SOBRE LA SEGURIDAD DEL CONDE DUQUE

2 Jul

Esta tarde he ido al Centro Cultural Conde Duque a ver una exposicióm de fotos. Debido a mi despiste habitual, no he podido verla porque terminó hace unos días. Pero ya que estaba allí, he decidido dar una vuelta por el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid.


Para quien no lo conozca, el Conde Duque se compone de varios edificios (biblioteca, salas de exposiciones, auditorio, biblioteca histórica, etc.). Pero para entrar en el recinto, primero debes pasar por el consabido detector de metales custodiado por un guardia de seguridad que, en sus propias palabras, “estaba empanado”. No me extraña, con este calor. En fin, por allí pasó mi casco de moto, mi cartera, mi móvil, un bolígrago, las llaves… y yo mismo, claro. Todo en orden.


Al entrar al edificio específico del museo, otro guardia de seguridad, sentado en una silla disfrutando de su puesto con aire acondicionado, me ha dicho que, si quería, podía dejar el casco en consigna. He pensado que me lo aconsejaba para no tener que soportar la incomodidad de llevarlo en la mano. Le he respondido que gracias, pero que estaba acostumbrado, o algo parecido.


He subido las escaleras. En el primer piso, otro guardia de seguridad. Buenas tardes, buenas tardes. En esa planta no parecía que hubiera muchos visitantes. Uno o ninguno.


He seguido subiendo, ya resoplando, hasta el segundo piso. Al acabar las escaleras, otro guardia de seguridad. Buenas tardes, buenas tardes. He entrado en la sala y he saludado a la señorita que había detrás de una mesa (¿la responsable de sala?, no sé). Y por fin he empezado a mirar los cuadros. Pero enseguida (interrumpiendo el palique con su compañera) ha venido otra señorita, ésta vestida de negro y con una plaquita en la solapa de la chaqueta, a decirme (eso sí, muy amablemente, casi diría que con dulzura) que cómo es que me habían dejado subir con el casco, que estaba prohibido. Yo no he sabido que contestar, la verdad. ¿Un casco de moto? ¡Vaya arma terrorista! Como en ese piso tampoco había ningún visitante, han tenido la amabilidad de permitirme dejar el peligroso objeto con la señorita de la mesa en vez de bajar a la planta baja de nuevo. Supongo que lo ha estado vigilando de reojo, por lo que pudiera pasar, mientras seguía con su papeleo.


Al acabar mi rápida visita, la valiente empleada que se ha atrevido a decirme que no podía admirar cuadros con un casco de moto en la mano me ha aclarado que eran normas del museo. Claro, ya lo había supuesto. Nunca hubiera pensado que una norma tan absurda se le hubiera acurrido a una joven tan amable.


En resumen, quiero avisar a los delincuentes que vayan a atentar (o a robar cuadros) en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid: que tengan bien claro que deben superar una barrera casi infranqueable de, nada más y nada menos, cuatro guardias de seguridad, y si lo consiguen, arriba les espera además una señorita que les desarmará por completo con una sonrisa.


Y, sobre todo, recordad: nunca entréis con un casco de moto.


Pero, lo importante es: ¿de verdad se necesita tanto guardia de seguridad en ese museo?


El Aspirante

Anuncios

2 comentarios to “SOBRE LA SEGURIDAD DEL CONDE DUQUE”

  1. La chica que salió de la tarta julio 2, 2009 a 11:56 am #

    Es que ya te vale, de verdad.

    El casco es una ñonería, pero entrar con un boli al Conde Duque, a ver si vas a pintar en los baños!!!

  2. El Aspirante julio 2, 2009 a 7:54 pm #

    Confieso que llevaba un pilot azul en el bolsillo. Recé para que no lo encontraran. Ya me veía en chirona.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: