Archivo | febrero, 2008

¿Quién ha ganado?

27 Feb

Esa parece ser la pregunta de esta semana después del debate del otro día. Y la respuesta depende del barrio. Relacionado con esto me viene a la cabeza esa dulce cancioncilla que polarizó nuestra infancia, ‘tigres, tigres, leones, leones, todos quieren ser los campeones,…’.

A mi se me ocurre otra pregunta a la que le puedo dar mi respuesta:

¿Y quién ha perdido el debate? 

La inmensa mayoría. 

La chica que salió de la tarta.

Rodando piedras (Parte 3): The Beatles

27 Feb

Objetos de los odios más enconados y de las admiraciones más profundas, los Beatles supusieron una ruptura en la música pop de la que hoy aún se sienten las consecuencias. Su época beat, la primera, es quizá la más vilipendiada, pero fue ahí donde se produjo la revolución más radical, donde se rompieron más esquemas. Y todo ello, sin dejar de ser maquinaria comercial de proporciones bíblicas, a la altura de la Britney Spears más vergonzosa.

Estos gigantes del pop empezaron su andadura en garitos de mala muerte tocando rock, pero pronto sus gustos evolucionaron hacia el soul de la Motown y de los discos de Atlantic y lo mezclaron todo con el pop blanco
y con un toque propio de ironía scouse. Cuando llegaron a los estudios de EMI, bajo la mirada severa de George Martin, todas esas influencias habían confluido en algo nuevo, en una sinergía de estilos. Pero GeorgeMartin no sólo se encontró con una nueva música, producto de otras ya conocidas; se encontró con cuatro chavales que tocaban y cantaban a la vez, algo que ya estaba “pasado de moda”, que llevaban cortes de pelo raros copiados de algún francés enloquecido; se encontró con cuatro personalidades bien definidas, cuatro individuos a vender, y no uno sólo, como Buddy Holly, Elvis o Gene Vincent, rodeados siempre de músicos anónimos. También se encontró con cuatro chavales que recién llegados a la veintena, se negaban a aceptar las normas y a tocar canciones de otros, tal era la confianza que tenían en su material.

Tuvieron la suerte los Beatles de encontrarse con George Martin. Cualquier otro les hubiera echado con cajas destempladas al negarse ellos a tocar “How Do You Do It”, de Mitch Murray, pero Martin les diola oportunidad de hacer algo con sus canciones y ellos les respondieron con “Please, Please Me”, que se catapultó al número uno de las listas (de algunas, al menos). Aunque era su segundo single, la esencia del beat juvenil de esta época está en esta canción: los incansables platillos de Ringo, que tan bien sonaban en los vinilos y que han perdido algo de fuelle en las remasterizaciones patosas a CD de la EMI; los coros entusiastas; el ritmo sin descanso; el jolgorio generalizado, cerca de la estridencia. Nada era nuevo, pero nadie lo había usado todo a la vez. Además de un sonido nuevo, la gente descubrió a cuatro jóvenes ingeniosos, siempre predispuestos a bromear con la prensa y con una sempiterna sonrisa en la boca ¿Quién no iba a quererlos?

Según iban aprendiendo más acordes de guitarra, sus canciones ganaron en sofisticación: “From Me To You” no era tan brillante como “Please, Please Me”, pero contenía enigmáticos acordes disminuidos en séptima menor, aparte de una maravillosa reverberación en la voz, obra y gracia de Martin, y un bajo retumbante, marca de la casa.

Se pensaron que iban a ser flor de un día, así que grabaron su primer disco en una sola y agotadora jornada en los estudios EMI. El disco resultante fue una maravilla y un prodigio del beat, rematado por una vibrante versión del “Twist And Shout” grabado en una sola toma que ha dado la vuelta al mundo. Además de la citada canción contenía otros temas imprescindibles para entender la primera época de los de Liverpool, con versiones impecables como “Baby It’s You” de las Shirelles o “Anna” del gurú Arthur Alexander. Remataron todo este material con canciones propias de Lennon/McCartney, siendo “There’s A Place” la más notable, pero nos regalaron a las generaciones siguientes “Misery” o la rockera “I Saw Her Standing There”. Imprescindibles.

