La Fila de la Desolación (Parte 3): Buffalo Springfield

12 Oct

BUFFALO SPRINGFIELD (1966-1968)

Buffalo Springfield es otro de esos grupos de música más conocidos por la mitología que los rodea que por su trabajo. Al hablar de los Yardbirds se nombra ineludiblemente a Led Zeppelin o a Eric Clapton; cuando se menciona a John’s Children (grupo cutre y de serie B donde los haya, lástima que no podamos hablar de ellos), todo el mundo saca a colación a Marc Bolan y T.Rex; quién se acuerda de las Spice Girls cuando nos podemos quedar con la inefable Victoria Beckham (un saludo, Victoria, recuérdame que te devuelva el abrigo). Con Buffalo Springfield pasa otro tanto; no podríamos hablar del grupo sin mencionar que por él pasaron unos titanes del rock llamados Stephen Stills y Neil Young e incluso Richie Furay o Jim Messina son conocidos por otros menesteres (aunque a una escala menos mastodóntica).

Pero Buffalo Springfield no es sólo un nombre divertido y dos tíos que arrasarían en el mundo de la música en la siguiente decada y que aún hoy son reverenciados y llenan estadios de fútbol (americano) y salas de baile variadas; Buffalo Springfield es sinónimo de buena música, buenos discos y hostias como panes; es decir, todos aquellos ingredientes que hacen de esta tarea algo divertido. Vamos pues a la tarea.

Neil Young era un canadiense algo tarado (de hecho, lo sigue siendo) que un día se encontró por ahí con un tío un poco más cuerdo (no hay datos sobre su estado actual) llamado Stephen Stills. No llegó a mayores la cosa, pero he aquí que Stephen Stills, que estaba montando una banda de rock para subirse al carro de los Byrds, que eran leyenda en Los Ángeles, se acordó de aquel tío feo que tocaba la guitarra y decidió ofrecerle un puesto en la banda. Young y otro compañero suyo en los Minah Birds, Bruce Palmer, bajaron a California desde la fría Canadá para reencontrarse con su colega, pero estuvieron buscándolo durante una semana y no lo encontraron, la ciudad es enorme y por aquel entonces no había cobertura de Amena en el continente. Hartos de vagar por Los Ángeles y pasar hambre, cogieron el coche y decidieron marcharse por San Francisco, con la esperanza de unirse a alguna banda de las que allí se estaban formando y de las que se estaba empezando a hablar (estamos en 1966). Salieron de la ciudad y pronto se quedaron parados en uno de los monumentales atascos que han dado paso al famoso smog. Mientras pasaban el tiempo, vieron a Stills atascado en un coche, sólo que en dirección contraria. Cruzaron la mediana bajo un concierto de bocinazos y así nació Buffalo Springfield. No digáis que las autopistas no sirven para nada.

Stills, que al parecer ya no contaba con que Young bajará del Canadá, había fichado a otro guitarra, Richie Furay, pero cuando llegó Young, decidió quedarse con los dos. Palmer tocaba el bajo y un tío simpático llamado Dewey Martin la batería. Ensayaron un par de días y rápidamente empezaron a dar conciertos. Chris Hillman, que era el bajista de los Byrds y que después sería co-fundador de los Flying Burrito Hermanos (de los que hablaremos en otra ocasión), les vió y se quedó tan impresionado que les ofreció ser su manager. Chris Hillman tenía buen ojo; el grupo contaba con tres compositores y cantantes excepcionales (Stills, Furay y Young) y sonaban potentes y modernos, fusionando sus raices folk con la nueva manera de hacer rock californiana.

Los Buffalo no aceptaron, pero bajo el patrocinio de Hillman (y también de Crosby) acabaron fichando por Atlantic Records, otros subyugados por la mezcla entre folk-rock, country y pop que mostraba el grupo.

Pronto vinieron los choques. En Buffalo Springfield aquel que componía la canción la cantaba, apoyado en la armonía por los otros dos. Atlantic consideró que la voz de Young era “rara” (razón no les faltaba, pero éso no quiere decir que fuera “mala”, desde luego) y Furay tuvo que cantar las canciones de Young en un primer momento. Además, Bruce Palmer empezó a tener problemas con la droja en el colacao; primero fue detenido por posesión de marihuana, pero pronto llegaron otras cosas más serias y empezó a perderse sesiones de grabación y a meterse en líos; por otra parte, Young y Stills estaban todo el día discutiendo acerca de ésto y de aquello, porque tenían los dos el ego del tamaño del coloso de Rodas. Y por otra parte, y éste es el gran misterio, nunca tuvieron demasiado éxito comercial; no al menos el que ellos (y su casa de discos) esperaban.

Sacaron su primer disco a finales de 1966, a la luz de su relativo éxito de ventas “For What It’s Worth”, canción de Stills conocidísima y que ha sido mancillada posteriormente en algún anuncio de televisión.

A pesar de los problemas, el disco (repartido equitativamente entre Young y Stills) es todavía hoy un gran conjunto de canciones, si bien se empieza a observar las diferencias entre los tres líderes del grupo. Stills manejaba muy bien las letras y la melodía, era un tipo sobrio y sus canciones eran buenas, aunque no brillantes; todo lo contrario que Young, que componía las notas más raras del vinilo. Son suyas las mejores canciones; consiguió cantar “Burned” y “Out Of My Mind” (cuyos títulos ya indicaban por donde iban los tiros) y permitió que Richie Furay se luciera como cantante en otras dos: “Flying On The Ground Is Wrong” y “Do I Have To Come Right And Say It”, ambas con una ligera influencia beatle.

A Palmer le pillaron con el carrito de los helados nada más sacar el disco (marihuana) y lo deportaron a Canadá. A partir de ahí, a veces tenían bajo (Jim Fielder, Messina… ) y otras veces salía su road manager de espaldas en la televisión, para dar la impresión de que eran cinco.

Empezaron a grabar su segundo disco, a la luz de una serie de actuaciones por el país que les dieron cierto prestigio (cantaron en Monterey, pero seguían sin vender demasiados Lps). Por si eran pocos, Furay se sumó al ego-trip generalizado y ahora eran tres compositores tirando cada uno de su cuerda y tratando de transformar el grupo en SU banda. Para terminar de arreglarlo, Bruce Palmer volvió de Canadá y se reincorporó al grupo.

De todo este caos, surgió sin embargo su mejor disco, titulado imaginativamente “Buffalo Springfield Again”. Éste también fue repartido equitativamente entre los compositores del grupo; ahora eran tres y cada canción suya estaba controlada férreamente por su compositor. Así que cada una suena de una manera diferente. Young se dedicó a monumentales canciones folk con impeutosos arreglos de cuerda y voces cargadas de reverb (una línea de trabajo que siguió después en su primer disco en solitario) y parió así “Broken Arrow” (que iniciaba su romance con los indios de manera pública) y sobre todo “Expecting To Fly”, pero brillaba más con su remake del riff de Satisfaction, “Mr Soul”.

Stills, correcto, en el primer álbum, explotó con “Bluebird”, anticipo de su archifamosa “Suite Judy Blue Eyes”, y con su guiño a los Byrds, “Rock And Roll Woman”. Furay dejó aquí y allá algo de country, agradable pero sin demasiadas ambiciones (“A Child’s Claim To Fame”)

Para no perder la costumbre, tras acabar el disco volvieron a deportar a Palmer y decidieron reclutar a Jim Messina como bajista definitivo. Young también empezó a faltar a las sesiones de grabación y a conciertos, y además también a el lo pillaron con las manos en la masa. Stills se quedó prácticamente sólo, sin banda para tocar por ahí y con esporádicas sesiones de grabación, de las que salio su tercer álbum oficial, que realmente es un recopilatorio de todo el trabajo de los últimos meses puesto en vinilo por Furay y Messina. Tiene algún tema emblemático de Young antes de marcharse (“On The Way Home”), pero el disco está dominado por las canciones de Furay y Stills, con ritmos latinos bastante recurrentes en la obra posterior de Stills (Uno Mundo) y algo de country ligero que después usaría Furay en sus bandas posteriores (Poco…y no me refiero a no en demasía, sino al grupo llamado Poco).

Después el apoteosis. Furay y Messina fundaron Poco, pero Young acabó convertido en lo que es ahora y Stills mantuvo también una buena carrera. Ambos formarían parte de uno de los grupos con más éxito de los 70, Crosby, Stills, Nash & Young, donde siguieron pegándose y reconciliándose, en un armónico movimiento pendular de agradable periodicidad. Aún hoy, Young es algo digno de verse.

Mr pHarmacist

Anuncios

2 comentarios to “La Fila de la Desolación (Parte 3): Buffalo Springfield”

  1. La chica que salió de la tarta octubre 12, 2008 a 5:31 pm #

    Young es digno de ver aún en estos días.

    Pero, el tío, mira que tiene pinta de bruto. La tenía de jovencito y la tiene de mayor.

    Otra aspirina más para guardar. El día que me pare la poli con tanta pirula, me habrán pillao con el carrito del helao.

  2. Rocío octubre 12, 2008 a 6:12 pm #

    Jajaja… de hecho, en apariencia, yo creo que se ha “embrutesío” con los años

    Gracias mil veces Mr pHarmacist por lo bien que nos surtes!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: