Archivo | septiembre, 2007

Genial

28 Sep

Fotografía de Eugene Richards.

Podría decir muchas cosas sobre esta imagen, hablar y hablar y hablar… Al final no serían mas que chorradas.

Para según que personas, las palabras no son siempre necesarias.

Sintetizando: GENIAL.

La chica que salió de la tarta.

Descargando pop

28 Sep

Como pasa siempre en este mundo, siempre hay alguién que hacía las cosas antes que tú y que las hacía mejor. En mi caso, hay dos. Por una parte. un hagiógrafo de olvidados grupos sesenteros que escribe con una prosa más florida que la mía y trabaja mejor. No sólo eso, sino que ofrece en descarga directa clásicos de la época (creo que limitada a una al día, pero la belleza hay que paladearla y no descargarla indiscriminadamente, así que casi es hasta un favor). Aprovechad mientras dure para bajaros un archivo al día:

En busca del vinilo perdido

Otro es un amable colega blogger de nombre Esteban que se pasó por una de mis biografías garajeras y que sabe más de garaje de lo que yo voy a saber en la vida y que además lo redacta con más pasión (mi pusilánime estado de ánimo acabará conmigo). Tiene una ventaja y es que es asturiano. Gracias por linkarnos, tío:

Garage sixtie

Por supuesto, la existencia de estos dos monstruos de la cátedra sixtie-garajera no evitará que os siga bombardeando con absurdas historias acerca de grupos que ya no le interesan a nadie. Lejos de arredrarme, supondrán un acicate aún mayor que elevará mis narraciones a cotas homéricas (o eso espero). Y, a fin de cuentas, yo estoy loco pero soy VUESTRO loco.

Mr pHarmacist

Camino del Valhalla (Parte 6): Flamin’ Groovies

27 Sep

¿Os imagináis que, en plena eclosión del sonido San Francisco y de la psicodelia y del flower-power, aparece un grupo tocando rock and roll de los años cincuenta para algunos teddy-boys de bar trasnochados? ¿Os imagináis que en la efervescencia punk de 1977 en Londres, que arrastraba incluso a gente como Paul Weller, sale un grupo que toca canciones de los Beatles y se visten como mods, mientras agitan sus melenitas y llevan sus guitarras de caja casi en el cuello?

Pues bien, no sólo existen esos casos, sino que ambos casos están protagonizados por el MISMO grupo. Niños y niñas, hoy os quiero hablar de The Flamin’ Groovies, el grupo que siempre llegaba con diez años de retraso (como los superhéroes, pero al revés).

Como os podéis imaginar, esta que sigue es otra historia de perdedores, lejos del brillo de las carreras de otros compañeros de camino al Valhalla rocanrolero (Led Zeppelin, The Doors…) y lejos también del reconocimiento post-mortem de grupos vitales como los Stooges o la Velvet, el caso más sonado. Los Flamin’ Groovies no hicieron nada en su tiempo y tampoco se les recuerda hoy. Pero deberíamos. Vaya aquí mi memorial.

Se formaron en San Francisco tal día como el que fuera. Dirigidos por Roy Loney y el guitarrista Cyril Jordan (sin relación con el otro Jordan famoso, ni siquiera en pigmentación de la piel), pasaron olímpicamente del sonido hippy que imperaba por entonces en la Bahía y se dedicaron con pasión a un rock and roll de otras épocas, influenciados también por gente contemporánea como John Sebastian y sus Lovin’ Spoonful. Los hippies pasaban de ellos y el grupo tampoco salió demasiado de la zona, así que se iban a quedar en una banda más, hasta que la oportunidad llamó a su puerta y se autoeditaron su primer LP, un vinilo plagado de “good time music” llamado “Sneakers” (1968), con una portada en la que salían ellos caracterizados como dibujos animados (una tienda madrileña de discos, cuyo nombre no recuerdo, utiliza esta imagen en su publicidad):

 

Epic, que no había cazado nada en la frenética búsqueda de grupos que tuvieran “San Francisco” escrito en alguna parte de su biografía, lo reeditó  un año después como “Supersnazz”, pero la cosmética no hizo que el disco tuviera éxito. Aún así, las canciones dieron las suficientes vueltas por las radios como para que les escucharan gentes de otros estados y por fin pudieron montar una gira interestatal, que daría mucho que hablar, porque marcaría su sonido posterior.

En dicha gira coincidieron con dos grupos de Detroit: a uno de ellos ya hemos dejado caminando hacia el paraíso vikingo, The Stooges, otro caminará dentro de poco hacia el Valhalla, MC5. Impresionados por el sonido hard-rock de estos grupos, los Flamin’ decidieron afilar un poco las guitarras y lograron un sonido algo más contemporáneo en sus dos siguientes LPs, “Flamingo” (1970) y “Teenage Head” (1971).

