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El curioso incidente del Perro Grullo

14 Ene

Recientemente ha caido en mis pezuñas un interesante libro: El curioso incidente del perro a medianoche (Mark Haddon). Interesante y de fácil lectura. Trata de un chaval de 15 años que: “conoce las capitales de todos los países del mundo, puede explicar la teoría de la relatividad y recitar los números primos hasta el 7.507 pero le cuesta relacionarse con otros seres humanos. Le gustan las listas, los esquemas y la verdad, pero odia el amarillo, el marrón y el contacto físico”  (sacado de la contraportada).

Pero esto no viene al caso, o tal vez sí.

En el libro se explica un problema matemático llamado Problema de Monty Hall. Así se explica el planteamiento en la Wikipedia:

Se ofrece un concurso cuya mecánica es la siguiente:

  • Al concursante se le ofrece la posibilidad de escoger entre tres puertas. Tras una de ellas se encuentra un coche, y tras las otras dos hay una cabra. El concursante gana el premio que se oculta detrás de la puerta que escoja.
  • Después de que el concursante escoja una puerta, el presentador abre una de las otras dos puertas, mostrando una cabra. Siempre puede hacerlo ya que incluso si el concursante ha escogido una cabra, queda otra entre las puertas que ha descartado.
  • Entonces, ofrece al concursante la posibilidad de cambiar su elección inicial y escoger la otra puerta que descartó originalmente, que continúa cerrada.

La pregunta oportuna es: ¿debe hacerlo o no?

Os propongo que respondáis a la pregunta sin darle demasiadas vueltas en los comentarios y antes de pulsar el [ver +]

Tras leer vuestras entradas y comentarios en éste vuestro blog  deduzco que algunos tenéis formación matemática de alto nivel (además del conocimiento cierto que no viene al caso). Por favor no os extendáis en formulaciones completas que puedan mediatizar la opinión inicial de otros lectores (que deberían escribir su opinión tratando de no leer comentarios previos…). Al menos durante el día de hoy estaría bien limitar los comentarios a la pregunta del enunciado del problema, luego ya podremos criticar opiniones ajenas, usos del lenguaje y elecciones de nick…  Sigue leyendo

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11 enero y Bush.

14 Ene

Hace unos días, para ser más exactos el día 11 de enero, George W. Bush se dispone a comunicar al mundo que pretende mandar más efectivos a Irak. Unos 21.500 soldados serán enviados a “mantener la paz”.

Según apuntaba La Vanguardia “El coste de la guerra alcanza sumas astronómicas. Se calcula que se ha gastado ya unos 400.000 millones de dólares. El presupuesto extra para Iraq y Afganistán para el próximo ejercicio será de unos 100.000 millones más. ”

400.000 millones de dólares es una cifra apabullante, sin embargo seguro que podemos impresionarnos aún más si la comparamos con todo lo que se podría haber llegado a hacer con ese dinero y que hubiese servido de algo al mundo (no al de Pedro J. se entiende)

También según la Vanguardia (en su versión escrita) esa cifra es el gasto necesario para la lucha contra el SIDA durante los próximos 35 años o 15 veces lo que se necesita para reducir a la mitad el hambre en el mundo, según la FAO, o las vacunas básicas para todos los niños del mundo durante los próximos 119 años.

Por si ésto no os hubiese revuelto lo suficiente el estómago también el día 11 de enero se cumplió el quinto cumpleaños infeliz de la prisión de Guantánamo.

Y como, cuando parecía imposible superarse, Georgi lo consigue, propongo mandar a Mr President un montón de cajas de galletas, a ver si se vuelve a atragantar y podemos respirar tranquilos un tiempo.

Rocío.

Viviendo en la Era Pop (Parte 5): The Who

14 Ene

THE WHO (1964-actualidad?)

¡Atención! ¡Aviso! ¡Parental Advisory o como sea! Los siguientes párrafos incluyen material para adultos, con referencias a drogas, a la insufrible pedantería de Pete Townshend y a orgías desenfrenadas. Si eres menor de 4 años centígrados o fan acérrimo de The Who, no sigas leyendo…¡quedáis avisados!

