Aquí no se libra ni Dios.

19 Feb

Hace alrededor de 90 años, en el Moscú pre-URSS se celebró un juicio un tanto singular. Ni más ni menos que se juzgó al mismísimo Dios.

Un tal Anatoli Lunacharsky fue el presidente del tribunal popular de pantomima que usaron. Obviamente, cuando te embarcas en una empresa de estas magnitudes es porque vas a ganar y, de esta forma, Dios fue declarado culpable (no se de que se le acusaba, no he encontrado mucha información, si alguien quiere ayudar, supongo que formará parte de los hechos que se produjeron durante/después de la revolución de octubre con Lenin a la cabeza).

Bueno, al caso, Dios fue declarado culpable y se le impuso la pena de muerte. La pena fue llevada a cabo por una panda de soldados que disparó una salva al aire (no se si el cielo se volvió rojo, tampoco he encontrado información al respecto).

Por lo que sabemos, gracias a nuestros corresponsales de chiquitistán, el abogado defensor de Dios no volvió a pillar ni un solo cliente.

La chica que salió de la tarta.

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