“Flamingo” les pilló todavía a medio camino entre el sonido cincuenta de su primer disco y el caos sonoro de los Stooges, aunque contenía piezas muy aprovechables (lo siento, colega, sé que no te gusta pero me sigue molando “Second Cousin”), pero la verdadera consagración de estos guerreros escandinavos del ROCK llegó con el “Teenage Head”, que ahora es catalogado como la repuesta estadounidense al “Sticky Fingers” de los Rollos Rodantes. La influencia de los Stones era muy aparente en piezas como “City Lights”, pero tenían muy buen material propio o arreglado, con los amplificadores siempre a punto de estallar (“High Flyin’ Baby” y su slide, “Have You Seen My Baby” o la propia “Teenage Head”). Tenían tiempo todavía para homenajear a sus ídolos rockeros (“Evil Hearted Ada”), pero el disco en general sonaba “moderno” y queda como un clásico hoy en día. Inexcusable su escucha si te gusta el rock de alto voltaje de principios de los 70.

Después del disco, Roy Loney abandonó el grupo y lo sustituyeron por Chris Wilson (voz y guitarra gretsch). Entre él y Jordan comenzaron a cambiar la dirección del grupo, olvidando a Elvis y a Little Richard y poniendo en su lugar a Lennon y a McCartney (qué plasta eres, Paul). En 1972 sacaron “Slow Death”, que todavía sonaba muy parecido a “Teenage Head”

pero pronto se disfrazaron de mods, con pantalones y chaqueta a juego, y dieron un vuelco a su repertorio. Se mudaron a Londres y no se supo nada de ellos hasta que volvieron en 1976 con el tremendo “Shake Some Action”, disco a medio camino entre los Beatles de la primera época y los Byrds de 1965, con piezas memorables como la que da título al disco, la agridulce “You Tore Me Down” o la vibrante “I Can’t Hide”, todo salpicado por versiones más o menos ineptas y entrañables de “Misery” (Beatles) o “She Said Yeah” (versión de una versión de una versión). Un disco imprescindible en cualquier fonoteca.

En plena punk, ellos siguieron ignorando las tendencias y siguieron sacando discos impertérritos por las amenazas de muerte de sus contemporáneos. Sus siguientes discos, peores que el “Shake Some Action”, siguieron las mismas reglas: una mezcla entre originales bañados en guitarras gretsch y versiones de clásicos de mediados de los sesenta (“I’ll Feel A Whole Lot Better”).

Empeñados en no crecer y hacer lo que les salía del nabo (perdón), fueron decayendo hasta quedar hoy en día como banda de culto, con unos pocos fieles divididos en dos bandos, los que admiran la época rock de Roy Loney y los que prefieren el merseybeat de “Shake Some Action” y la era Chris Wilson. A mí me gustan las dos ¿y a tí?

Comfortably Numb

Fashion

27 Sep

“Después de todo, ¿qué es la moda? Desde el punto de vista artístico una forma de fealdad tan intolerable que nos vemos obligados a cambiarla cada seis meses”

Oscar Wilde.

¿Qué es la anorexia? Quizá, algo para toda la vida.

La chica que salió de la tarta.

Bellbottoms Uh!

27 Sep

John Spencer Blues Explosion. Aunque no es la canción que más me gusta, ni siquiera el disco, como muestra de lo que pueden dar, vale.

edujarto.

Siempre aprender

27 Sep

“When one teaches, two learn”.

Robert Half.

edujarto.

Ciencia > religión

24 Sep

Es un fragmento de un comentario que vi el otro día en un comentario de un video (no me acuerdo que andaba mirando) en youtube.

Yo no añado nada más.

La chica que salió de la tarta.

Economía

23 Sep

Esta carta salía publicada en las cartas al director del País y se titula ‘El aumento del precio del pan‘ y dice:

“En la página 78 de Economía de EL PAÍS del jueves día 20 se publicaba una entrevista a la ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, doña Elena Espinosa, y en el titular decía que “Si se duplicara el precio del trigo la subida del pan sólo debería ser del 10%”. Pues bien, esta semana he comprado la hogaza de pan en mi panadería habitual del mercado de Chamartín, que hasta hace poco costaba 2,20 euros, a 3,23 euros; un aumento del 30%. ¿Quién me puede explicar esto, en relación con las declaraciones de la señora ministra.”

