Rodando piedras (Parte 2): The Rolling Stones

18 Feb

Abramos primero la caja de pandora. Soy de los que opina (y no creo que seamos dos o tres), que lo de los Rolling hoy en día es un circo denigrante y desvergonzado, una maquinaria en funcionamiento por el principio de inercia (me cago en las leyes de la termodinámica, como podéis comprobar), pero sin vida y sin alma. Y es así desde hace un montón de años. Las monsergas de la edad, que no perdona, no me convencen: Roger Waters, ex de Pink Floyd, sólo es algo más joven que estos rockeros en formol que tocan ahora en los Rolling y sus espectáculos (musicales y más allá) son sencillamente espectaculares. Y está mucho mejor conservado. Otros ejemplos de ésto son gente como Ray Davies, que el año pasado sacó un disco en solitario que deja a la altura del barro el 99 % de los discos de rock y pop publicados durante 2007; y todos estos bluesmen que recorren la geografía europea durante el veranito, tomándose su sangría y fumando sus ducados con ochenta y cinco años. Me acuerdo también de Eric Clapton.

Pero no. Esta gente, de ilustre pasado, ha decidido huir hacia adelante y convertirse en más Rolling que los Rolling, con confesiones totalmente surrealistas de haberse fumado las cenizas de su padre y demás tonterías. Si realmente vives peligrosamente, al final acabas cascando (¿eh, Kurt?). Esta gente se droga porque es lo que se espera de ellos, lo que los fans les piden, pero tienen detrás a un equipo de médicos ¡y sin listas de espera, oiga! Lou Reed (otro que ha envejecido con más dignidad) no tiene ni las ganas ni el dinero para permitírselo y desde hace años lleva una vida tranquila (lo que no quiere decir que no se fume un canuto por navidades o en el cumpleaños de los nietos). Sus conciertos son buenos, pero porque son espectaculares, bien montados y los tíos tienen tablas y una experiencia que nadie más tiene en el rock (muertos ya los ídolos de los cincuenta y con los Beatles semiretirados). Ahora bien, supongamos que te tienes que tragar treinta conciertos seguidos de estos tíos, tocando siempre las malditas doce o quince canciones, con los guiños de toda la vida, los bailecitos, la estoicidad de Watts, y Keith haciendo de fumeta cuando lo que se ha tomado antes de salir al escenario era un zumito de naranja recomendado por su dietista personal. Después del concierto, limusina y al hotel de cinco estrellas, a cenar un menú preparado por los mejores chefs del momento; rumores de orgía propagados entre el personal y a dormir. Desde luego, el paradigma del ROCK.
Estos tíos no siempre fueron así, aunque su decrépita imagen actual nos predispongan un poco contra ellos y les veamos más como un timo que como una banda de ROCK de verdad.

En realidad, no eran la banda de Jagger-Richards, eran la banda de un tipo de vida atribulada y gusto por el blues llamado Brian Jones. Fue Jones quien fue reclutando a esta gente por ahí, hasta montar una banda sólida que pronto se hizo famosa por su ritmo y blues en el club Crawdaddy. Jones era la figura central de aquella época, pero estaba medio loco (como luego se pudo ver) y no era de fiar, así que el manager que tomó el compromiso de lanzarles a la fama. un ex-empleado de la maquinaria Beatle llamado Andrew loog Oldham, decidió poner al frente al vocalista Jagger y al otro guitarrista Richards, que parecían algo más cuerdos y con los que se podía hablar.

Comenzaron lanzando en single sus piezas blues traídas del Crawdaddy que mejor podían pegar en las listas de éxitos. “Come On” fue el primer single, una buena versión de un tema de Chuck Berry, rebajada en calorías para consumo del público adolescente británico.