Lejos de quedarse como unos one-hit wonders, triunfaron en el año 1963 con los singles “She Loves You” y sus afamados “yeah, yeah, yeah!” y con la energética “I Want To Hold Your Hand”, con una de las guitarras más ineptamente encantadoras de Harrison, más notable en la versión stereo (como siempre en estos casos, haríais mejor en recurrir a las versiones mono en primer lugar, porque las stereo son de dudosa factura). Si alguién sabe que estaba haciendo el bueno de George en esos momentos, que nos lo cuente. Además, acompañaron estos singles con un segundo LP en el que rompieron de nuevo moldes. En la portada se veía a los cuatro Beatles sin sonreir en una dramática foto en blanco y negro (reminiscencias del monocromo de los discos de jazz de Blue Note). Además, el disco no contenía ningún single de éxito, lo que era otro paso adelante de esta gente (aunque salió con el soporte extraoficial del éxito de “She Loves You”, a pesar de ni venir ésta incluida). El disco era tan bueno o mejor con el primero, destacando el inicio a cargo de Lennon (la esencial “It Won’t Be Long” y su primera canción “grande”, “All I’ve Got To Do”). McCartney también estaba acertado con la sempiterna “All My Loving”. Hasta Harrison debutó como compositor en la infravalorada “Don’t Bother Me”. De nuevo, incluían una mitad de composiciones externas, con “Please Mr Postman” de las Marvelettes a la cabeza. También incluyeron su versión beat de “I Wanna Be Your Man”, el tema que habían donado a los Rolling, cantada por Ringo.

Franz Ferdinand destrozando “It Won’t Be Long” en directo (perdóname, Curtis)

1964 fue el año de su consagración y de la confirmación de su fenómeno. Pasaron la primera mitad del año grabando su primera película. Avergonzados por las películas del ídolo de su adolescencia (Elvis) trataron de buscar un guión fresco y algo rompedor. El resultado fue “A Hard Day’s Night”, que llegó a España y demás paises castellanoparlantes con el enigmático título de “¡Qué noche la de aquel día!”. El film fue dirigido por un director con bastantes ideas llamado Richard Lester, que fue capaz de captar la esencia de 48 horas en la vida del grupo en un guión de hora y media. El resultado, una película con algunas escenas antológicas (la rueda de prensa) y sin pastel añadido (no hay historias de amor…ni siquiera hay historia) y en la que los cuatro tienen protagonismo (aunque Ringo sobresale). Eso sí, hay que verla subtitulada, porque es un festival de humor scouse de principio a fin.

Las canciones estuvieron a la altura, desde el ya legendario acorde de guitarra de 12 cuerdas al principio de la incansable “A Hard Day’s Night”, hasta la sutil balada “And I Love Her” pasando por “Can’t Buy Me Love”. Por alguna razón, en EE.UU. salió la cara B del disco de la banda sonora rellenada con instrumentales de Martin para la película. La Cara B de UK y la que nos ha llegado a nosotros vino con 6 canciones más que no salieron en el film pero que resultaron ser mejores que las incluídas en la banda sonora. Lennon estuvo particularmente inspirado, con “Any Time At All” y la agridulce “I’ll Be Back”, pero “Things We Said Today” y la funky “You Can’t Do That” sobresalían también respecto a la cara A. Con este disco también abrieron alguna barrera que otra, ya que Lennon y McCartney compusieron ellos solitos las 13 canciones del disco.

Ese verano de 1964 lo pasaron en gira por los Estardos Unidos y se notócierto cansancio en los Beatles. La segunda mitad del año fue decepcionante en lo artístico. “I Feel Fine” tenía un buen riff, pero la canción no daba para más y el álbum acompañante, “Beatles For Sale”, rezumaba hastío. Lennon estaba particularmente sombrío, con “No Reply”, “Baby’s In Black”, I’m A Loser” y “I Don’t Want To Spoil The Party”, buenas canciones pero muy contrastadas en tono con sus trabajos anteriores. McCartney estuvo más flojo y el LP además incluyó un montón de versiones intrascendentes. Primer fiasco.

Parecía que su estrella se apagaba. La siguiente película, “Help”, de 1965, resultó ser una estraña historia de tintes surrealistas incomprensible para los jóvenes fans del grupo. Lennon era infeliz y se sentía todavía en “Help” o “You’ve Got To Hide Your Love Away”, muy influenciado ya por Dylan. Por suerte, nos regaló “Ticket To Ride” (y su playback).