Lo que me llama la atención es la queja de esta persona y la afirmación de la ministra. La primera afirma que ha sufrido una subida del 30% en la hogaza de pan. Si el pan ha subido 1,03 € sobre 2,20€ me sale un incremento de más de un 45%. La segunda dice medias verdades, que es una forma bonita de mentir y manipular.

Me pregunto, ¿si no sabemos hacer un simple número y luego los que nos gobiernan nos mienten como bellacos seremos capaces de tener una sociedad sana o iremos a peor?

La chica que salió de la tarta.

“One of the greatest -perhaps the greatest-of achievements in the history of human thought”

22 Sep

Hace poco salió en varios medios la noticia de la apertura para todos de la versión electrónica del New York Times. A mi en principio me pareció no muy importante, la verdad. Hasta que he descubierto, via alt1040, esta página en donde recopilan algunas “gemas” de los archivos de dicho periódico. Impresionante leer artículos sobre el asesinato de Lincoln, sobre la I Guerra Mundial, el primer artículo hablando de la televisión como “concepto”,  o sobre el hundimiento del Titanic. Aunque para mi, y de ahí el título de la entrada, la que más me ha llegado es un artículo sobre la confirmación en 1919 de la teoría de la relatividad general de Einstein.  Sí, antes se podían buscar en las hemerotecas, pero ahora están al alcance de cualquiera con un ordenador e internet.

edujarto.

Gaseosa de Ácido Eléctrico (Parte 7): Pink Floyd

21 Sep

PINK FLOYD (1966-)

¿El fluido rosa? ¿Esos no estaban Viviendo en la Era Pop? ¿No marchaban Camino del Valhalla? ¿Habría que inventar una nueva serie de insufribles biografías musicales para encasillar a estos eclécticos hombrecillos? De momento los dejamos tomando Gaseosa de Ácido Eléctrico, hasta nueva orden.

Y si les dejamos en la Gaseosa es porque en su día estuvieron liderados por una leyenda de esto del ácido y una historia más triste que mítica: es la historia de Syd Barret, que tras andar por esos mundos de Dios tocando en bandas de R&B acabó enrolado en un grupo de música con ínfulas llamado The Pink Floyd Sound, en honor a dos bluesman admirados por Barrett. Al principio tocaban “Gloria” y cosas así, pero pronto cayeron bajo el embrujo de los Love y del LSD y todo cambió radicalmente. Eran cuatro, con Syd Barrett a la guitarra, Roger Waters al bajo, Nick Mason a la batería y Rick Wright a los teclados.

Se hicieron un nombre en el UFO club, un tugurio regentado por Joe Boyd entre otros (que luego pasaría a ser manager y productor de los Fairport Convention). Allí fueron puliendo su sonido, a la vez que mejoraban la experiencia visual de sus conciertos, apoyándose en el uso de diapositivas proyectadas sobre ellos y otros trucos que ahora ya parecen pasados de moda.

Desde el principio, Barrett fue el catalizador de toda la maquinaria. Él componía las canciones, era él quién diseñaba el espectáculo y fue él quien convirtió en cósmica la música de los Floyd, con el uso imaginativo de los efectos de guitarra (slide, reverb, tremolo…). Si la psicodelia de San Francisco se centró (en muchos casos) en largas improvisaciones con sabor blues, la psicodelia británica que lideró Pink Floyd se basaba más en ruidos y sopresas sonoras sacadas directamente del imaginario de Lewis Carroll, J.R.R Tolkien y demás iconoclastas.

El primer single, “Arnold Layne” (1966), una historia malévola sobre un hombre que se viste de mujer (“They suit him fine”), contenía ya esos elementos, sobre todo en su parte instrumental y en los extraños cambios de acorde. Eclosionaron con su segundo “See Emily Play”, una de las obras maestras del pop, rock o de la jota, como queráis llamarlo, y una buena muestra de cómo hacerse un video promocional por cuatro duros. Espero que 50cent o ése aprenda:

Nota: el payo de la guitarra en el video no es Syd Barrett, ya hablaremos de ello

El verano de 1967, el verano del Sgt Pepper, los Floyd se encerraron en los mismos estudios que habían usado los Beatles en Abbey Road a grabar su primer disco, un hito en la música llamado “The Piper At The Gates Of Dawn”. Empezaba con la estelar “Astronomy Domine”, le seguía la palpitante “Lucifer Sam” y para cuando te das cuenta, el disco ya ha terminado y lo quieres poner otra vez. Destaca el absoluto control de Barrett (sólo una composición de Waters y un par de partes vocales de Rick Wright) e “Interstellar Overdrive”, que comenzó como una versión de alguna canción del primer disco de los Love y que acabó como un viaje intergaláctico (si alguién es capaz de reconocer de qué canción de Love sacaron los acordes que me lo diga…please).

