La Fila de la Desolación (Parte 2): The Beatles

10 Sep

Tras haberles dado un repaso (para bien) en Gaseosa de Ácido Eléctrico y Rodando piedras, llega la hora de las galletas, de los malos modos y de las tanganas interneteras; y lo siento por Edujarto, que es un buen blogger-man y un administrador de antipática comprensivo y trabajador. Pero es que la última etapa de los Beatles, la crepuscular, tiene claros y sombras, como un día de frente frío en Irlanda, y en un balance final, palidece con respecto a las otras dos épocas estudiadas. La culpa no es del cambio climático, pero si de su ex-marido; desentrañemos este misterio.

Dejamos a los Beatles en su cima a principios de 1967, con el sencillo “Strawberry Fields Forever/Penny Lane”, obra cumbre del pop psicodélico que vio como Engelbert Humperdinck le robaba el número uno de las listas con “Release Me”, en uno de esos momentos para la posteridad. Lennon nos dio la primera, Macca la segunda y ambos quedaron satisfechos con sus creaciones. Se quedaron tan contentos que se olvidaron de seguir haciendo música. El tan laureado y admirado Sgt. Pepper presenta bastantes problemas, siendo el mayor de ellos la autocomplaciencia. Curiosamente, es McCartney quién nos ofrece lo mejor, con el reprise de la canción que da título al LP o alguna otra gloria del power-pop como “Getting Better”. Supongo que Lennon andaba bastante pasado (aunque se marcó otra gloria, “Lucy In The Sky With Diamonds” y algo de “A Day In The Life”), George andaba por la India, al menos mentalmente y no tenía tiempo para cosas tan intrascendentes como la música rock. Ringo es Ringo. Así que Macca tuvo que “tirar del carro” él sólo. Esta bajada de forma no fue pasajera. Durante el otoño se embarcaron en un proyecto absurdo llamado “Magical Mistery Tour” donde volvieron a patinar musicalmente, con piezas flojas y sin gancho; sólo “I Am The Walrus” salvaba la papeleta. Tras terminar la incomprensible película, hicieron las maletas y se marcharon a Bangalore. Allí conocieron a un indio que iba de gurú y lo que hacía era meter mano a sus mujeres cuando ellos meditaban, así que todos menos George se fueron volviendo, pero el grupo ya estaba un poco disgregado, también en lo personal; cada uno estaba a su rollo.

Por ello, su siguiente disco, un doble llamado simplemente “The Beatles” pero conocido como “The White Album”, parecía un recopilatorio, con un disco en solitario de John Lennon, otro de Macca y un tercero de Harrison, mezclado con un single del viejo Ringo. Todos tocan en las canciones de los demás; pero donde antes colaboraban, ahora sólo consentían en tocar. Las canciones de Macca son reconocibles al instante; tras su buena forma de 1967, bajó un poco el pistón con “Obladi Oblada” (en fín), “Martha” o “Honey Pie”, prescindibles;  mucho music-hall, pero poco salvable: la vociferante “Helter Skelter”, la derivativa “Back In The USSR” y una pequeña maravilla llamada “Blackbird”. Lennon tampoco lo hacía muy bien y  sonaba torturado en “Julia” o “Yer Blues”; nos dejó sin embargo la inolvidable “Dear Prudence” o “Sexy Sadie”, pero nos castigó con “Revolution no. 9”, instigado por Yoko Ono. Harrison se mostró a la altura de sus dos compañeros en “While My Guitar Gently Weeps”, con un monstruo como Eric Clapton a la guitarra solista, pero el resto de su material era más blando y no aportaba nada.

La vuelta a lo básico (llamar al disco “The Beatles”, dejar la portada en blanco, canciones sin demasiada parafernalia) fue algo menos exitosa que la de sus contemporáneos (Rolling Stones con su “Beggar’s Banquet” o Bob Dylan), pero el disco todavía se escucha con interés y por momentos epata y asombra. George Martin, que es un listo, dijo de él que “hubiera sido un gran LP sencillo”.

