Archivo | diciembre, 2006

Feliz año

31 Dic

L@s antipátic@s de antipática desean un feliz año a cualquier antipátic@ (o no) que se acerque por aquí.

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¿Sabe él que ríe como una hiena?

29 Dic

-¿Qué es eso que me ha contado Mary Sarojini?-inquirió-¿Es cierto que encontró a un náufrago?

-De Inglaterra… Pero vía China, Rendang y un naufragio. Un periodista.

¿Cómo es?

Tiene el físico de un mesías. Pero es demasiado inteligente para creer en Dios o estar convencido de su propia misión. Y aunque estuviese convencido es demasiado sensible para cumplirla. Sus músculos querrían actuar y sus sentimientos creer; pero sus terminaciones nerviosas y su inteligencia no se lo permiten.

De modo que sin duda se siente muy desdichado.

Tanto, que se ve obligado a reir con una hiena.

¿Sabe él que ríe como una hiena?

Lo sabe, y está más bien orgulloso de ello. Incluso ironiza al respecto. <<Soy el hombre que no acepta el si por respuesta.>>

Extracto de “La isla” escrito por Aldous Huxley. Y por que lo transcribo, pues no se, lo estaba leyendo y me ha hecho pensar. Si a alguien le hace pensar en algo pues bien y si no pues habeis perdido, poco más o menos, un minuto.

La chica que salió de la tarta

Cuando tomaremos ejemplo

26 Dic

Después de ver el video que os pongo a continuación:

Una se hace muchas preguntas:

-Por qué en ciudades en las que el tiempo meteorológico es mucho menos agradable para las personas éstas son capaces de moverse en bicicleta por ellas y, en cambio, en España, que disfrutamos de un clima excepcional, prácticamente nadie es capaz de usar una bici.

-Por qué las “medidas” que se suelen hacer en España para fomentar el uso de la bicicleta consisten en poner en medio de la acera un poco de asfalto y decir que eso es un carril bici, quitándole espacio a los peatones y haciendo que el espacio para que convivan peatones y ciclistas se vuelva estrecho y peligroso para ambos.

-Por qué se gastan 3900 millones de euros (casi 650.000 millones de las antiguas pesetas, aunque luego costará muchísimo más, ya sabeis) en unas obras en las que muy poca gente está de acuerdo y prácticamente nada en educación para fomentar el uso de la bicicleta en los colegios, entre los ciudadanos,… (esto es un ejemplo de Madrid, pero extensible a otras ciudades).

-…

Pues nada, por lo que a mi respecta, por consideración hacia mi misma (la burra delante para que no se espante), hacia vosotros y hacia el medio ambiente, mañana me moveré en bici.

La chica que salió de la tarta.

Viviendo en la Era Pop (Parte 3): The Move

25 Dic

THE MOVE (1966-1971)

Birmingham es la segunda ciudad del Reino Unido, por delante de Manchester, Glasgow o Stratford-Upon-Avon, pero, por alguna razón, que la distancia geográfica y espiritual nos impide reconocer, es una mierda de sitio. Hasta los equipos de fútbol son una mierda (si exceptuamos una Intertoto que ganó el Aston Villa…por no hablar del Birmingham City). En música no podían ser menos. Mientras que ciudades más pequeñas y menos importantes como Liverpool o Manchester se hinchaban a dar al mundo grupos memorables y no tan memorables, poca cosa salió de la ciudad que nos ocupa. Poca cosa hasta que los Move aparecieron por el panorama musical en 1966 con “Night Of Fear”. Los Move eran un conglomerado de lo mejorcito de las bandas de la región. Eran cinco tipos que estaban hartos de tocar las mismas versiones todas las noches y querían componer y abrirse a nuevos sonidos. Así que montaron The Move, con su guitarrista y cantante Roy Wood a la cabeza. Aunque influenciados por los Love y gente como los Byrds, su sonido era británico y popero en su primer single, que era una canción sin más historia hasta que fusilaron el riff de  la “Overtura 1812” de Tchaikovsky y lo metieron por ahí para darle gancho. El resultado fue un nº 2 en las listas y su confirmación. Tenían un manager que estaba aún más loco que ellos y que les hacía vestirse de gangsters, quemar efigies de Hitler en los conciertos, destrozar sets de TV y una infinidad de tonterías que al principio ayudaron y que luego resultaron un engorro (¡seguid leyendo!). Por suerte, detrás de todas las tonterías de Tony Secunda (hasta su nombre era de gangster), seguían produciendo buenas canciones bajo la dirección del zumbado de Roy Wood. Su segundo single era un pedazo de canción titulado “I Can Hear The Grass Grow” que, milagrosamente, se salvó de la quema de la censura y les confirmó como uno de los grandes grupos de 1967.

