Siempre hay esperanza

1 Dic

Viendo esta noticia en meneame me he acordado de una historia que vi hace un tiempo en algún sitio.

William Kamkwamba, un chaval de Malawi que tuvo que dejar la escuela a los 14 años porque su familia no podía pagar los 80$ anuales que costaba su educación, se dedicó a ir a la biblioteca en los ratos libres que tenía después de trabajar duramente en la granja de sus padres. Entre los libros que leyó, había uno sobre aerogeneradores y, con cosas que se iba encontrando por ahí, se construyó su propio generador eólico de energía.

Ese aerogenerador da luz a su casa y le permite escuchar la radio. Como la historia adquirió cierta relevancia, fue invitado a las conferencias Ted para hablar sobre ello:

La chica que salió de la tarta.

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