Gaseosa de Ácido Eléctrico (Parte 5): The Byrds

5 Jun

¿The Byrds eran folk-rock? ¿era aquello psicodelia? ¿Country-rock? ¿una nube, un avión? Los Byrds fueron los padres del rock americano y los grandes catalizadores de estilos musicales en aquellos años (19)60s. Su herencia directa contiene nombres como los Flying Burrito Brothers, Crosby, Stills y Nash o The Desert Rose Band, pero su herencia indirecta es enorme y reúne a gente tan dispar como The Bangles, Eagles, REM, Husker Dü, Tom Petty o el producto nacional, Smile o Brigada Country. Hasta los mismos Beatles cayeron bajo la brujería de las 12 cuerdas de McGuinn y de las armonías de Crosby.

Los Byrds se fueron juntando en LA, mientras fuera nevaba. Al principio empezaron como trío folkie, eran Clark, Crosby y McGuinn, se llamaban The Jet Set y estaban muy influenciados por los cantantes de folk, pero también por el jazz o el pop. Después descubrieron a los Beatles y decidieron electrificarse y ligarse a un bajista y a un batería, pero tocando todavía lo que tocaban antes. Ficharon a un bajista que en su vida había visto un bajo y a un batería que sólo tocaba los bongos pero que se parecía mucho a Brian Jones y empezaron a jugar.

Tuvieron suerte. Pronto encontraron mecenas entre la gente desocupada y rica de Hollywood (Crosby provenía de una de esas familias) y tuvieron tiempo ilimitado en estudio y plena fe en sus facultades. Durante todo el año 1964 ensayaron y grabaron y aprendieron a tocar, mientras buscaban oportunidades, que al final encontraron en CBS. Su repertorio consistía inicialmente en canciones de Clark, una especie de mezcla entre los Everly Brothers y los Beatles de “Qué noche la de aquel día”, pero la CBS (que era el sello de Bob Dylan) les pasó Mr Tambourine Man de Dylan, que aún no había grabado su autor. La cambiaron por completo, recortándola, pasándola a cuatro por cuatro y añadiendo la guitarra de 12 cuerdas de McGuinn al principio y las armonías retorcidas de Crosby en el coro. El resultado fue un número uno instantáneo y su proclamación como la respuesta de América a los Beatles (supongo que hablaban de Estados Unidos).

El Mr Tambourine Man de 1965 fue una plataforma de despegue para los byrds, pero también fue una losa para ellos, una carga que costó soltar. Cambiaron muchos de los originales de Clark por versiones de Dylan para su primer LP (por suerte una de las mejores canciones del atormentado mr tambourine man de los Byrds resistió el embate de la fama, “I’ll Feel A Whole Lot Better”) y los Byrds pasaron a ser una especie de recreación rock de las obtusas melodías del amigo Dylan, acertando a veces (“Chimes Of Freedom”), fallando estrepitosamente otras (“Spanish Harlem Incident”, “The Times They Are A-Changing'”). Pasaron ese año con grandes éxitos de mano del tipo ese raro de Minnesota y acabaron con otro número uno, la archiconocida “Turn, Turn, Turn”, que puso banda sonora a las andanzas de un idiota años después.

Pero los Byrds no se conformaban. Se empezaron a hartar de ser la faceta pop de otro tipo malhumorado y decidieron arriesgar. Tras pasarse toda una gira oyendo una cinta de Coltrane y otra de Ravi Shankar una y otra vez, esas influencias que llevaban dentro estallaron en una de las creaciones más sublimes de la historia del rock y el mejor single junto a “Like A Rolling Stone” y el “Strawberry Fields”. “Eight Miles High”, originalmente una canción de Clark, fue llevada más allá por los solos entrecortados de McGuinn imitando el saxo de Coltrane en “India” (del Impressions) y una sección rítmica de proporciones cósmicas. Y McGuinn y Crosby perpretaron la cara B, “Why”, donde fundían los ragas indios con el rock, bastante antes que los Kinks o los Beatles. El single cayó como una bomba y se hundió en las listas por culpa de un boicot de las principales cadenas de radio, que dijeron que hablaba de drogas (cuando realmente no lo hacía). También afirmó a McGuinn y a Crosby como jefes del invento, lo que llevó a Clark a dejar el grupo (sumado a su irónico miedo a volar). Reducidos a cuarteto, se lanzaron a investigar nuevos sonidos en su disco de 1966 “Fifth Dimension”, que contenía  además del “Eight Miles High” joyas protopsicodélicas como “5-D” o “I See You” que causarían gran impacto poco después en Frisco, aunque muchas canciones estaban de relleno. El Lp, al igual que el single fue un fracaso relativo y los Byrds se hundieron poco a poco en el smog angelino, olvidados por la plebe.