Para su tercer single empezaron a cagarla. Musicalmente, “Flowers In The Rain” era tan buena o mejor que “I Can Hear The Grass Grow” y el grupo avanzaba a pasos agigantados, con inclusión de instrumentación adicional, etc., y además fue la primera canción pinchada en la BBC 1…pero la promocionaron con una foto de Harold Wilson (primer ministro por aquel entonces) en la cama con su secretaria. Todo acabó con juicios y los royalties de Roy Wood dirigidos a Beneficencia (así, con mayúsculas). Siguieron en forma con singles como “Fire Brigade” (con un riff-homenaje a lo Summertime Blues en el estribillo) y un LP acompañante a la altura de sus exitosos singles, pero Roy Wood todavía se acuerda de ello cuando paga la factura de la luz. Como decía el ya difunto carl Wayne, “si quieren quedarse con los royalties, por mí vale, tengo pasta de sobra…pero que me dejen elegir a quién se lo dono”.

El bajista, Ace The Face, dejó el grupo entonces porque se volvió loco y colocaron al guitarra rítmica Trevor Burton en su lugar. 1968 fue un año bastante tranquilo y de poca actividad, acabando el año con la grandiosa “Blackberry Way”, la respuesta oscura de Roy Wood al “Penny Lane” de McCartney, que llegó al número uno en diciembre.

El grupo había ido avanzando poco a poco a medida que avanzaba su historia y se acumulaban los reveses. Dejaron de lado las composiciones de dos minutos destinadas a singles y similares y pasaron a hacer arreglos elaborados de canciones propias y ajenas, donde mezclaban ragas y cantatas de Bach sin apenas pestañear. “Something Else”, un EP en vivo, donde daban a conocer al público inglés a los Love con su versión de “Stephanie Knows Who”, los mantuvo en el candelero, hasta que editaron “Shazam” (1970), un gran disco con seis largas canciones, salpicadas por entrevistas en directo, micrófono en mano, a taxistas y señoras que pasaban por la calle y extractos de obras clásicas. Roy Wood, que ya se parecía más el druida Panoramix que al Roy Wood que parió su madre, empezó a recuperar para su grupo el rock sencillo de los años 50 con composiciones proto-heavies como “Brontosaurus” o “When Alice Comes Down The Farm”. Carl Wayne ya había abandonado el rollo porque no le molaba el asunto y prefería el cabaret o el blues, según a quién preguntes. Así que Roy fichó de The Idle Race (otro grupo de Birmingham) a un colega llamado Jeff Lynne, del que decían que tenía el mismo toque que McCartney para las melodías (lo que no acabo de entender es qué tiene de bueno ésto). Juntos montaron el siguiente proyecto, Electric Light Orchestra, más conocidos como ELO, y fueron abandonando a The Move, declarando que querían empezar de donde “I Am The Walrus” dejó al rock, antes de su degeneración. Para financiar su primer disco con ELO, sacaron el último con The Move, titulado “Message From The Country”, que también está muy bien (Tremenda “The  Minister” y la melancólica “No Time”) y que terminó de manera digna  la historia de estos venerables Druidas del Rock. Atención también a los singles de la época, “Chinatown” y el pastiche de Little Richard “California Man” ¿quién dijo que Birmingham no había dado nada al mundo?

http://en.wikipedia.org/wiki/Birmingham

Mr. Pharmacist

Un video para recordar

25 Dic

En Internet no se guarda un minuto de silencio en memoria de alguien que ha muerto. Se cuelga un video de YouTube.

edujarto.

Carta abierta al Ministro de Interior.

25 Dic

De Julio Castro.