McCartney más flojo, como casi siempre, aunque respondió con una vuelta al beat sin descanso de los primeros días con “The Night Before” y, aunque no apareciera en la película, con la baladilla “Yesterday”, que al principio se titulaba “Scrambled Eggs”. El verano de 1965 hicieron otra gira por los Estambos Tullidos y volvieron con la inocencia perdida.
Durante el otoño de ese mismo año dieron carpetazo al beat y grabaron su primera obra magna de la edad adulta, el hermoso y agridulce “Rubber Soul”. Pero éso ya es historia de la Era Pop.

Mr pHarmacist

P.S: NI SE OS OCURRA COMPRAR CDS DE LOS BEATLES. Bajaos las canciones, pedídselos a vuestros padres o amigos o robadlos, lo que consideréis oportuno. Discos de 30 minutos a precios escandalosamente altos es un robo a mano armada. Los discos son escucha obligada pero se desaconseja su compra hasta que EMI baje el precio o se decidan a incluir unos jugosos extras en forma de singles y rarezas y unas notas en el CD dignas. Esperamos noticias, pero no se ve nada en lontananza.

Qué bien queda

26 Feb

qué bien queda sostener un gráfico en televisión con barras gordas durante menos de un segundo sin explicar nada. Ya lo sabes, si quieres ser presidente de este país o de tu comunidad de vecinos, agita un gráfico, mejor dos, no te vayas a quedar corto a la hora de impresionar. No importa que no tenga ejes, que no tenga escalas, que no signifique nada. Que las barras sean gordas, eso sí. Incluso si andas mal de impresora, puedes usar el mismo para decir que algo sube y luego para decir que otra cosa baja. Dale la vuelta y ya está.

Por cierto, que lo llamen como quieran. Menos debate.

edujarto.

Born into Brothels

25 Feb

Hace tiempo que quería ver este documental, de hecho, me tiré un mes detrás de él y, gracias a Curtis, finalmente lo encontré en un quiosquillo.

Para saber más pinchad aquí.

La chica que salió de la tarta.

No me entran

24 Feb

Según que cosas no me entran en mi humilde cabezota. Hace unas semanas pudimos leer que se estaba estudiando que el gobierno otorgase ayudas a las empresas del sector de la vivienda. Al respecto, he leido una carta en el País de hoy de la que resalto la siguiente frase, aunque toda ella es interesante, ‘Ya está bien de que las empresas privaticen los beneficios y socialicen las pérdidas.’. No es solo eso, además, gran parte de esos beneficios acabarán en Andorra, Mónaco o Liechstentein puesto que es de color negro.

También escribo esto porque ayer veía una pegatina en una farola que venía a decir algo así como ‘Forum-Afinsa, 450.000 familias afectadas. Responsable ZP…’. Me parto con los listos de los inversores. Invierto 30.000 € en sellos, ni lo tengo que declarar a hacienda, me miro al espejo y pienso que soy de lo más listo. Alguien te abre los ojos de golpe, y vacilas sobre si eres tan listo. Te vuelves a mirar en el espejo y ¿qué ves?, pues un tio honrado, que trabaja duro, muy listo que solo ha dudado de si mismo un momento y al que alguien le ha tomado el pelo. Y como eres tan listo, ya has encontrado un culpable, que por supuesto no eres tú, ni el chorizo que montó el negocio de turno, sino el que te hace abrir los ojos…

El gobierno de turno, sea el que sea, en lugar de pagar, con el dinero de todos, los agujeros de esa panda de listos, que lo invierta en ayudas sociales para la gente desfavorecida, en hacienda para perseguir a los evasores de impuestos, en I+D a ver si los tipos realmente inteligentes y preparados de este país no se tienen que ir a otro lado donde reciben gente preparadísima y que no les ha costado un duro formar…

En fin, que me he quemado un poco, rodeada de tanto listo a mi alrededor. A ver si cambiamos la mentalidad de este país de una vez.

La chica que salió de la tarta.

Mus vs Tute

23 Feb

Acabo de tener una discusión con mi novia sobre cuál es el juego de cartas más apañol de toda la vida. En plan juego patrio. Yo decía que el mus, ella defendía el tute. Y como son este tipo de tonterías las que inspiran mis entradas, ahí va un poco de historia sacada de algunas páginas de Internet, dándole la credibilidad que Internet merece, ni mucha ni poca, sino todo lo contrario.