Los Who eran una pequeña banda de Sheperd’s Bush, London, compuesta por tres y el del bombo, literalmente (doble bombo, para ser más exactos). Pete Townshend, el guitarrista, venía de una familia con tradición musical y eso terminó lastrando al grupo, pero era peor lo de Roger Daltrey a la vox. Por suerte, tenían dos tipos que sabían de que iba esto. Keith Moon era un lunático (observad el ingenioso y multilingüe juego de palabras…) que se dedicaba a apalear ancianos indefensos y girl-scouts con un bate hasta que descubrió que podía hacer lo mismo con una batería y además no te detenían por ello. Su ritmo cavernícola supuso toda una revolución en el mundo de este conjunto/set de instrumentos percusivos y creo que es una revolución de la que todavía nadie se ha enterado (lo que la convierte en otra cosa, no en una revolución ¿Os imagináis que hubiera pasado con la revolución francesa si nadie hubiese ido?). John Entwistle, el bajista, tocaba solos con su bajo…recordad que el bajo eléctrico sólo es una guitarra con las cuerdas más gordas, así que ¿por qué no hacerlo? Los tipos del jazz lo llevaban haciendo decádas. Así que, como Pete Townshend se dedicaba bastante a los acordes y no le molaban los punteos, John cogió el testigo. Y él era un mago con el bajo, uno de los mejores de la Historia.

Al principio aquello sonaba a charanga del Tío Honorio, pero pronto llamaron la atención de un par de managers del Soho y reconvirtieron a aquella banda de criminales en un supuesto grupo mod, con sus trajes y sus cortes de pelo al uso. Incluso grabaron un single titulado “I’m The Face” (ver entrada de los Small Faces acerca del termino mod “face”) que piratearon salvajemente a Slim Harpo y su “Got Love If You Want It” (sí, Ramoncín, entonces también existía la piratería). El single no valía para mucho, pero pronto darían el gran salto.

Pete Townshend era un tío obsesionado. Y en aquellas épocas estaba obsesionado con los Kinks de Ray Davies y su “You Really Got Me”, así que les adaptó el riff, le puso una letra en la que expresaba su incompresión acerca de todo lo relacionado con el sexo opuesto (al suyo) y la tituló con el significativo “I Can’t Explain”. No se lo podían explicar, pero vendieron algo por ahí y pronto vendría lo demás.

“My Generation” es un himno y no le déis más vueltas, los tíos decían que no querían envejecer y querían palmar antes de sus primeras entradas y los sobresalientes michelines de después de los 30 (…). Lo que ha pasado después en realidad todos lo sabemos. Fue su single definitivo y un gran éxito. Contenía ya varios elementos clave en la primera época del grupo: Daltrey disimulando su falta de voz con tartamudeos variados (en su momento la explicación fue que hacía mucho frío en el estudio, después alguién ha contado que querían imitar los efectos del speed…quedaos con la que más os guste, yo me quedo con la del frío), la batería masoca e incansable de Moon, los guitarrazos de Townshend y el bajo-guía de Entwistle. Moon y Entwistle eran los jefes del invento musical, aunque el repertorio corriera a cargo de Townshend; eran ellos los que mantenían la compostura mientras Daltrey fingía que cantaba y Pete Townshend quería hacer algo que luego Hendrix hizo mucho mejor. El batería y el bajista eran los cimientos del asunto en aquella época, la base sobre lo que se sostenía lo demás: luego venían Daltrey y Townshend y luego todo su montaje mod-pop-art (¿éso existe?) con banderitas de la Union Jack en amplificadores Vox y destrucción gratuita y obscena de bonitas guitarras rickenbacker, con numeritos varios.

A los Who les gustaba el surf y el blues y tirar televisores por los balcones de los hoteles en los que se hospedaban, pero lo que en verdad les motivaba era el soul, James Brown, la Motown. Su primer repertorio era una mezcla de dadaísmo hecho canción por Townshend y de acertadas versiones souleras, acompañadas de ceños fruncidos, rebeldía adolescente mal entendida y caos sonoro. “The Kids Are Allright”, la única canción en la que Keith moon toca como un batería al uso, fue un acierto, igual que “Anyway, Anyhow, Anywhere” y les situaba a la cabeza del pop británico, por delante de bastante gente (y ya sabéis que por aquella época había bastante gente). Eran el colmo, destrozaban guitarras, amplificadores y baterías, las manos de Townsend hacían molinetes cuando deberían estar en las cuerdas (aunque mejoraba a pasos agigantados en su dominio del instrumento), eran todo entusiasmo. Fueron abandonando la tontería mod y, como casi todos los grupos comentados, fueron mejorando sus prestaciones (que alguién me diga qué significa eso, me lo dijo un vendedor de coches) y avanzando hacia territorio desconocido, como una caravana de carromatos del Oeste estadounidense.

Pete Townshend empezó a idear algunas cosas absurdas ya por entonces. “I’m A Boy”, uno de sus singles acompañados de armonías, era parte de una idea más grande acerca de un futuro ni distópico ni utópico en el que se podía elegir el sexo de los niños y el que tenía que salir niña salía rana o algo así. Así, los Who se iban acercando hacia el fenómeno opera-rock, pop-rock-opera, pop-opera, rock-pop-opera o como gusteís en llamarlo, que tanta fama les daría posteriormente; básicamente se trataba de contar una historia a través de canciones más o menos enlazadas en torno a ella. Luego, con Tommy, redefinirían lo anterior y lo convirtieron en “una historia infumable metida con calzador en canciones producto de reciclajes de ideas anteriores desechadas”, un triunfo artístico del que no adelantaremos más cosas hasta su turno.