Lejos de arredrarse, editaron su mejor Lp a comienzos de 1967, un album sin desperdicio alguno titulado “Younger Than Yesterday”, un éxito artístico gracias a la colaboración de Hillman, que en esos tres años se había convertido en un mago del bajo y que de pronto emergió como un compositor y un cantante notable, tras la pérdida de Clark. La llegada de Hillman a la jerarquía de los Byrds rompió de nuevo la frágil democracia en la que vivían y acabaron peleándose con Crosby que abandonó el grupo a finales de 1967, no sin antes dejarles joyas del tamaño de “Draft morning” para su siguiente album, “The Notorious Byrd Brothers”, algo por debajo del Younger pero por encima de la mayor parte de su discografía (y eso que pasaron gran parte del lp por el efecto phasing).

Siguieron como trío unas semanas hasta que Clarke abandonó la nave. Ficharon al primo de Hillman a la batería y se trajeron a un joven talento llamado Gram Parsons. Parsons despertó una afición dormida de Hillman, la música country (que Parsons ya había explorado en un grupo anterior suyo, la International Submarine Band) y de la noche a la mañana los Byrds vestían sombreros vaqueros, jugaban al poquer y cantaban melodías country de Merle Haggard, en una nueva vuelta de tuerca a sus ya de por si sufridos incondicionales. Sacaron su “Sweetheart Of The Rodeo” en 1968, nuevamente un año antes de su tiempo, y, aunque inventaron el country-rock que dominaría en los 70 en tan sólo 33 minutos, el album pudo ser aún mejor si no se llegan a dar algunas circunstancias (escaso material propio salvo el maravilloso “Hickory Wind” de Parsons, voces de Parsons regrabadas por McGuinn por problemas legales, peleas entre ellos…). Parsons, que quería echar a McGuinn y hacerse el jefe, acabó dejando el grupo y formando los Flying Burrito Brothers, a los que pronto se unió Hillman y un viejo conocido, Clarke. McGuinn se quedó sólo en los Byrds y decidió seguir adelante, una decisión que aún le es echada en cara. Los sucesivos Byrds no inventaron nada, pero mantuvieron su público con  su country-folk y ocasionales gemas de McGuinn como su “Chesnut Mare” o “Ballad Of Easy Rider”, llevando una carrera digna hasta su disolución formal en 1973.

Los Byrds no tuvieron un genio de la talla de Dylan, Hendrix o Lennon, no vienen en ninguna lista de discos que tengo que escuchar; tampoco tuvieron una vida fácil, con continuas peleas entre egos inflados (sabor a Hollywood) y desastres comerciales; su catálogo es errático, salvo el Younger e incluso en sus mejores momentos (mediados de 1965, 1966-comienzos de 1967) tienen alguna pifia, pero se las arreglaron para ir siempre un año por delante de todos (por lo menos hasta 1968), para dejarnos unas joyas del rock psicodélico, para inventar la mayor parte del rock americano (sin contar el hard-rock) y para comprarse unos ferraris. Hillman y Parsons siguieron en los Flying burrito, McGuinn y Clark llevaron una carrera en solitario sólida y en el caso de Clark brillante a ratos y Crosby pasó a ser una estrella de los hippies en Crosby, Stills & Nash (Crosby el primero, desde luego). Y todos ellos continuan en mi memoria.

Los Byrds. Imprescindibles.

Mr pHarmacist

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4 comentarios to “Gaseosa de Ácido Eléctrico (Parte 5): The Byrds”

  1. Eduardo junio 7, 2007 a 10:07 pm #

    Gran Articulo sobre The Byrds

  2. Eduardo junio 7, 2007 a 10:11 pm #

    Otros de las canciones de sus inicios de gran factura melodica es She Has A Way, entre otros. para mi The Byrds el mejor de todos los tiempos.

  3. Mr pHarmacist junio 8, 2007 a 10:33 am #

    Hola, Eduardo

    Gracias por los comentarios, la verdad es que durante algún tiempo tuve verdadera obsesión con este grupo…

    “She Has A Way” es otra de las grandes canciones de Clark, pero prefiero la versión del disco In the Beginning, refrito de tomas de estudio antes de que ficharan por CBS. Si aún no has escuchado esta versión, échale un vistazo.

    Lo de Clark en 1965 fue increible. Ya no sólo es “I’ll Feel A Whole Lot Better”, es “Set You Free This Time”, “She Don’t Care About Time”, “It’s No Use”, “Here Without You”…muchas canciones a la altura de Lennon o McCartney, sólo conozco un compositor más prolífico que él (y tan acertado) que es Ray Davies.

  4. El de la pandereta de los Count Five junio 8, 2007 a 1:23 pm #

    POR FIN!

    un post dedicado a mí!

    Totalmente de acuerdo con tó, y, aprovechando que gracias al post me he revisitado los primeros discos, sólo añadir que el sonido que tenían en su primer lp estaba a años luz del sonido de cualquier banda de la época, los Beatles sólo lo alcanzarían a final de año. Qué intensidad, madre mía! Escuchas “The Bells Of Rhymney” y se te ponen los pelos de punta! Y el nunca bien ponderado Michael Clarke, menudo batería!

    Parte de ese sonido fue obra de su productor, Terry Melcher, que era hijo de Doris Day. El también produjo el segundo disco, “Turn, Turn, Turn”, pero me parece que pierden un poco de chicha. Luego lo cambiaron por Allen Stanton y lograron un sonido muy metálico, como en “I See You”.

    Qué tíos!

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