Mus parece provenir de lo que actualmente sería el Pais Vasco y Navarra, y en el

origen de la palabra, como suele pasar, no hay mucho acuerdo. Unos lo ponen en la palabra vasca “mux”, que a su vez derivaría de la francesa “mouche” (perilla). Otros en “muscu” (beso), o en “muxu” (morro).  Parece que más o menos puede comenzar a jugarse en el siglo XVII, y extraigo un fragmento de su historia, contada en una página dedicada al juego en cuestión:

” Eran tiempos violentos aquéllos, no se conocía ninguna de las ingeniosas y divertidas máximas, sentencias, apostillas, y apotegmas que el Mus ha producido a lo largo de los siglos. Se echaba de menos un juego incruento, en el que se pudiera llamar “pardillo” o “zapatero” al adversario sin que corriera la sangre, y que esos motes y otros parecidos sólo fueran bromas amistosas, y que si hoy te llamo pardillo a ti, mañana me lo llamarás tu a mi. Esta fue la razón por la que don Alonso de Tudela, de Tudela, y don Tomás del Pinarillo, de la Almunia de Doña Godina, decidieran inventar el juego del Mus para llamarse cosas amigablemente y reírse mientras merendaban. Porque el fin primordial del Mus era para los inventores y sus contemporáneos, el de reírse los jugadores los unos con los otros.

Qué tiempos…  Por último señalar que parece que la página de la Wikipedia en español no se moja tanto como la página inglesa. En esta se afirma que es el juego de cartas más extendido en España, mientras que la española solo se atreve a decir que está muy extendido. Sutil y tonta diferencia.

Y el tute?. El tute según la Wikipedia y alguna que otra página que he mirado, tiene un origen italiano, aunque se encuentra muy extendido en España. Hay varias modalidades: tute corriente, tute havanero (para jugar entre dos jugadores), tute cabrón, tute por parejas… Parece que el origen de la palabra se encuentra en la italiana “tutti” (todos), aunque no sé ya por qué no provendría de “tutte” (todas si no me equivoco, que mi italiano está muy perdido ya).

En fin, lo único importante es disfrutar de ambos, pero después de esta

búsqueda me reafirmo: el mus es el juego de cartas que define a España!.

edujarto.

El capitalismo creativo

23 Feb

Así llaman a una noticia en la Vanguardia de ayer. En la misma se habla sobre la campaña (RED) que ha lanzado Bono para que las multinacionales luchen contra la pobreza y a la que se acaba de unir mi amigo Bill Gates (Billy Puertas).

Los capitalistas, además de creativos, son bastante mentirosos. En el último párrafo de la noticia se puede leer:

[…]”Las empresas utilizan marketing con causa para aumentar sus ventas y mejorar su imagen”, declaró Mark Rosenman, experto en el sector sin afán de lucro del Union Institute. Según la Conference Board, el 77% de los lideres empresariales cree que el factor crítico a la hora de donar dinero a causas benéficas no es el altruismo, sino la rentabilidad para la empresa. Pero si el capitalismo creativo y el llamado marketing con causa hace maravillas para las marcas, el impacto sobre el desarrollo en los países pobres es más discutible. En su primer año la campaña (RED) había gastado cuatro veces más  en marketing empresarial que en ayudar a los enfermos en África.[…]

La chica que salió de la tarta.

A Bruselas!

19 Feb

Me entero por Publico que la infanta Elena ha creado una consultora inmobiliaria como segunda aventura empresarial. La primera parece ser una guarderia, mucho mas entragnable. Citando el articulo de Publico, los estatutos de la empresa permiten ademas desarrollar “la promoción y realización de actuaciones urbanísticas (…) para la puesta en marcha, construcción, arrendamiento o cualquier otra forma de explotación de centros comerciales de ocio u hoteles”. Hummm, genial, la mitad del pais quejandose de la especulacion inmobiliaria y la Casa Real apostando por el negocio inmobiliario (no es venta de viviendas al menos por ahora, eso si). Cuanto menos queda feo. Pero he aqui que he pensado lo siguiente, corriganme si me equivoco por favor. Los miembros de la familia real cobran de todos nosotros, asi que si crean una empresa lo hacen gracias al dinero del resto…para lucrarse ellos. No solo eso, al hacer la competencia a otras empresas en su sector, se sirven del dinero de todos nosotros para realizarla. Eso no es competencia desleal?. Me estoy dejando llevar por mi sentimiento antimonarquico y es una exageracion muy grande?

edujarto.

¡Qué pena!

18 Feb

Esto lo escribe hoy Almudena Grandes hoy en ‘el país’:

“Yo creo, primera persona del presente de indicativo del verbo creer. Yo creo, también del verbo crear. Me levanto todas las mañanas a las siete y media, como los creadores que prefiere Rajoy. No lo hago por gusto, sino por mor de la maternidad, concepto que está muy de moda en este gran mercado persa de ayudas y rebajas donde se celebra la precampaña, y de los horarios de la escuela pública, que ya estaría bien que se pusiera de moda alguna vez. Soy, por tanto, una creadora que cree. En la utilidad de mi voto, por ejemplo. Quizás porque nunca he sido miedosa. Ni en lo que creo del verbo creer, ni en lo que creo del verbo crear.

Ahora que ya está claro que la campaña electoral se va a polarizar en una sola dirección, porque la socialdemocracia se va al centro, el centro a la derecha y la derecha a la extrema derecha, yo creo que alguien tiene que ocupar la izquierda, dejar de hacer regalos con el dinero de todos y dedicarse a defender los espacios públicos, que aseguran el bienestar de los más débiles. Yo creo que nada es más útil. ¿Soy ingenua? No. Sé que mi voto vale la cuarta parte que un voto al PSOE o al PP, pero eso no tiene nada que ver con la ingenuidad. Eso es sólo injusto.

Yo creo, y creo en la utilidad de las causas justas. Por eso no me afecta que muchos creadores a los que admiro, algunos a los que quiero, y hasta un hermano mayor, anden por ahí poniéndose cejas postizas. Lo que sí me hace daño es que, en lugar de pedir el voto a Zapatero y atacar de paso al enemigo, digan que pretenden orientar a los votantes de izquierdas que no saben a quién elegir. O sea, que no miran al PP, sino a IU. Desde que lo leí, me siento como una niña bajita, gordita y con gafas, amenazada en el patio por los grandullones del cole, no sea que se me ocurra crecer medio centímetro o ponerme lentillas. Qué feo. Y qué pena.”

En mi, siempre modesta, opinión tiene gran parte de razón,  aunque también hay que decir que los partidos nacionales de izquierdas que tenemos estos días no son los que más me exciten.

La chica que salió de la tarta.

Rodando piedras (Parte 2): The Rolling Stones

18 Feb

Abramos primero la caja de pandora. Soy de los que opina (y no creo que seamos dos o tres), que lo de los Rolling hoy en día es un circo denigrante y desvergonzado, una maquinaria en funcionamiento por el principio de inercia (me cago en las leyes de la termodinámica, como podéis comprobar), pero sin vida y sin alma. Y es así desde hace un montón de años. Las monsergas de la edad, que no perdona, no me convencen: Roger Waters, ex de Pink Floyd, sólo es algo más joven que estos rockeros en formol que tocan ahora en los Rolling y sus espectáculos (musicales y más allá) son sencillamente espectaculares. Y está mucho mejor conservado. Otros ejemplos de ésto son gente como Ray Davies, que el año pasado sacó un disco en solitario que deja a la altura del barro el 99 % de los discos de rock y pop publicados durante 2007; y todos estos bluesmen que recorren la geografía europea durante el veranito, tomándose su sangría y fumando sus ducados con ochenta y cinco años. Me acuerdo también de Eric Clapton.