Nos atorraron con “Hey Jude” y se pusieron manos a la obra con Let It Be, con película incluida. pero resultó ser un desastre. Cada miembro del grupo andaba metido en proyectos al margen de los Beatles y todos trataban de huir hacia un lado o hacia el otro, alejándose de la grabación. Algunas cosas estaban bien, pero el disco es decididamente el peor de los firmados por el grupo y ellos eran conscientes de ello; por eso retrasaron su salida todo un año. Macca consiguió venderlo por segunda vez con todos los violines de Phil Spector borrados del mapa, para compensar las copias no vendidas.

Con Lennon en la cama con Yoko Ono, Ringo criando a su prole y Harrison dedicado a sus menesteres y algo resentido por haber sido el beatle en la sombra durante tanto tiempo, sólo quedaba Macca para sacar el equipo adelante. Exhortó a sus compañeros durante algún tiempo, hasta que éstos se hartaron de sus llamadas y accedieron a grabar un último disco, “Abbey Road”, donde vuelven a parecer un grupo, tras dos años de parecer cuatro tíos haciendo cada uno lo que les parecía. Vuelve Lennon con la tremenda “Come Together” y la excepcional “I Want You (She’s So Heavy)” y Macca orquesta una suite para la cara B con momentos buenos y otros un poco más flojos; aparte de eso, el bueno de Paul nos castigó con “Maxwell’s Silver Hammer”, una de las peores canciones de la Historia. Harrison fue quien salió mejor parado y “Here Comes The Sun” y “Something” no sólo son las mejores canciones del disco, sino que son sus mejores canciones.

A partir de ahí, adiós a los Fab Four y a una era que ya no volverá (afortunadamente, no podría pasearme por ahí con una camisa con chorreras y pantalones de pata de elefante). Su última época presenta muchos altibajos, pero los tíos eran unos genios y se nota en ocasionales gotas de brillo; les hizo más daño su desinterés por la suerte del grupo, su desunión personal y su apatía hacia el trabajo de sus compañeros. Empezaron siendo cuatro amigos haciendo música y terminaron siendo cuatro músicos trabajando y fichando al salir. El Crepúsculo de los Dioses.

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6 comentarios to “La Fila de la Desolación (Parte 2): The Beatles”

  1. edujarto septiembre 11, 2008 a 5:08 pm #

    Nada hay que sentir, y menos por mi!. Gran entrada, aunque no estoy de acuerdo con que esta etapa crepuscular sea inferior a las otras. Quizás es por gustarme tanto Here Comes the Sun o Come together, y no pueda mirarlo con una mirada objetiva. Pero quień quiere objetividad con la música?.
    Sí me parece que es el ocaso, que cada uno tira para su lado, que las peliculas son para autoconvencerse de que nunca se hicieron, pero aún así, algunas joyas que has nombrado me hacen poner esta etapa a la misma altura que las anteriores. E incluso a la hora de escuchar la música de los beatles, por encima. Porque en el crepúsculo hay mucha belleza.

  2. La chica que salió de la tarta septiembre 11, 2008 a 5:22 pm #

    Aunque sea la peor, ya lo dice nuestro cronista favorito:

    “pero los tíos eran unos genios y se nota en ocasionales gotas de brillo; les hizo más daño su desinterés por la suerte del grupo, su desunión personal y su apatía hacia el trabajo de sus compañeros”

  3. El de la Pandereta de los Count Five septiembre 12, 2008 a 12:34 pm #

    Y ésa es una de las razones, Chica, por las cuales los primeros años/discos de una banda en particular suelen ser los mejores.
    Espero ejemplos de lo contrario…

  4. edujarto septiembre 12, 2008 a 3:31 pm #

    Radiohead…

  5. La chica que salió de la tarta septiembre 12, 2008 a 3:53 pm #

    Yo lo había pensado!!!

    Sus primeros discos son ñoños y los siguientes… Va por gustos.

  6. edujarto septiembre 12, 2008 a 6:18 pm #

    Una nota off-topic. He añadido la serie “Rodando piedras” a la serie de páginas ilustres. Para su información.

    Atentamente,

    edujarto.

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