Más sobre la sanidad privada
Artículo clarificador en El País de algunas dudas sobre qué se está haciendo con la sanidad en las comunidades autónomas, especialmente en las de Madrid y Valencia. No tan clarificador a la hora de juzgar los efectos que tienen esas políticas, pero en cualquier caso, de lectura altamente recomendable. Como apuntes, un par de extractos con comentarios:
¿Por qué se utilizan estas fórmulas? Un alto directivo de una de las empresas participantes responde: “La Administración ya no puede endeudarse más en aplicación de las directivas europeas. Y de esta forma traslada el riesgo al sector privado y así no le computa como deuda”.
Aquí me resulta curiosa y preocupante la palabra “riesgo” en lo que a gestión de sanidad se refiere. Si algo va mal económicamente, aunque provoque más deuda, no va a llevar consigo el total abandono de la sanidad por parte de la administración pública. Pero ¿qué ocurre cuando no se calcula bien ese “riesgo” por parte de una empresa?. No asumir el riesgo del que se habla en esa frase, ¿no supone asumir otro más dañino?.
Por su parte, Manuel Peiró, vicerector y director de programas de servicios integrados de Salud de ESADE, defiende el Modelo Alzira frente al de Madrid “porque en el primero se controlan todos los flujos de los enfermos y los incentivos van asociados a todas las áreas y niveles de la sanidad”. Pero alerta de que la gestión privada se basa en maximizar la inversión y en minimizar costes. “Pueden darse problemas de criterios de calidad y, por tanto, hay que estar muy vigilantes para que cumplan los estándares”.
Aquí esta el problema, según lo veo yo. Maximizar la inversión y minimizar los costes. Aunque la primera parte de la frase me temo que no se refiere a aumentar la inversión, sino en hacerla “más eficiente”, desde un punto de vista completamente económico, por supuesto. Y lo que sigue es, ¿realmente queremos que esto sea lo que fije la política sanitaria?. ¿Es que los políticos son incapaces de flexibilizar (otra palabra peligrosa que aparece bastante en el texto), y de reducir costes dentro de las políticas públicas?. Si es así, ¿no deberíamos privatizar la política también pues se están mostrando de lo más ineficientes?.
edujarto
Otro estudio de los que nos gustan
A ver. Imaginad que primero se os ha ocurrido que quizás haya una predisposición distinta en función de si escucháis una propuesta o una petición por el oído izquierdo o el derecho. Esto ya es raro, sí, pero bueno, continuemos. Imaginad que además, queréis hacer un estudio sobre ese curioso comportamiento de los seres humanos. En este punto se os podría ocurrir encerrar a miles de personas con unos auriculares y decirle cosas a un oído o a otro. O cualquier otro experimento. Pero ¿a quién se le puede ocurrir como “experimento” el sacar por la noche a una chica e ir pidiendo a 88 personas un cigarro, alternando el oído derecho con el oído izquierdo como objetivo para soltar la petición?. No me cabe en la cabeza, salvo que los investigadores en cuestión estuviesen hasta las narices de trabajar y se montasen una noche de fiesta a costa de invertir el dinero de algún proyecto en copas (porque en cigarros no, según se ve). Ni la muestra es significativa, ni el método muy científico que digamos (la chica estaba de buen ver?, se lo pidió más a hombres que a mujeres?, se fijó en que fumasen antes de pedirlo?, se aproximó lo mismo siempre a la oreja?, poco?, mucho?). La justificación dada también es de coña: “es que si pedimos a alguien un cigarro en la calle al oído queda raro, por eso nos fuimos de copas”. Yepa, me has convencido.
En fin, al menos lo que se ve es que un estudio surrealista con conclusiones curiosas, tiene más repercusión que otro serio. Y esto queda demostrado con la amplia estadística de estudios reflejados en este blog. Marketing creo que lo llaman.
edujarto. Via Microsiervos.
Jugando a Malaprensa
No somos ellos pero es que el titular de Expansión salta a la la vista.
La Real Academia de la Lengua nos ayuda a despejar dudas.
El Aspirante.
Pariguayo
Extraído de The Brief Wondrous Life of Oscar Wao de Junot Díaz.
Pariguayo es un neologismo peyorativo a partir del inglés ‘party watcher’ (’el que mira las fiestas’). La palabra comenzó a utilizarse comunmente durante la primera ocupación estadounidense de la Rep. Dominicana, de 1916 a 1924. Durante esta primera ocupación se dijo que los miembros de las fuerzas de ocupación estadounidenses a menudo iban a fiestas dominicanas pero, en lugar de participar, simplemente se paraban y miraban. Lo que, por supuesto, debía parecer una locura. ¿Quién diablos va a una fiesta a mirar? Después de eso, los marines fueron siempre pariguayos, palabra que en uso cotidiano quiere decir ‘el tipo que se queda fuera’, ‘que solo mira mientras los otros levantan a las muchachas’; en otras palabras, cualquiera que es un inútil, un ‘apocao‘. El pariguayo es el que no sabe bailar, el que no tiene con qué, el que dejan que se burlen de él; ese precisamente es el pariguayo.
La chica que salió de la tarta.