Pero no. Esta gente, de ilustre pasado, ha decidido huir hacia adelante y convertirse en más Rolling que los Rolling, con confesiones totalmente surrealistas de haberse fumado las cenizas de su padre y demás tonterías. Si realmente vives peligrosamente, al final acabas cascando (¿eh, Kurt?). Esta gente se droga porque es lo que se espera de ellos, lo que los fans les piden, pero tienen detrás a un equipo de médicos ¡y sin listas de espera, oiga! Lou Reed (otro que ha envejecido con más dignidad) no tiene ni las ganas ni el dinero para permitírselo y desde hace años lleva una vida tranquila (lo que no quiere decir que no se fume un canuto por navidades o en el cumpleaños de los nietos). Sus conciertos son buenos, pero porque son espectaculares, bien montados y los tíos tienen tablas y una experiencia que nadie más tiene en el rock (muertos ya los ídolos de los cincuenta y con los Beatles semiretirados). Ahora bien, supongamos que te tienes que tragar treinta conciertos seguidos de estos tíos, tocando siempre las malditas doce o quince canciones, con los guiños de toda la vida, los bailecitos, la estoicidad de Watts, y Keith haciendo de fumeta cuando lo que se ha tomado antes de salir al escenario era un zumito de naranja recomendado por su dietista personal. Después del concierto, limusina y al hotel de cinco estrellas, a cenar un menú preparado por los mejores chefs del momento; rumores de orgía propagados entre el personal y a dormir. Desde luego, el paradigma del ROCK.
Estos tíos no siempre fueron así, aunque su decrépita imagen actual nos predispongan un poco contra ellos y les veamos más como un timo que como una banda de ROCK de verdad.

En realidad, no eran la banda de Jagger-Richards, eran la banda de un tipo de vida atribulada y gusto por el blues llamado Brian Jones. Fue Jones quien fue reclutando a esta gente por ahí, hasta montar una banda sólida que pronto se hizo famosa por su ritmo y blues en el club Crawdaddy. Jones era la figura central de aquella época, pero estaba medio loco (como luego se pudo ver) y no era de fiar, así que el manager que tomó el compromiso de lanzarles a la fama. un ex-empleado de la maquinaria Beatle llamado Andrew loog Oldham, decidió poner al frente al vocalista Jagger y al otro guitarrista Richards, que parecían algo más cuerdos y con los que se podía hablar.

Comenzaron lanzando en single sus piezas blues traídas del Crawdaddy que mejor podían pegar en las listas de éxitos. “Come On” fue el primer single, una buena versión de un tema de Chuck Berry, rebajada en calorías para consumo del público adolescente británico.

Andrew Oldham tiró de viejos amigos para el siguiente single. Todavía hay gente que habla de la rivalidad Beatles-Rolling de los Sesenta y de si se prefiere a unos o a otros (por qué puñetas no te pueden gustar los dos, es algo que se me escapa). Dicha rivalidad nunca existió y para muestra un botón: Oldham les pidió a Lennon y McCartney una canción para el siguiente single de los Rolling. Paul y john fueron a una sesión de grabación y escucharon al grupo tocando algunas cosas, para hacerse una idea de que era lo que tocaban. Se metieron en la habitación contigua y al de diez minutos salieron con “I Wanna Be Your Man”. Segundo single de los Rolling, éxito absoluto bajo el manto de la beatlemania, confirmación del grupo como ídolos de masas y comienzo de una relación con los Beatles en general bastante amistosa y de absoluta cooperación (se llamaban para programar las salidas de sus respectivos singles para no pisarse unos a otros).

A partir de ahí, fueron el “otro” grupo. Oldham les vendió una imagen de chicos malos, para contraponerlos a la imagen de chicos buenos que Brian Epstein había creado para sus Beatles. Eran todo imágenes. Cualquier padre británico hubiera preferido casar a su hija con los Rolling, que eran en su mayoría hijos de familias de clase media-alta, estudiantes en escuelas de arte y en general gente educada, de capital, que con los Beatles, a los que habían ido expulsando de todos los sitios (salvo a Paul, claro, que es muy guapo) y que mostraban un currículum cuando menos sospechoso, siendo de Liverpool (paletos del norte, una concepción que curiosamente todavía existe en Inglaterra respecto a la gente de Liverpool, Manchester o Newcastle), con acentos cerrados y raros y con padres autobuseros, en paro o directamente desaparecidos en combate (John).

El grupo siguió creciendo en popularidad y en calidad musical, con singles inolvidables como “Not Fade Away”, canción de Buddy Holly pasada por el tamiz de Bo Diddley, o “Little Red Rooster”. Siguieron fieles a su pasado blues, aunque empezaron a meter cosas soul y dejaron que otros portaran la llama del purismo (Los Yardbirds o los Pretty Things, entre otros). Sacaron sus primeros LPs (ojo con el primero, disco importántisimo, el mejor de esta primera época, imprescindible) y se hicieron famosos en Estartodos Unidos, donde arrasaba su imagen mundana y su blues cantado con acento americano.

