Camino del Valhalla (Parte 7): Jimi Hendrix

16 Oct

Ayer iba escuchando un directo de Hendrix mientras conducía camino del trabajo. Control, precisión, técnica…pero también imaginación, efectismo y entusiasmo a raudales. Algunos guitarristas pecan de exceso de virtuosismo y aburren al personal (no citaré nombres), mientras otros avasallan con sus ganas de agradar, pero están siempre tocando el mismo solo o el mismo riff, año tras año (tampoco citaré a ninguno, poned vosotros los que consideréis oportunos). Decir que Jimi Hendrix ha sido (y será) el mejor guitarrista de la Historia del rock no es un lugar común, de hecho es algo bastante sensato (discutible…pero poco); algunos hiceron cosas que hizo él (me salen Duane Allman, algo de Jeff Beck, momentos de Clapton, Jimmy y su violín, David Gilmour), pero nadie lo hizo TODO a la vez.

Además, dominaba la técnica, ayudado por sus enormes manos. Fue de los primeros, junto a Pete Townsend, que se interesó por la electrónica que le rodeaba. Los Beatles (San Rubber Soul los tenga en su gloria) hacían apaños con la casa Vox, que les daba amplificadores a cambio. Con eso iban dando tumbos por ahí de concierto en concierto, sin preocuparse demasiado por descubrir si había algo mejor que eso. Hendrix fue un pionero en el uso de los pedales de guitarra, que alteran mediante un circuito electrónico la señal “limpia” que les llega desde la guitarra. Fue el primero que domó el indomable wah-wah, hizo trizas los Fuzz-Face (The Smiley Guy) y popularizó (junto a Clapton) los amplificadores Marshall. Tenía mil guitarras, mil amplificadores, mil pianos…aunque jamás llegó a aprender notación musical.

Si fuera sólo eso, todavía le recordaríamos. Pero es que no era sólo eso. La carrera musical de Hendrix, tan brillante (sic) y breve como una estrella fugaz, está plagada de descubrimientos, de canciones de acordes imposibles, desde lo tierno (“The Wind Cries Mary”, “Little Wing”) a lo oscuro (“Voodoo Chile”, “Machine Gun”), pasando por el rock más vibrante (“Purple Haze”, “Crosstown Traffic”).

No iba para músico, se alistó en la 101 aerotransportada (división famosa por haber sido los primeros soldados aliados que pisaron Francia en la noche del 6 de junio de 1944). En un salto se estropeó todo lo estropeable y le licenciaron del ejército. Anduvo tocando la guitarra aquí y allá, con gente que sabía de ésto (James Brown, me suena de algo…), hasta que apareció por Nueva York y se quedó en Greenwich Village, tocando delante de audiencias selectas (entre ellas, los Beatles). Allí le vió Chas Chandler, ex-bajista de los Animals reconvertido en tiburón de las finanzas, y le propuso dar el salto inverso al habitual: irse a Londres a lanzar una carrera en solitario. Jimi no se lo pensó demasiado y a finales de 1966 apareció por la fría Albión. Chandler le consiguió un batería y un bajista y lo lanzó como una alternativa a los Cream, que también eran trío y tocaban blues-rock.

Tuvo éxito desde el principio, con singles como “Hey Joe” ralentizada, y causó sensación por su música explosiva y sensual (“Foxy Lady”, “Purple Haze”), como por su exuberante manera de ser sobre el escenario (la gente comenta que era bastante tímido fuera de él…pero vamos, muy “geek” no sería). Pero no todo eran fuegos de artificio (aunque la gente se quede con ellos); tocaba el blues como nadie (“Red House”) y sus composiciones eran bastante avanzadas para la época. Por no hablar de su sonido, que aún hoy suena “moderno”.

Con Inglaterra rendida a sus pies, Hendrix trató de conquistar las Américas, como un hijo pródigo. Gracias a McCartney y a Brian Jones, los organizadores del festival de Monterey (1967) lo incluyeron en el programa. Pete Townsend relata como los Who se negaron a salir después de Hendrix, sabiendo que el inmenso carisma de éste iba a borrar de la memoria colectiva su actuación. La suerte en forma de moneda lanzada al aire decidió que fueran los Who quienes salieran antes, pero aún así Hendrix los destrozó (a ellos y a todos los demás) con una actuación para la historia, vestido con una camisa color azafrán, en la que tocó la guitarra con los dientes, la emprendió con los amplificadores y terminó quemando su stratocaster en un espectáculo que dejaba las destrucciones de material de los Who en juego de niños.

Ahora ya era todo un ídolo en EE.UU. Fue empaquetado en un tour con los Monkees (los Take That de la época) y las audiencias adolescentes de éstos no resistieron dos embestidas; Hendrix fue retirado de la gira y se hizo más famoso todavía.

Su segundo LP, “Axis: Bold As Love” mostraba una cara más amable (ya anunciada en el corte de su primer disco “The Wind Cries Mary”), con guitarras tiernas y dulces y letras oníricas; “Little Wing” fue versioneada por Derek And The Dominoes poco antes de la muerte del guitarrista de Seattle.

Su creatividad floreció en su tercero, uno de los primeros dobles de la historia, “Electric Ladyland” (1968), que contenía dos piezas eternamente ligadas a Hendrix, el “Voodoo Chile (Slight Return)” y su versión de Dylan “All Along The Watchtower”. Además incluía piezas de rock efervescente (“Crosstown Traffic”), algo de R&B (“Come On”) y piezas inconfundiblemente hendrixianas, como “(Have You Ever Been To) Electric Ladyland” o “House Burning Down”. Como pieza maestra, “Voodoo Chile”, un largo blues torturado y viaje cósmico de 15 minutos a los infiernos del vudú, en el que comparte protagonismo con luminarias del rock como el teclista Steve Winwood (Spencer Davis Group) y el bajista Cassady (de los Jefferson Airplane). La primera portada del disco era una serie de chicas desnudas (portada que Hendrix odiaba), luego la cambiaron por la que ahora se puede ver en el cd.

Después de eso, Hendrix disolvió la Experience, harto de giras y obligaciones y harto del bajista y pasó por unos momentos algo bajos; se le veía desorientado. Formó otro grupo con dos colegas negros, aunque después volvió su batería blanco (Mitch Mitchell, explosivo). No editó nada de estudio (aunque preparaba uno nuevo cuando murió), pero sí un directo, con la tremenda “Machine Gun”, en la que imita las ráfagas de ametralladore que asolaban el Vietnam con su guitarra. Seguía drogándose bastante, pero cambió poco a poco a una actitud constructiva y positiva, lejos del exhibicionismo gratuito de sus primeros años. Sus actuaciones eran más sobrias, pero más brillantes (quizá por eso mismo). Destacó en Woodstock, con su versión del himno americano, decepcionó sin embargo en Isle Of Wight un año después (1970). Un mes después de Isle Of Wight murió ahogado en su propio vómito (un accidente casero) y se nos privó de uno de los mayores genios de la música rock; a los 27 años…como Brian Jones, Janis Joplin, Jim Morrison (todos estos en un lapso de dos años, entre 1969 y 1971), Gram Parsons (1973) y Kurt Cobain ¿coincidencia? Yo creo que…sí

Comfortably Numb

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Una respuesta to “Camino del Valhalla (Parte 7): Jimi Hendrix”

  1. La chica que salió de la tarta octubre 18, 2007 a 8:25 am #

    Podría estar comfortably numb en el sofá de mi casa, pero gracias a comfortably numb aprendo cosas nuevas y tengo curiosidad por profundizar más en las raices.

    Muchas gracias, no pares.

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