De todas formas, Pete, que había mejorado un montón en todo, tenía ojo para las buenas melodías, para los acordes disminuidos y suspendidos y para las letras con gancho, como demostró en “Substitute”, todo un éxito de 1966. Ese mismo año fueron avanzando hacia sonidos más elaborados con “Happy Jack”; según fueron mejorando como instrumentistas y compositores fueron dejando atrás la parafernalia destructiva y haciendo canciones menos urgentes y más tranquilas. El disco que siguió a este éxito, “A Quick One” estaba muy bien. Combinaba los esfuerzos de todos los integrantes del grupo a la hora de escribir canciones (por tema de royalties tuvieron que escribir dos cada uno) y dio una idea de la personalidad de cada uno: el humor malicioso de Entwistle con su “Whiskey Man” y “Boris The Spider”, la locura de Moon y su “Cobwebs And Strange”, el sopor de su cantante Daltrey y su intrascendente “See My Way” y Pete y sus avances con la mini-ópera “A Quick One While He’s Away”. Esta mini-opera contenía ya algunas cosas que luego se verían en Tommy, como un final a recordar, y mejoraba a Tommy en una historia con un mínimo de interés y un poco de humor y de no tomarse demasiado en serio la cosa. Pero sólo eran siete minutos. Lo peor estaba por llegar.

Fueron avanzando en 1967, con esporádicos singles y su LP “Sell Out”, un homenaje al Swingin’ London, con un montón de referencias pop incluidas en breves anuncios publicitarios radiofónicos intercalados entre canción y canción (de productos reales o inventados). La tremenda “Pictures Of Lily” no entró en el disco pero sí “Mary Ann With The Shaky Hand”, que tenía la misma temática (oso piloto a quién la sepa), pero era mejor “Armenia City In The Sky”, con un montón de guitarras grabadas al derecho y regrabadas al revés. Las canciones eran cada vez más sofisticadas, pero mientras Townshend perdía brillo y espontaneidad y en general se mostraba desacertado (salvo la gloriosa “I Can See For Miles”), Entwistle mantenía el barco a flote con grandes aciertos como “Medac” o “Silas Stingy”. En “Sell Out” también incluyeron cosas que luego irían en Tommy, confirmando que Tommy está hecho de retales (final de “Rael”, final de “Glow Girl” en la versión CD). De esa época es también “In The Hall Of The Mountain King”, una adaptación psicodélica de la famosa melodía del Peer Gynt de Grieg que adelantaba cosas que luego harían King Crimson y otros. En 1967 los Who actuaron en Monterey (en EE.UU. no eran tan conocidos) y asombraron a todos los hippies que pasaron por ahí, pero Hendrix les ganó por la mano (actuaba el mismo día) y los Who no acabaron de pasar a la historia por aquello.

En 1968 ocurrió un suceso desgraciado: Pete aprendió a tocar algo el piano y empezó a componer en él. Eso significó menos riffs de su acertada primera época y más acordes estrámboticos y melodías imposibles, que iban dejando en evidencia a Daltrey muy a su pesar (como el “Rael” del Sell Out). Se pasaron todo el año preparando Tommy y editando algunas cosas para seguir en el candelabro (sic) como “Magic Bus” y su ritmo Bo Diddley que aburría a John Entwistle hasta la naúsea. Después llegó Tommy y un giro radical en su carrera.

Reconozco que he escuchado decenas, quizá centenares de veces, Tommy. Reconozco también que nunca he oido el disco entero de “Tommy” ni he visto la película. Reconozco que no sé de que cojones va la historia. Creo que va de un tipo que es ciego, sordo y mudo y que su tío abusa de él y que todo le va mal (como para no ir mal), pero el tío juega al pinball y es el amo y luego recupera todos los sentidos extraviados y ya ve y todo eso y hace un campamento de verano para que todo el mundo sepa jugar al pinball como él, pero no hace más que perrerías a los campistas y lo matan porque es un plasta y se cree Dios. Sé que no es así, pero es la idea que yo he sacado de todo. Alguna tendrá otra y los habrá que tengan varias (esto quiere decir tal. esto cual…), pero más o menos me la soplan porque el disco es el mayor TRUÑO que he oido nunca y la historia es LAMENTABLE y VERGONZOSA, los arreglos son PENOSOS y da risa oirlos y el climax final debería ser el kleenex final porque dan ganas de llorar de rabia cuando lo oyes. Proyectos similares anteriores (el SF Sorrow de los Pretty Things) o posteriores (Arthur de los Kinks) superaron al disco de los Who en bastantes facetas, pero…