Al principio se basaron en versiones (algunas de ellas geniales, como “Route 66” o “Mercy, Mercy”) pero en 1965 empezó la fiesta de Jagger y Richards,  que, bajo el látigo de Oldham y espoleados por la dupla Lennon/McCartney comenzaron a escupir singles de brutal factura como “The Last Time”, con letras más agresivas que las de los Beatles y con música menos melódica y más basada en riffs de guitarras de sabor negro.

Alcanzaron el Olimpo con la eterna “Satisfaction”, con una letra provocativa acompañada por una línea muy agresiva de guitarra, ensuciada por un fuzz (no recuerdo cual, si alguién me lo puede apuntar se lo agradecería y después me compraría uno, porque suena muy bien). Las siguientes fueron como balas de cañón, completando una gran trilogía con “Get Off Of My Cloud” y “19th Nervous Breakdown”. Se plantaron en 1966 sacando su primer LP con material totalmente original de principio a fin, el “Aftermath”, un disco curioso, con muy buenas ideas y varios ases en la manga en “Mother’s Little Helper”, “Under My Thumb” o la mantequilla de “Lady Jane”. Además, acompañaron tan magno acontecimiento con “Paint It Black”, con un sítar prestado del “Norweggian Wood” de los Beatles, y que siempre relaciono con la peli ésta de Coppola, a pesar de que no salía en esa película, sino en otra sobre el Vietnam.

En la cresta de la ola, fueron dejándose llevar por la indulgencia y decidieron convertir el grupo en una banda pop, a pesar de la resistencia de nuestro viejo purista del blues, Brian Jones. Mantuvieron el nivel con “Have You Seen Your Mother” y “Let’s Spend The Night Together” (que Ed Sullivan trató de convertir en “Let’s Spend Some Time Together” para el directo de los Rolling, pero luego los Rolling pusieron cara de malotes mientras la cantaban. En el video la cantan normal, para Top Of The Pops)

…pero perdieron el norte con los discos “Between The Buttons” y “Their Satanic Majesties Request” que, aunque contienen buenas canciones (“Connection” en el primero, “Citadel” y “2000 Light Years From Home” del segundo), palidecen un poco respecto al global de la discografía de estos Titanes del ROCK.

Por suerte, la recuperación de su forma en 1968 fue espectacular. Qué mejor forma de arreglar sus deslices pop con “Jumpin’ Jack Flash” (su mejor canción en opinión de éste vuestro humilde servidor), un prodigio del rock and roll, con un sonido excelente logrado por su nuevo productor, Jimmy Miller, que, como un escudero de caballero medieval, les sirvió hasta la muerte. Acompañaron su mejor single con su mejor disco, “Beggar’s Banquet”, donde volvían al blues, curiosamente con la aportación testimonial del paladín de la música negra en el grupo, Brian Jones, que estaba demasiado hecho polvo como para hacer algo. Disco redondo, no sobra nada ni tampoco destaca nada, aunque habría que subrayar la presencia de dos monstruos y pesos pesados: “Street Fighting Man” y “Simpathy For The devil”, himno extraoficial del grupo. Pero a mí me gustan “No Expectations”, con un slide maravilloso de Jones, y “Jig Saw Puzzle” y su in-crescendo.

Siguieron en forma durante 1969, con el discazo “Let It Bleed”, sólo un peldañito por debajo del “Beggar’s” y que contenía sensaciones como “Gimme Shelter”. Las cosas se torcieron un poco. Brian Jones abandonó el grupo y poco después murió ahogado en la piscina de su casa en circunstancias algo extrañas (vivía en la casa del creador de Winnie The Pooh, pero todos sabemos que Tiger había jurado no comerse a nadie). Lo sustituyeron por un crack, Mick Taylor, un tipo tranquilo que acabó hasta las narices de Jagger y Richards, pero ya no fue lo mismo. Durante los años 70, sacaron dos buenos discos (“Sticky Fingers” y “Exile On Main Street”), pero pagaron cara el letargo del heroinómano de Richard, cayendo en un conformismo sonmoliento que dura hasta hoy en día (y lo que nos queda).

Claro que con su historia anterior, a quién le importa el desastre en el que se han convertido…

Mr pHarmacist, Back From The Grave