Andrew Oldham tiró de viejos amigos para el siguiente single. Todavía hay gente que habla de la rivalidad Beatles-Rolling de los Sesenta y de si se prefiere a unos o a otros (por qué puñetas no te pueden gustar los dos, es algo que se me escapa). Dicha rivalidad nunca existió y para muestra un botón: Oldham les pidió a Lennon y McCartney una canción para el siguiente single de los Rolling. Paul y john fueron a una sesión de grabación y escucharon al grupo tocando algunas cosas, para hacerse una idea de que era lo que tocaban. Se metieron en la habitación contigua y al de diez minutos salieron con “I Wanna Be Your Man”. Segundo single de los Rolling, éxito absoluto bajo el manto de la beatlemania, confirmación del grupo como ídolos de masas y comienzo de una relación con los Beatles en general bastante amistosa y de absoluta cooperación (se llamaban para programar las salidas de sus respectivos singles para no pisarse unos a otros).

A partir de ahí, fueron el “otro” grupo. Oldham les vendió una imagen de chicos malos, para contraponerlos a la imagen de chicos buenos que Brian Epstein había creado para sus Beatles. Eran todo imágenes. Cualquier padre británico hubiera preferido casar a su hija con los Rolling, que eran en su mayoría hijos de familias de clase media-alta, estudiantes en escuelas de arte y en general gente educada, de capital, que con los Beatles, a los que habían ido expulsando de todos los sitios (salvo a Paul, claro, que es muy guapo) y que mostraban un currículum cuando menos sospechoso, siendo de Liverpool (paletos del norte, una concepción que curiosamente todavía existe en Inglaterra respecto a la gente de Liverpool, Manchester o Newcastle), con acentos cerrados y raros y con padres autobuseros, en paro o directamente desaparecidos en combate (John).

El grupo siguió creciendo en popularidad y en calidad musical, con singles inolvidables como “Not Fade Away”, canción de Buddy Holly pasada por el tamiz de Bo Diddley, o “Little Red Rooster”. Siguieron fieles a su pasado blues, aunque empezaron a meter cosas soul y dejaron que otros portaran la llama del purismo (Los Yardbirds o los Pretty Things, entre otros). Sacaron sus primeros LPs (ojo con el primero, disco importántisimo, el mejor de esta primera época, imprescindible) y se hicieron famosos en Estartodos Unidos, donde arrasaba su imagen mundana y su blues cantado con acento americano.

Al principio se basaron en versiones (algunas de ellas geniales, como “Route 66” o “Mercy, Mercy”) pero en 1965 empezó la fiesta de Jagger y Richards,  que, bajo el látigo de Oldham y espoleados por la dupla Lennon/McCartney comenzaron a escupir singles de brutal factura como “The Last Time”, con letras más agresivas que las de los Beatles y con música menos melódica y más basada en riffs de guitarras de sabor negro.

Alcanzaron el Olimpo con la eterna “Satisfaction”, con una letra provocativa acompañada por una línea muy agresiva de guitarra, ensuciada por un fuzz (no recuerdo cual, si alguién me lo puede apuntar se lo agradecería y después me compraría uno, porque suena muy bien). Las siguientes fueron como balas de cañón, completando una gran trilogía con “Get Off Of My Cloud” y “19th Nervous Breakdown”. Se plantaron en 1966 sacando su primer LP con material totalmente original de principio a fin, el “Aftermath”, un disco curioso, con muy buenas ideas y varios ases en la manga en “Mother’s Little Helper”, “Under My Thumb” o la mantequilla de “Lady Jane”. Además, acompañaron tan magno acontecimiento con “Paint It Black”, con un sítar prestado del “Norweggian Wood” de los Beatles, y que siempre relaciono con la peli ésta de Coppola, a pesar de que no salía en esa película, sino en otra sobre el Vietnam.

