la efervescente “Hey Girl”, uno de esos temas que hace que el CD y la remasterización digital suenen al lado del vinilo original como un caseto TDK de 120 minutos pasado una y otra vez por el vetusto loro de una fregoneta de vender melones.

Alcanzaron su cima con un número uno (o lo que fuera) para el recuerdo, la desgarradora “All Or Nothing”, pero ellos querían más, no tenían suficiente con ser famosos, tocar en una de las grandes bandas de soul blanco de la historia, vivir en Londres en 1965-1966 y ser objetivo de groupies (parece mentira, qué gente tan extravagante esta del rock). Empezaron a sospechar que lo de la barra libre en las tiendas y los spaguettis fríos era un timo a gran escala y que era mucho mejor foie de pato acompañado de hongos negros y calentito…además de poder comprarse todo Lord John en Carnaby Street. Don Arden, el malo de la función, y Decca se quedaban, a lo Teddy Bautista, con toda la pasta del asunto sin mover un dedo. Además, los Small Faces habían descubierto la existencia de cinco cuerdas adicionales a la que ya conocían previamente en su guitarra y querían progresar en esto de la música (como Dover y su single “Let Me Out”), pero Decca les restringía su evolución y les quería convertir en los Bisbal y/o Bustamante de los 60. Para ponerle la guinda a la ruptura, Decca editó “My Mind’s Eye” sin consultar con la banda (que la consideraba una demo que todavía debían pulir en el estudio).

Así que rompieron con Decca y se fueron a Inmediate, que era el nuevo sello independiente que había montado Andrew Loog Oldham, el enigmático manager/productor de los Rolling Stones. Su primer single en Inmediate fue la tremenda “I Can’t Make It”, seguida de una declaración de intenciones, “Here Comes The Nice”, acerca de un hombre que les vendía…caramelos…de sabores…y suponía un salto cuántico respecto a anteriores producciones de la banda. El álbum titulado “Small Faces” (1966) les ponía en la órbita de otros grupos que iban evolucionando hacia músicas más satisfactorias artísticamente. El LP contenía temas impactantes como “Have You Ever Seen Me”, introducía ayuda por parte del organista McLagan y su “Up The Wooden Hills Of Bedfordshire” y mostraba una tendencia cada vez más clara hacia la psicodelia británica, “Green Circles”. Esa tendencia a huir del soul más convencional y a acercarse a Beatles, Pink Floyd, Cream y demás calaña que empezaba a reventar el Swingin’ London desde dentro se mostró más clara en el mega-jit “Itchycoo Park”, que utilizaba por vez primera en la música el efecto phasing y que hablaba de patos, escuelas y parques y no sé qué más, todo bajo un ináudito fondo de guitarras acústicas y bajo melódico, en pleno verano del amor (1967).

La fiesta no acabó hay, Marriott y Lane siguieron liándola con temas llenos de garra y de guitarras estridentes como “Tin Soldier”, quizá su cima. En 1968 se subieron al carro de los discos conceptuales (¿mande?) con “Ogden’s Nut Gone Flake”, con una primera cara de canciones al uso y una segunda con una narración intercalada y una supuesta historia que dejaba al bodrio de Tommy de Pete Townsend a la altura del nobel de literatura. Pero qué puñetas, algunas canciones (“Afterglow Of Your Love”)  estaban muy bien, el disco tenía sus momentos, ganó un premio al diseño (la portada era una cajetilla redonda de tabaco de las de antes de que los vendieran ya liados) y nos dejó “Lazy Sunday”, su última gran canción y un acercamiento a la fórmula music-hall de los kinks.

El álbum fue todo un éxito en la Pérfida Albión, pero el grupo estaba ya marcado para el desastre. Steve Marriott les dejó al empezar 1969 y formó Humble Pie con otra estrella del pop, Peter Frampton de The Herd, que también se había cansado de ser una cara bonita en los magazines (sí, el Frampton sudoroso de Frampton Comes Alive). Los demás ficharon a Rod Stewart y a Ron Wood del Jeff Beck Group (vaya par) y formaron The Faces ya para los 70, con una buena dosis del rock de toda la vida. Después pasaron cosas, pero de momento vivimos en la Era Pop.

Damas y señoras, “Hey Girl” en directo para los sempiternos teutones bailongos:

 Mr Pharmacist

¿Y luego con qué cara piden respetar la legalidad?

6 Ene

Leo en 20minutos que el Canal de Isabel II, dependiente de la Comunidad de Madrid, está realizando un campo de golf en las instalaciones que tiene en pleno centro de Madrid. Independientemente de lo conveniente que sea hacer un campo de golf frente a una zona verde,  lo que es de traca viene cuando terminas de leer la notica.La licencia concedida era únicamente para zonas verdes, no campos de golf. Solución de la Comunidad: estamos pidiendo otro permiso.

Perfecto. Política de hechos consumados. Primero terminamos el campo de golf, y luego ya pediremos el permiso porque a ver quién es el guapo que nos lo va a echar para atrás una vez esté construido. ¿Con qué cara pueden pedir a la gente que cumpla con lo establecido legalmente?, ¿con los plazos, con los papeleos, con los trámites y en definitiva, con la Ley?. Hay poquita vergüenza por estas latitudes.

 edujarto.