Intermitencias de la moral

27 Jun

Estoy leyendo la novela intermitencias de la muerte de José Saramago, el argumento relata un hecho insólito, de repente y sin ninguna razón aparente, los habitantes de un país dejan de morir, transcribo fragmentos de una conversación entre el primer ministro y el máximo responsable de la iglesia del país:

[…]Es deplorable desde todos los puntos de vista que, al redactar la declaración que acabo de escuchar, usted no tuviera en cuenta aquello que constituye los cimientos, la viga maestra, la piedra angular, la llave de la bóveda de nuestra santa religión, Eminencia, perdone, recelo no comprender adónde quiere llegar. Sin muerte, óigame bien, señor primer ministro, sin muerte no hay resurrección, y sin resurrección no hay iglesia, Demonios, […]

[…] Sí, pero al contrario de lo que se cree, no son tanto las respuestas lo que me importa, señor primer ministro, sino las preguntas, obviamente me refiero a las nuestras, fíjese como suelen tener, al mismo tiempo, un objetivo a la vista y una intención que va escondida detrás, si las hacemos no es solo para que nos respondan lo que en ese momento necesitamos que los interpelados escuchen de su propia boca, es también para que se vaya preparando el camino de las futuras respuestas, Más o menos como en la política, eminencia, Así es, pero la ventaja de la iglesia es que, aunque a veces lo parezca, al gestionar lo que está arriba, gobierna lo que está abajo.[…]

La chica que salió de la tarta.

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