En la cresta de la ola, fueron dejándose llevar por la indulgencia y decidieron convertir el grupo en una banda pop, a pesar de la resistencia de nuestro viejo purista del blues, Brian Jones. Mantuvieron el nivel con “Have You Seen Your Mother” y “Let’s Spend The Night Together” (que Ed Sullivan trató de convertir en “Let’s Spend Some Time Together” para el directo de los Rolling, pero luego los Rolling pusieron cara de malotes mientras la cantaban. En el video la cantan normal, para Top Of The Pops)

…pero perdieron el norte con los discos “Between The Buttons” y “Their Satanic Majesties Request” que, aunque contienen buenas canciones (“Connection” en el primero, “Citadel” y “2000 Light Years From Home” del segundo), palidecen un poco respecto al global de la discografía de estos Titanes del ROCK.

Por suerte, la recuperación de su forma en 1968 fue espectacular. Qué mejor forma de arreglar sus deslices pop con “Jumpin’ Jack Flash” (su mejor canción en opinión de éste vuestro humilde servidor), un prodigio del rock and roll, con un sonido excelente logrado por su nuevo productor, Jimmy Miller, que, como un escudero de caballero medieval, les sirvió hasta la muerte. Acompañaron su mejor single con su mejor disco, “Beggar’s Banquet”, donde volvían al blues, curiosamente con la aportación testimonial del paladín de la música negra en el grupo, Brian Jones, que estaba demasiado hecho polvo como para hacer algo. Disco redondo, no sobra nada ni tampoco destaca nada, aunque habría que subrayar la presencia de dos monstruos y pesos pesados: “Street Fighting Man” y “Simpathy For The devil”, himno extraoficial del grupo. Pero a mí me gustan “No Expectations”, con un slide maravilloso de Jones, y “Jig Saw Puzzle” y su in-crescendo.

Siguieron en forma durante 1969, con el discazo “Let It Bleed”, sólo un peldañito por debajo del “Beggar’s” y que contenía sensaciones como “Gimme Shelter”. Las cosas se torcieron un poco. Brian Jones abandonó el grupo y poco después murió ahogado en la piscina de su casa en circunstancias algo extrañas (vivía en la casa del creador de Winnie The Pooh, pero todos sabemos que Tiger había jurado no comerse a nadie). Lo sustituyeron por un crack, Mick Taylor, un tipo tranquilo que acabó hasta las narices de Jagger y Richards, pero ya no fue lo mismo. Durante los años 70, sacaron dos buenos discos (“Sticky Fingers” y “Exile On Main Street”), pero pagaron cara el letargo del heroinómano de Richard, cayendo en un conformismo sonmoliento que dura hasta hoy en día (y lo que nos queda).

Claro que con su historia anterior, a quién le importa el desastre en el que se han convertido…

Mr pHarmacist, Back From The Grave

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6 comentarios to “Rodando piedras (Parte 2): The Rolling Stones”

  1. El de la pandereta de los Count Five febrero 18, 2008 a 11:46 am #

    Al hilo del tema y con ánimo de complementar tu prosa florida y musical, mr pHarmacist, leo en la prensa diaria que Keith Richards ha aconsejado a ese desastre camino de la auto-destrucción llamado Amy Winehouse que no se drogue “para no quedarse arrugado como él” (sic)

  2. Obí-Wan Kenobí febrero 18, 2008 a 3:42 pm #

    Coincidiendo en gran parte en lo que dices, yo añadiría “Honky Tonk Women” del album “Get Yer Ya-Ya’s Out”, el “Brown Sugar” de “Sticky Fingers”. En plan “mantequilla!, como tu dices hay que nombrar a mi juicio, “Wild Horses” o “Angie” del album “Goats Head Soup”.

    También destacaría dos álbumes en vivo: “Flashpoint” y “No Security”.

    Por último añadir que he tenido la suerte y/o la desgracia de asistir a los dos últimos conciertos que dieron en Madrid. En el del 2004 estuvieron espectaculares. Sin embargo el del 2007 fue un desastre total. Keith Richards no dio un acorde en condiciones, y si a eso le sumas que el bueno de Ron Wood se pasa perdido la mitad de los conciertos, pues el resultado es más bien pésimo. Por cierto, treinta conciertos seguidos no los aguantas de los Rolling ni del 95% de los grupos. Casi todos viven de las rentas de sus años gloriosos.