De golpe y porrazo, los Floyd habían superado a los Beatles (al menos en esta época), habían grabado un álbum que se recuerda 40 años después y se habían hecho famosos. Justo ahí se apagó la estrella de Barrett. Empezó a consumir ácido en exceso (desayunaba LSD) y le pasó factura, llegando a extremos penosos (en una actuación en TV se quedó mirando la cámara fijamente, sin mover los labios, mientras sus compañeros seguían haciendo el playback de “Apples And Oranges”). Creo que J de Los Planetas hizo algo parecido hará unos años.

Viendo el deterioro evidente de Barrett, los demás trajeron a un segundo guitarrista, un amigo de Syd llamado David Gilmour. El caso es que Syd acabó dejando el grupo y Gilmour quedó como único guitarrista. Tras un período de incertidumbre (reflejado en un segundo larga duración bastante más flojo que el primero, “A Saucerful of Secrets”), Barrett siguió una breve carrera en solitario, brillante a ratos pero errática la mayor parte del tiempo, para luego recluirse víctima de alguna enfermedad mental en casa de su madre hasta su reciente fallecimiento. Los demás siguieron como cuarteto, manteniendo al principio una democracia compositiva, aunque Roger Waters fue cogiendo los mandos de la nave.

El año 1969 fue el de su recuperación. Editaron su tercer LP “Ummagumma” (doble), que marcaba ya claramente su nuevo sonido, alejado del pop de sus primeros años, con un disco en directo brillante (A destacar la atmosférica y escalofriante “Careful With That Axe, Eugene”), con largas improvisaciones instrumentales e imaginativos arreglos; el disco en estudio no era tan afortunado, pero ello fue una constante en su carrera: canciones brillantes acompañados de material cuando menos mediocre.

Siguieron consolidándose en 1970, con muchas actuaciones, y con un disco en estudio más ambicioso que el anterior, “Atom Heart Mother”, con su famosa portada (la vaca lechera). Una sóla canción ocupaba toda la cara A, una canción que aún hoy me produce escalofríos (y más si se lo pones de fondo a la Naranja Mecánica)

Escrita en colaboración con un payo, que les hizo los arreglos para trompeta y orquesta, fue el único intento de hacer algo “sinfónico” de los Floyd (que, por alguna razón, entran en el saco del rock sinfónico). La pieza les quedó brillante pero lamentablemente no siguieron por ese camino (y afortunadamente siguieron por otro igual de interesante). El disco en conjunto ya era otra cosa, porque la cara B era bastante más floja, salvándose sólo la frágil “If”. Si váis a allmusic y a páginas de esas de referencia, ponen al disco de la vaca a caer del burro proverbial, pero merece la pena escucharlo.

Como merece la pena escuchar el siguiente, “Meddle” (1971), que contenía otra épica canción de una sola cara, “Echoes”, acompañada (esta vez sí) por “One Of These Days” en la cara A (y poco más). Luego grabaron el directo en Pompeya “Live At Pompeii”, que, como película resulta un tanto cargante, pero que musicalmente es imprescindible (por suerte, con el nuevo DVD puedes ver sólo las canciones).

Luego desaparecieron del mapa: ¿dónde están los Floyd?, se preguntaba la gente, ¿dónde se han metido?. También se lo preguntaban cuando los Beatles desaparecieron de escena a finales de 1966 y todo el mundo les daba por disueltos, hasta que Lennon les abofeteó en la cara con “Strawberry Fields Forever”; los Floyd nos regalaron “Dark Side Of The Moon” (1973), que contenía canciones más compactas, pero brillantes y definitivamente más redondas. Hasta volvieron a las listas de éxitos con el blues “Money” (no entraban en listas desde la época de Barrett).

A partir de ahí, la trayectoria de Floyd fue irregular, tendiendo a perder calidad con el paso de los años; sonaban cada vez más aburridos. Tuvieron otro éxito masivo con “Wish You Were Here” (1975), que incluía su tributo a Barrett (“Shine On You Crazy Diamond”), tropezaron con “Animals” (1977) en plena época punk (que odiaban a Pink Floyd) y resurgieron parcialmente con el dominio de Roger Waters en la opereta “The Wall” (1979), que contenía algunos momentos inolvidables (“Another Brick In The Wall”, “Comfortably Numb”). A partir de entonces, líos, juicios por la posesión del nombre, giras y álbumes en solitario y vida tranquila. El Fluido Rosa sigue fluyendo.

mr pHarmacist