…Tommy en directo era otra cosa. Desde los acordes primeros de “Overture” hasta la liturgia del “We’re Not Gonna Take It” final, los cuatro componentes del grupo se las arreglaban para levantar el LP original del fango en el que se encontraba y convertirlo en una de las experiencias más bestiales que ha dado el mundo del rock a la Humanidad (así, con mayúsculas…). Con un bajo, una batería, una Gibson SG y una voz con problemas en los registros más altos hipnotizaban a la audiencia con una hora y cuarto de música que explotaba en el “See Me Feel Me” del final, una de esas experiencias místicas que sobrepasan el mundo del rock y entran de lleno en de los sentimientos. El “Listening To You…” todavía me pone los pelos de la nuca de punta y lo he oído tantaaaaaaas veces. Aquí les tenéis en Woodstock, el sonido no es bueno, pero el “Listening To You…” y su ritmo ascendente sigue siendo una de las más inolvidables experiencias en la vida de una persona, los saltos de Townshend con su mono blanco, la imperturbable presencia de Entwistle, el micrófono al aire y la chaquetilla con flecos de macarra de Daltrey, el torbellino de Moon a la batería…

See Me, Feel Me
Touch Me, Heal Me

Listening To You, I Get the Music
Gazing At You, I Get The Heat
Following You, I Climb The Mountains
I Get Excitement At Your Feet

Right Behind You, I see The Millions
On You, I See The Glory
From You, I Get Opinions
From You, I Get The Story

De las versiones íntegras de Tommy disponibles hoy en día y en formato no pirata, yo me inclinaría por la versión incluida en la edición extendida en CD del “Live At Leeds”, pero el innombrable me dijo que prefería la de “Live At The Isle Of Wight”…a gusto del consumidor, pero si estás interesado en el rock, el Tommy en directo en cualquier versión de la época 1969-1970 es de escucha obligatoria y una muestra de cómo debió haber sido el disco original, si no lo hubieran estropeado con sus trompetas, sus corillos a lo Beach Boys y su sonido flojo y deslavado.

Los Who de 1969-1970 eran una máquina bien engrasada encima del escenario. No sólo eran Tommy, bordaban piezas como “Heaven And Hell” o “Shakin’ All Over” o “Summertime Blues” o mil más con un sonido cercano al hard-rock, pero tremendamente personal y potente y muy lejos de lo que ellos mismos habían estado haciendo tan sólo cuatro años antes. Fueron durante algún tiempo la banda más ruidosa de la tierra (hasta que unos jevis, no recuerdo quienes, decidieron arrebatarles el puesto) y seguramente la mejor banda de rock, por encima de unos Rolling Tostones que ya estaban empezando la cuesta abajo. Nada era comparable a un concierto de los Who en esa época, nada.

Prueba de semejante poder casi celestial era el “Live At Leeds”, potentísimo directo hard-rock que sacaron después de Tommy, para contemporizar mientras Townshend preparaba su nuevo e infumable truño, un proyecto llamado Lighthouse. Pero Lighthouse nunca se llegó a realizar, por problemas personales de Townshend y por varios otros motivos discográficos y de producción. Aún así, algunas de estás canciones salieron a la luz en “Who’s Next”, su siguiente disco de estudio y que contenía canciones compactas y rockeras, sin la pretenciosidad de Tommy, salvo algunos experimentos con el sintetizador Moog y las constantes vitales de un indio gurú de aquellos en “Baba O’Riley”. El disco suponía una mejoría brutal sobre el Tommy de estudio y contenía piezas brillantes e inolvidables como el “Baba O’Riley” mencionado anteriormente o mi favorita “Behind Blue Eyes”, recientemente destrozada por algún grupo emo de esos (no sé muy bien qué es un emo, quizá no lo sean…). También sacaron buenos singles en esta época rockera, como el “Won’t Get Fooled Again”

Después del “Who’s Next” siguieron bastantes cosas: “Quadrophenia”, en 1973 otra opera-rock algo más comprensible que Tommy y que dio lugar a una película lamentable con un joven Sting como jefe mod que trabaja como botones en un hotel para jubilados de Brighton, la muerte de Keith Moon, que llevaba una vida muy mala y que fue el único que siguió la idea esbozada en “My Generation”, la decadencia de Townsend con las drogas y su posterior recuperación, Daltrey reconvertido en McVicar, Entwistle y su bajo, que duraron hasta que el hombre se pasó con la cocaína en la fiesta de inaguración de la gira por EE.UU. y le dio un ataque, con advertencia del bigotudo Sheriff del condado incluida (“una raya a partir de los 50 es mortal”) y muchas cosas más.

Pero ya no vivimos en la era Pop. Los Who.