    Un saludo

    P.d: no puedo resistirme a la tentación de señalar que el “Gimme Shelter” cantado a dúo con Lisa Fisher es sencillamente espectacular (en mi opinión mucho mejor que la original).

  3. edujarto febrero 19, 2008 a 4:25 am #

    Suscribo el primer parrafo Mr Pharmacist. En cuanto a mantequilla y cosas dulces, aunque La chica que salio de la tarta es la mas puesta en esas cosas, me uno a destacar Angie, aunque no se si deberia, quizas la destaco porque es de las pocas pastelonas que conozco de los Rolling…

  4. Mr pHarmacist febrero 19, 2008 a 7:01 am #

    Gracias, nengs, por llevar la discusión de manera relajada (aún recuerdo la bronca de un enérgumeno al pobre comfortably numb por no decir que Jim Morrison era Dios en la Tierra y que sólo se hacía su Divina Providencia). No deja de ser mi opinión y cualquier otra es válida, siempre que se exprese con corrección y evitando fanatismos fundamentalistas. Si os gustan los discos de los 70, por mí vale. Se agradecería un panegírico sobre esa etapa!

    De mantequilla (y de cacahuete), las habituales son “Angie”, “Ruby Tuesday”, la citada “Lady Jane” o “As Tears Go By”, pero no os perdáis la oscura “Play With Fire”, una de las mejores canciones de los Rolling, mantequilla o no, y “Sittin’ On A Fence”, ya en otro nivel. “Play With Fire”. La acabo de recordar, una de sus mejores canciones.

    De la vilipendiada época pop también me gusta “Dandelion”, a pesar de que podía haberla firmado el McCartney más bochornoso.

    De las rockeras me gustan “She Said Yeah”, “Last Time”, además de las famosas, pero siempre he preferido “Gimme Shelter” o “Jumpin’ Jack Flash”. Por cierto, Obi Wan, en el Let It Bleed hay también una chica que hace coros al final de “Gimme Shelter”, ¿sabes el nombre?

    Por cierto, en los dos vídeos se puede ver una interesante comparativa entre la actitud de Jagger en 1964 y sus bailecitos de 1967, se ve que se sentía mucho más seguro a medida que pasaban los años…como Richards.

    Y de “Wild Horses” hablaremos dentro de poco y con otro grupo…hasta aquí puedo leer.

  5. Obí-Wan Kenobí febrero 19, 2008 a 11:34 am #

    Lo siento farmaceutico, he de confesarte que no tengo ni la más pajolera idea del nombre de la corista.

    A mí “Ruby Tuesday” no me gusto mucho, la verdad. Demasiado empalagosa….

    Lo que si me pareció que merecía un poco la pena (y no se si estaréis de acuerdo conmigo) es el álbum de 1997 “Bridges of Babylon”. No lo digo por la archiconocida “Anybody Seen My Baby?” (en mi opinión lo único que se salva es el videoclip, y porque sale Angelina Jolie más que nada), sino por tres buenas canciones a mi juicio como son “Flip The Switch”, “Out Of Control” o “Saint Of Me”.

  6. Obí-Wan Kenobí abril 10, 2008 a 10:35 am #

    A propósito de lo que discutíamos sobre que los Rolling siempre tocan lo mismo en sus conciertos, el otro día estuve viendo “el documental” Shine a Light. Realmente es un concierto realizado en un teatro de nueva york en el 2006(salpicado con alguna entrevista cuando eran jóvenes). Lo más interesante a mi juicio, es que aunque tocaron “Jumpin’ Jack Flash”,“Satisfaction” o “Sympathy for the devil “, tocaron otras canciones muy dificiles de ver en sus directos como “Shattered “, “As Tears Go By” o “Far Away Eyes”….
    Si tenéis la oportunidad, haceros con la banda sonora, que creo que os gustara.
    Un saludo

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