Entonces también nos pegaban en las calles, entonces también nos hacían correr, y nos disparaban pelotas de goma, y botes de humo. Entonces también eran tiempos de escudos y cascos, de amenazas y miedos, y derechos mermados, y acuerdos tácitos o explícitos contra los ciudadanos y las ciudadanas, y a favor de tapar (que no enterrar) el fascismo que había imperado, a favor de aquellos mismos, que por las calles, sin uniformes, pero con gomina y a cara tapada, pegaban con palos cadenas, puños de hierro, bates de béisbol, ¿te acuerdas, Alfredo? Pero también con pistolas. Claro, también con pistolas.

Yo sí me acuerdo, porque tengo una memoria, no enciclopédica, pero sí precisa. Y analítica. Esto es lo que me pierde, porque podría vivir muy felizmente sin ello. Pero, ¿y tú, Alfredo? ¿Te acuerdas tú?.

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Consumismo

24 Dic

Artículo de opinión aparecido en Expansión (versión impresa) el 21/12/2006 y escrito por Manuel del Pozo.

Consumismo

No se preocupe, estimado lector. No pretendo amargarle las navidades, ni tampoco lanzar una diatriba contra la fiebre consumista que a todos nos invade en estas fechas. Ha sido un año muy duro y nos hemos ganado el derecho a disfrutar de unos días de desenfreno y lujuria compradora. En enero tendremos que volver a la cruda realidad, pero no podemos consentir que nadie nos agrie los placeres en estas fechas.

Siempre hay algún compañero de trabajo amargado o un vecino reaccionario que nos da la monserga con las perversiones del consumismo. Nos dice que es el peor de los males. Que degrada al ser humano. Que solo sirve para buscar una felicidad ficticia. Que más que consumir, nos consumimos a nosotros mismos. Que hemos perdido todos los valores en aras de un consumismo destructivo. Que tenemos tan poca personalidad que fácilmente caemos rendidos ante los cantos de sirena del marketing y de la publicidad.

Esta gran legión de nuevos reaccionarios encuentra en la navidad su campo de batalla ideal. Este es su momento de gloria. Ahora encuentran argumentos para menospreciar al resto de la humanidad. Se colocan por encima del bien y del mal, y se consideran ajenos a este mundo mercantilista y, según ellos, deshumanizado. El problema es que en lugar de irse a su mundo maravilloso se quedan aquí para intentar amargarnos la alegría que tenemos cuando llegan estos días de esparcimiento.

Tengo que reconocer que me encanta la navidad. Todos estamos de mejor humor y somos más agradables. Los expertos en mercadotecnia dicen que las luces y bolas de colores de calles y tiendas animan nuestro espíritu y nos hacen entrar en una especie de éxtasis místico que nos lleva de forma impulsiva a comprar y a consumir más. Es cierto que en la época navideña no nos duele la conciencia cuando, por ejemplo, nos atiborramos a marisco, cosa que sí ocurre durante el resto del año.

En enero ya veremos si somos capaces de subir la cuesta, pero ahora nos vamos a permitir este pequeño desahogo. Razones que no nos van a faltar para justificar el apetito comprado, ya que si reducimos el consumo, destruimos la base del sistema capitalista, y todo ello redundaría en una caida de la producción y en un aumento del desempleo.

Una situación terrible que no nos podemos permitir. Por mucho que insistan esos nuevos ayatolás, que se dedican a criticar el tipo de sociedad que tenemos, pero que sin embargo, no renuncian a las bondades que a todos nos ofrece el capitalismo.

Ellos se autocalifican de intelectuale; defienden a los okupas, pero lo hacen desde sus casas de la moraleja; dicen que hay que socorrer a los más desfavorecidos, pero siempre piden que sean los otros los que ayuden; atacan sin piedad a Bill Gates y luego se dedican a piratear los inventos del dueño de Microsoft; defienden el modelo de Cuba -que califican de solidario- y llegan incluso a justificar algunas acciones terroristas de los antiglobalización.

No se han enterado todavía que los regímenes democráticos y capitalistas son los únicos que han creado riqueza, y que han conseguido garantizar la libertad y la seguridad de los ciudadanos.

Hagamos oidos sordos a los aguafiestas y disfrutemos al máximo. Feliz navidad para todos.

Decidme que pensais de esto.

Transcrito para vosotros por La aguafiestas de turno a.k.a. La chica que salió de la tarta.